Libros que valen más que mil imágenes, recomendados por Ricardo Menéndez Salmón

Foto: Carlos Ruiz B.k.
Foto: Carlos Ruiz B.k.

En Horda, la última novela de Ricardo Menéndez Salmón, la palabra ha quedado proscrita. En su regreso a terrenos cercanos a la distopía, el escritor asturiano nos presenta una sociedad en la que la imagen ha ganado definitivamente la batalla y en la que se prohibe y persigue el uso de lenguaje tal y como lo conocemos. Por supuesto, también los libros. Este nuevo orden mundial está liderado por un colectivo infantil, un gran hermano con rasgos jóvenes que impone un sistema de imágenes como única guía, un reverso tenebroso del futuro que, como toda distopía, nos advierte de hacia dónde nos puede llevar nuestro presente.

“Para las personas de mi edad, y yo tengo ahora 50 años, creo que se instala cada vez con más con más fuerza la idea de que somos la última generación para la cual el libro ha sido el depósito por excelencia de transmisión de conocimiento”, explica a través del teléfono Menéndez Salmón. “Yo asocio la idea de libro y de biblioteca, de biblioteca física, con el imaginario del conocimiento, pero soy consciente de que me rodea gente que se mueve en otro paradigma de relación con la información, con el conocimiento, y que en muchos casos ese paradigma se vuelca en una cultura icónica y de la imagen, en lugar de en la palabra”.

«Para las personas de mi edad se instala cada vez con más fuerza la idea de que somos la última generación para la cual el libro es el depósito por excelencia del conocimiento«

Ricardo Menéndez Salmón

Esa preponderancia de la imagen sobre la palabra es el germen de una obra urgente, “escrita en apenas medio año” como él mismo aclara, que nos enfrenta a nuestra realidad actual. “Mi duda es si esta sobreabundancia de imágenes en el fondo no provoca una intoxicación, un empacho que no conduce a nada. Esto esta teorizado desde hace mucho tiempo; recuerdo los libros de Baudrillard, como Las estrategias fatales, y una de sus reflexiones se preguntaba hacia qué realidad volvemos cuando las imágenes se retiran, cuando las pantallas se apagan. Como volvemos a lo cotidiano después de vivir con tanta urgencia. Es una pregunta delicada e importante”.

Pero la eliminación de la palabra, y por extensión del libro, en Horda también encierra otra reflexión incluso más cercana a nuestro tiempo. “Lo que pueda poseer de aviso o de denuncia esta novela está en el uso inane o interesado del lenguaje. Cuando vaciamos de significado las palabras, palabras cuyo significado ha sido muy difícil de conquistar, al final estamos vaciando de significado a sus posesores, las personas que las transportan en su pensamiento. Y la historia nos enseña que cuando vacías a una persona o colectivo siempre existe la tentación de llenarlo con cualquier cosa peligrosa”.

«La palabra es un instrumento de humanidad, de cultura. Una sociedad sin palabra es una sociedad sin pensamiento«

Ricardo Menéndez Salmón

Horda también vuelve a uno de los temas presentes en la obra de Ricardo Menéndez Salmón, esta vez en un juego literario. “Todos mis libros, o casi todos, tienen a la infancia presente, no sé si quizás mi experiencia como padre”, apunta. “Cuando fui padre escribí Derrumbe, en el que hay personas muy jóvenes que se convierten en una especia de célula terrorista. En este caso me parecía atractiva la idea de crear esa especie de pirámide invertida. Los niños en libros aparecen normalmente desde una perspectiva de sumisión o como elemento perturbador. Esta novela tiene mucho de experimento mental, de probarse como escritor en una historia en la que la palabra está prohibida, y en la que los polos biológicos y de poder están invertidos. Entre líneas, existe la idea de que no hay alternativa a la palabra. La palabra puede ser condena, veneno, un lugar de perversión, pero al mismo tiempo es una de las notas que nos define como lo que somos. Es un instrumento de humanidad, de cultura. Una sociedad sin palabra es una sociedad sin pensamiento”.

Para terminar, Ricardo Menéndez Salmón compartió con Librotea varios libros cuya lectura, como nos indica Horda, reivindican el poder de la palabra.

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