Libros con premio que se convirtieron en clásicos de la literatura

Libros con premio que se convirtieron en clásicos de la literatura

Los premios literarios son una fuente de polémicas constante, entre los que se aferran a su prestigio y aquellos que, por el contrario, los reducen a una mera estrategia de mercado para vender más ejemplares. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que en algunas ocasiones esos premios no solo estaban en la pista correctas, sino que las obras galardonadas han acabado por convertirse en clásicos de la literatura. Hoy hacemos un repaso por esas obras que fueron celebradas en su momento y siguen siéndolo ahora.

El primer premio Nadal de la historia es también uno de los grandes clásicos de la literatura española del siglo XX. Retrato de un tiempo y análisis psicológico, Nada de Carmen Laforet es una obra tan esencia como lo es El jarama, la obra de Rafael Sánchez Ferlosio que conquistó el mismo galardón en 1955, aunque el propio autor la minusvalorase con el tiempo. Otro de los grandes premios nacionales, el Planeta, cuenta en su historial con obras que cambiaron la trayectoria de sus autores, como el caso de Antonio Muñoz Molina con El jinete polaco, además de premiar una de las obras más recordadas de Manuel Vázquez Montalbán, Los mares del Sur. Y al premio Herralde le debemos haber descubierto al mundo unas cuantas grandes obras, pero quizás la que ha tenido un mayor impacto en todo el mundo fue Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.

Existe un buen número de obras que han formado parte del canon literario, pero que quizás no sepamos que en su día fueron premiadas. El Goncourt, uno de los galardones más prestigiosos de Francia, tiene entre su lista de honor títulos como A la sombra de las muchachas en flor o El amante, entre otras obras que ahora están consagradas. Y el Pulitzer destacó en su momento otros intocables como Las uvas de la ira o Matar a un Ruiseñor. El Man Booker, por último, tiene entre sus premiados a varias de las grandes obras de la literatura anglosajona reciente, pero en esta ocasión nos quedaremos con el Ámsterdam de Ian McEwan.