Libros fascinantes que no decepcionan, recomendados por Carme Chaparro

Libros fascinantes que no decepcionan, recomendados por Carme Chaparro

Con No decepciones a tu padre, Carme Chaparro ha llegado al final de un camino. Con No soy un monstruo se descubrió como autora de thriller, nos presentó a Ana Arén y ganó el premio Primavera. Con La química del odio siguió ganando adeptos son sus tramas oscuras, sorprendentes y estilo cortante. Ahora, cierra una trilogía con una nueva entrega del que ha sido su personaje fetiche y una historia en la que hay asesinatos, por supuesto, pero también una buena ración de crítica social, de la que no se libra ni la pornografía o la trata de blancas, pero también el periodismo, la profesión que lleva ejerciendo Chaparro desde hace más de dos décadas. “Esta es la historia que Ana se merecía”, explica a Librotea, en una charla en la que desmenuzamos su nueva obra y algunas de las lecturas recientes que la han cautivado.

“Con este libro no he sentido ninguna presión”, explica Chaparro sobre una novela muy esperada tras el éxito de sus dos predecesoras. “En el segundo libro sí, porque venía de ganar el Premio Primavera y de vender 200.000 ejemplares en muy poco tiempo. Me decían que no podía tardar mucho en escribirlo porque si no los lectores se iban a olvidar, y me forcé a escribir. Pero son este decidí que me lo iba a tomar de otra manera, escribirlo cuando quisiera escribirlo”.

Quizás por esa misma razón, ha decidido que Ana Arén, esa policía que se enfrenta tanto a investigaciones criminales como a sus propios demonios, tenía que descansar. “Ha pesado más mi emoción y mi lógica como lectora”, confiesa Chaparro. “Muchas veces sientes que otros autores estiran demasiado el chicle. Entras en un juego con el lector, y el lector te cree… pero a Ana ya le han pasado muchas cosas en tres novelas. Mi recurso fácil sería seguir usándolo, pero mi parte de lectora me dice que pare”.

«Muchas veces sientes que otros autores estiran demasiado el chicle. Mi recurso fácil sería seguir usando el personaje de Ana Arén, pero mi parte de lectora me dice que pare»

Carme Chaparro

Esa Ana Arén de la que, al menos de momento, se despide tiene mucho de la propia Chaparro. “Me di cuenta después de revisar la primera novela de que Ana soy yo, con mis neuras, mis subidas y bajadas. Soy yo si hubiese sido policía”. Como la vocación de la criminología no llamó a su puerta, lo que sí se filtra en No decepciones a tu padre es el periodismo. “La novela es ficción pero podía ser perfectamente realidad. Utilizo muchas cosas que he visto y contado en el periodismo”, afirma.

Una de ellas es la trata de blancas y sus bandas organizadas, que tienen un peso fundamental en la obra. “Colaboro con una ONG que se llama Apramp y he conocido a muchas mujeres secuestradas por las mafias”, explica Chaparro. “Muchas son niñas, y cuando hablas con ellas te dicen que quieren recuperar la dignidad. Necesitaba contar la historia de alguna de ellas. Quería mostrarle a la sociedad lo que hay detrás de una mujer en la calle o en un sitio con luces de neón en la carretera. Entre las muchas bofetadas que le doy al lector en la novela quería que hubiese algunas sociales. Como sociedad les debemos esa dignidad que han perdido”, afirma.

El periodismo también está reflejado directamente en No decepciones a tu padre, mostrando cómo una parte de la profesión trata los crímenes y el morbo que suscita. “En esta profesión he visto de todo y me ha pasado de todo, he recibido llamadas con presiones…”, recuerda Chaparro. “Como periodista, está el deber social de exponer esas historias, pero a veces puedes preguntarte dónde está la línea, hasta dónde puedes mostrar el dolor”.

«Como periodista, está el deber social de exponer esas historias, pero a veces puedes preguntarte dónde está la línea, hasta dónde puedes mostrar el dolor»

Carme Chaparro

Uno de los aspectos en los que más ha profundizado Chaparro en su nueva obra es en el retrato psicológico y las cargas familiares. “Hay un fallecimiento, inspirado en una historia real, que me lleva a preguntarme cómo hubiese gestionado yo mi rabia”, explica. “Estuve consultando a psicólogas sobre este tema, les pedí que me trazaran un perfil de esa familia, y lo que podían llegar a hacer sometidos a esa presión. A partir de ahí construí la novela. Me interesa mucho estudiar la maldad, de dónde viene, y todos los psicólogos te dicen que hay una parte genética y otra epigenética, que tiene que ver con las experiencias de tus padres. Me interesaba mucho investigar en el ámbito de la familia. Trabajar mucho las emociones. Solemos hablar mucho del bullying en el trabajo, pero también hay que enseñar a navegar emocionalmente dentro de la familia”.