El Gran Wyoming: “Estamos viviendo un retroceso palmario”

El Gran Wyoming: “Estamos viviendo un retroceso palmario”

“En realidad no es una biografía, mi vida no es interesante, en el sentido de que no he descubierto nada. Ojalá hubiese descubierto la vacuna de la polio, me iría mucho más orgulloso”, explica José Miguel Monzón Navarro, más conocido como El Gran Wyoming, cuando habla de La furia y los colores. Retomando su periplo vital allí donde lo dejó en ¡De rodillas, Monzón!, sus recuerdos de infancia, este volumen comienza con un viaje de Interrail y termina cuando, de manera inesperada, es licenciado del servicio militar. Entre ambos momentos, el presentador de El intermedio nos habla de la época que le tocó vivir. “Es el retrato de un colectivo, de cómo vivía una gente que era como yo”, relata. “Las cosas que escucho de aquel tiempo no me parecen un retrato fiel de cómo yo los viví”.

Esa época, según nos explica en esta entrevista en vídeo, fue “fascinante”. “En España se produjo un cambio abrupto: se muere Franco y, como nadie quería que le pidieran cuentas, se llegó a un acuerdo de ‘aquí no ha pasado nada’. Los conversos demócratas no querían tener un lastre, querían tener el kilometraje a cero. Se creó un vacío de poder que fue ocupado por gente que sí quería vivir, y por eso ocurrieron hechos bastante asombrosos”, relata. Un ejemplo: “El ateneo de mi barrio, de la Prospe, de donde vino la Movida, solo porque existía el espacio. Tú pones el espacio y las cosas suceden de ahí el afán de cierre de los espacios que ya existen”, recuerda. “Este libro es una crónica de aquello que pasó en un tiempo en el que el poder no quería mancharse las manos, y en el que la gente tuvo un margen que luego ya se ha ido encauzando de nuevo”.

Asumiendo el riesgo de ser llamado nostálgico, Wyoming explica en La furia y los colores que él fue testigo de una época especial. “Hay momentos en la historia que, para el que le toca vivirlos, son muy gratificantes. A mí me tocó uno de ellos, porque yo tuve la suerte, consecuencia de una desgracia, de que el filtro de la dictadura retrasaba todos los acontecimientos 10, 15 o 20 años. Todo lo que ocurrió en el año 68 aquí llegó en los años 70. Yo soy una secuela de aquello que pasó, no era mi generación. Yo fui testigo de aquello, de unos hechos prodigiosos, de una euforia de luz al final del túnel. Se vivió con intensidad, con la conciencia plena de que se estaban ampliando los márgenes de libertad”.

Porque el relato de La furia y los colores es, en buena parte, el de una España que salió del blanco y negro. “Nosotros veníamos de un mundo en el que absolutamente todo estaba prohibido: el cine, la literatura, la música…”, enumera. Descubrimientos que cambiaron su rumbo, de estudiante de Medicina al mundo del espectáculo, en especial por culpa de la música. “Fue un suceso mágico e inexplicable, si no es desde los programas de Iker Jiménez”, asegura. “Que una generación que todos tenían veintitantos fuesen genios, autodidactas y revolucionasen la música no tiene explicación”.

Como testigo de todo aquello, Wyoming no puede dejar de albergar un sentimiento pesimista sobre la actualidad. “Ahora se prohiben cosas que antes no se prohibieron”, asegura. “Por ejemplo, el cine de Almodóvar en sus orígenes ahora es totalmente impensable. Directamente, no se produciría. Pepi, Luci y Bom ahora sería considerado como un ataque a la institución de la policía. A mí me ha tocado ir dos veces a juicio por gilipolleces infinitamente peores. Habiendo sido mucho peor, habiendo consumido todo tipo de sustancias, nunca había tenido el menor problema con la autoridad. Y ahora, a esta edad provecta, he tenido que ir dos veces a juicio por estupideces, relacionadas con la ideología”.

“Todo lo que no son pasos adelante va a ser acabar retrocediendo”, continúa. “Si no hay fuerzas que empujen hacia arriba, al final todo va a descender. Vivo en una ciudad, Madrid, que tiene un alcalde que me parece absolutamente abominable, que ha retirado unas placas con unos veros de Miguel Hernández”. Por todo ello, Wyoming cree que estamos en un momento crítico. “Estoy reconociendo perfectamente lo que es dar marcha atrás y empezar a acelerar. Estamos viviendo un retroceso palmario. Estoy realmente abrumado, pero no demasiado asustado porque me pilla mayor”.

Como complemento a la charla, El Gran Wyoming nos habló de los libros que le han marcado a lo largo de su vida. Descubre su lista y sus comentarios a continuación.