La cultura es salud: cómo leer cambia nuestro cerebro

Bárbara Blasco, Luis González y José Ramón Alonso en Casa del Lector
Bárbara Blasco, Luis González y José Ramón Alonso en Casa del Lector

Según la OMS, “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por esa razón, y desmintiendo la separación artificial que se ha establecido históricamente entre cultura y ciencia, Librotea en colaboración con Bristol Myers Squibb, se impulsa el ciclo La cultura es salud, una serie de encuentros entre personalidades de la literatura y la ciencia para charlar sobre las múltiples conexiones entre estas áreas del saber humano.

“La escritura es salud. Escribir y leer nos ayuda a comprender la realidad, a ordenarla a través del lenguaje”, explica Bárbara Blasco en este primer encuentro de La cultura es salud. En una charla realizada en La casa del lector de matadero Madrid, moderada por su responsable, Luis González, la autora del reciente Dicen los síntomas, Premio Tusquets de novela, charló con el neurobiólogo José Ramón Alonso, catedrático de la Universidad de Salamanca y autor de distintas obras sobre ciencia y divulgación. “La literatura nos enseña caminos para resolver conflictos. Ordenamos, comprendemos y, de alguna manera, predecimos la realidad, que es también lo que hace la ciencia”.

“El cerebro es una máquina alucinante, 86 mil millones de neuronas constantemente adaptándose a una velocidad vertiginosa”, explica Alonso. “Cuando leemos, nuestro cerebro viaja a otras épocas, a otro lugares, nos hace ser John Silver o Huckleberry Finn y, de alguna manera, mientras lo hacemos refuerza nuestras conexiones neuronales. Hay una zona concreta del cerebro, la 55 B, que se estimula cuando alguien nos cuenta una historia. Eso lo tenemos desde que estábamos en Atapuerca al lado del fuego”. 

Ejercitar el cerebro mediante la lectura es, por tanto, una manera de cuidar su salud. “Es otro órgano de nuestro cuerpo y, si lo ejercitamos, se mantiene mejor”, sostiene Alonso. “Leer es una forma maravillosa de ejercitarlo. La ciencia lo que te dice es que te protege contra la demencia, te protege contra el Alzheimer, si sufres un ictus la recuperación es mayor… Mantienes esa plasticidad neuronal y eres capaz de luchar contra el deterioro neuronal asociado a la edad”. No solo leer, sino también escribir, explica Blasco. “No todo el mundo debería ser escritor profesional y tener esa ambición, pero sí escribir. Al fin y al cabo es como hacer deporte. Hay gente que no entiende que haya quien se apunte a un taller de escritura, pero no todos vamos a ser deportistas de élite y, sin embargo, vamos al gimnasio. Es el ejercicio de la mente, la gimnasia de la mente”.