Libros de intriga que hielan la sangre para combatir el calor

Libros de intriga que hielan la sangre para combatir el calor

Las noches de verano son arduas. El calor asedia, y pocas cosas pueden hacernos pensar en otra cosa. Por suerte, la lectura tiene la capacidad de hacernos sentir emociones que, por momentos, nos hagan pasar del bochorno a la congelación. Hoy seleccionamos libros recientes que, con sus tramas e intrigas, tienen la capacidad de helarnos la sangre.

Los paisajes helados e inhóspitos de la novela negra nórdica son, además de un escenario idóneo para el thriller y el crimen, lugares a los que transportarnos para olvidar el calor. En su serie Islandia Negra, Ragnar Jónasson nos traslada a un pueblo aislado de Islandia para seguir los casos de su detective Ari Thór. La noche eterna es, de momento, la última entrega de la saga. 

Un poco más al sur, en los Alpes italianos, sitúa Antonio Manzini los casos de su personaje fetiche, Rocco Schiavone. En El anillo perdido, la última entrega de la serie, entrega cinco relatos que ofrecen una visión poliédrica de su creación. En un entorno más urbano, pero igualmente gélido, el Glasgow de los 70, Alan Parks nos cuenta las investigaciones de Harry McCoy. La desaparición de una niña de 13 años es el desencadenante de su última novela, Bobby March vivirá para siempre.

La Guerra Fría es un conflicto inagotable para la imaginación de los escritores, y un entorno que lleva al lector inmediatamente a situaciones angustiosas. En Operación Kazan, Vicente Vallés se remonta a la Revolución Rusa para contarnos una historia de intriga y espionaje que llega hasta nuestros días. Desde otra perspectiva, Friedrich Dürrenmatt nos adentra en una historia negra con profundidades psicológicas en El encargo, una novela que se encuentra entre las favoritas del fenómeno de ventas Joël Dicker. Por último, José Carlos Somoza nos lleva a la Inglaterra de 1882 con un caso que mezcla al mismísimo Lewis Carrol en El signo de los diez.

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