Libros luminosos para ser un poco más felices en tiempos inciertos

Libros luminosos para ser un poco más felices en tiempos inciertos

Que vivimos una época en la que la preocupación sobre el presente, pero también sobre el futuro, se cierne sobre nosotros es algo tan evidente que no haría falta ni siquiera mencionarlo. Si a la indefinición del momento unimos una gran cantidad de tiempo libre y muy poca, por no decir nula, vida social, la combinación de elementos adquiere tintes más tenebrosos. Es en esos momentos cuando el arte, y en este caso la literatura, puede ofrecernos el consuelo que buscamos. Reconfortarnos al menos durante unas horas e incluso evadirnos es, además de la reflexión, otra de las cualidades que nos proporcionan los libros, en especial algunos como los que hemos querido destacar hoy.

Clásico de la literatura británica en su tradición más irónica y humorística, La hija de Robert Poste nos embarca en la peripecia de una joven educada en los círculos acomodados de principio de siglo que, al quedar huérfana, tiene que marcharse a vivir con unos familiares en una granja de la Inglaterra profunda. Otro autor que siempre consigue que sus lectores esbocen sonrisas, cuando no carcajadas, es Eduardo Mendoza. En El asombroso viaje de Pomponio Flato lo logra, además, mezclando una trama detectivesca con el telón de fondo de Nazaret en los años de decadencia del imperio romano. Y otro clásico humorístico de los últimos años es El abuelo que saltó por la ventana y se largó, el alocado relato de un casi centenario que no acepta renunciar a los placeres de la vida pese a su avanzada edad.

Hay otro tipo de libros que logran reconfortarnos no a través del humor, sino gracias a la humanidad y la hondura con el que están narrados. La librería ambulante, que nos lleva como su título avanza al viaje de un librero que recorre EE UU a principios del siglo XX con un carromato-librería, es uno de ellos, repleto de momentos memorables y personajes que se instalan en el recuerdo. El delicado y sutil estilo de Las palabras de la noche, de Natalia Ginzburg, es otro de esos títulos que recorren vidas, con sus altos y sus bajos, pero siempre desde una perspectiva cálida y humana. El árbol de las cerezas, por su parte, es la obra de Paola Peretti que nos presenta a una niña de nueve años, Mafalda, cuyo libro favorito es El barón rampante y a través de la cual vamos descubriendo el mundo. Amélie Nothomb, por su parte, juega con los cuentos clásicos con ironía en Riquete el del Copete.

En otros casos, es el estilo del autor el que nos transporta, el que nos hace escapar del lugar en el que nos encontramos y nos hace sentir como nuestras las vivencias de sus personajes. La adolescencia es, en especial, un tema que muchos autores han reflejado de manera vibrante. Es el caso de El curioso incidente del perro a medianoche, el relato de un quinceañero con síndrome de Asperger que emprende un viaje hacia Londres para encontrarse con su madre. El protagonista de Rayos, de Miqui Otero, está en esa etapa de la vida en la que el amor y la pasón por el mundo, por sus amigos, la música y las chicas, se desborda hasta contagiar al lector.

Por último, una obra especialmente indicada para estos momentos: El tiempo regalado, ensayo en el que Andrea Köhler reflexiona sobre la espera, sobre la manera en la que podemos afrontarla y aprender que, en el fondo, es una de las experiencias que tendremos que vivir más a menudo en nuestras vidas.

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