Libros para una educación sentimental, recomendados por Guillermo Fesser

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Guillermo Fesser sigue viviendo, como el título de aquel libro suyo, A cien millas de Manhattan. En un par de horas puede plantarse en el distrito más popular de Nueva York y dar cuenta del clásico sándwich de ostras fritas en el Oyster Bar, en Grand Central Station. Allí fue donde conoció y se hizo amigo de Marcelo Hernández, barman de esa legendaria barra durante cuatro décadas y protagonista de su última novela. 

La historia personal de Marcelo, su llegada siendo un adolescente desde Ecuador a la gran a la Gran Manzana, ha permitido a Fesser hacer un sentido homenaje a los hispanos de Estados Unidos, “el verdadero motor económico de este país, los que están en las cocinas de los restaurantes, los que recogen los campos de cultivo, los que trabajan en los mataderos, los que están construyendo casas, tapias y patios… Están por todas partes pero cuando aparecen en la conversación lo hacen como figuras de serie B. Muchos son un modelo a seguir que debemos ensalzar. Marcelo es uno de ellos”. 

A la hora de presentar a Fesser, es más fácil y rápido decir lo que no hace que lo contrario. Ha hecho tantas cosas y durante tanto tiempo que habrá quien le recuerde como hombre de radio y humorista (del dúo Gomaespuma), guionista, director de cine, actor de doblaje, presentador de televisión, figura comprometida con la educación de los más desfavorecidos o autor de novelas y de narrativa infantil, aunque él se siente mayormente periodista. Lo es desde que estudiara esa carrera en la Universidad Complutense a finales de los setenta hasta estos días en los que sigue conectando en directo y mandando crónicas a El Intermedio sobre lo que política y socialmente se cuece en Estados Unidos. 

Por eso no es de extrañar que en sus libros favoritos haya grandes dosis de humor, reportaje, afán de justicia, viajes y personajes que merecen ser más escuchados. Fesser se declara fan de uno de los mejores libros de uno de los grandes periodistas españoles del siglo XX. Nos referimos a El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales. Como Fesser con Marcelo pero cien años antes, el escritor sevillano conoció al bailarín Juan Martínez y quedó prendado de las peripecias que vivió su troupe cuando en plena gira, octubre de 1917, irrumpió la revolución rusa para cambiarlo todo. 

Guillermo Fesser

Un autor que me ha influido profundamente en su manera de entender el periodismo y la escritura.

Guillermo Fesser sobre El Maestro Juan Martinez Que Estaba Allí

De la curiosidad innata de Fesser es buen reflejo su fascinación por una de las novelas esenciales de Italo Calvino.

Guillermo Fesser

Empecé Si una noche de invierno un viajero para practicar italiano y con él aprendí que una historia te puede llevar a otra y ésta a la siguiente y que cualquier cosa que te ocurra en la vida puede ser una aventura inesperada si la vives con alma de aventurero

Guillermo Fesser sobre Si Una Noche De Invierno Un Viajero

El humor es un ingrediente vital y profesional en todo lo que hace Fesser. Sus referencias en la materia son tres auténticos clásicos del género: las memorias de Groucho Marx, La tesis de Nancy de Ramón J. Sender y La conjura de los necios de John Kennedy Toole.

Guillermo Fesser

Crecí yendo al cine de sesión continua los domingos con mis amigos del colegio Raúl Canosa y Ricardo Castillo, para ver dos películas seguidas de los hermanos Marx, y del efecto sorpresa de Groucho he intentado siempre aprender y, en la medida de mis limitaciones, emularlo.

Guillermo Fesser sobre Memorias De Un Amante Sarnoso

Guillermo Fesser

Fundamental para entender que el humor a veces no es un chiste y ya está, sino que puede ser una manera de expresar algo muy serio, que se puede educar con una sonrisa como hacemos con la Fundación Gomaespuma.

Guillermo Fesser sobre La Tesis De Nancy

Guillermo Fesser

Idóneo para descubrir que no es obligatorio buscar un protagonista de importancia entre gente considerada oficialmente importante.

Guillermo Fesser sobre La Conjura De Los Necios

Son también obras predilectas de Fesser, claves en su educación sentimental, los diferentes relatos autobiográficos que Rafael Alberti tituló La arboleda perdida y Luces de bohemia, la obra de Valle-Inclán que hace justo un siglo trajo el esperpento al mundo del teatro.

Guillermo Fesser

Me hizo ver que es más valioso emocionar que convencer y en ello ando.

Guillermo Fesser sobre La Arboleda Perdida Ii (Biografías Y Memorias)

Guillermo Fesser

Despertó en mí la inquietud por las injusticias sociales. Las ganas de contar las historias de los que sufren como fórmula para empezar a mitigar su sufrimiento.

Guillermo Fesser sobre Luces De Bohemia

Los gustos de Fesser son variados y abarcan clásicos de la novela española del siglo XX (La saga/fuga de J. B. de Gonzalo Torrente Ballester, La colmena de Camilo José Cela), la literatura francesa  (El extranjero de Albert Camus), los relatos policiacos y de ciencia ficción (Estoy en Puertomarte sin Hilda de Isaac Asimov), los grandes narradores hispanoamericanos (Bomarzo, de Manuel Mujica Lainez, Pantaleón y las visitadoras de Mario Vargas Llosa, En el tiempo de las mariposas de Julia Álvarez), sin hacer ascos al best-seller planetario (El médico de Noah Gordon). De las cosechas más recientes, el autor de Marcelo se queda sin dudarlo con Las primaveras de Verónica de Carola Aikin (“me tiene loco esa manera de narrar con pensamientos encadenados”) y Grandes miradas de Alonso Cueto.

Guillermo Fesser

Una obra maestra llena de magia.

Guillermo Fesser sobre Grandes Miradas

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