Los mejores libros con personajes malvados de la historia

Los mejores libros con personajes malvados de la historia

La maldad nos atrae, especialmente en la ficción. Los personajes perversos son, a menudo, los que más recordamos. Su complejidad, frialdad y la manera en la que provocan conflicto nos intriga. Es por eso que algunas de las creaciones literarias más famosas de la historia han surgido desde el lado perverso de la mente de sus creadores. Hoy hablamos de los mejores libros con personajes malvados de la historia.

Malvados clásicos

Quizás unos de los primeros malvados de la historia nos llegaron en forma de relatos orales. El cuento, con su componente aleccionador, está repleto de figuras oscuras que encarnan el mal. Los hermanos Grimm, por ejemplo, entregaron a la cultura popular algunos de ellos, como la madrastra de Blancanieves. Más complejos y abstractos son los personajes de William Shakespeare, como una Lady Macbeth que encarna a un arquetipo de personaje a la vez malvado y humano. De la misma forma, el Uriah Heep que plasma Charles Dickens en David Copperfield nos muestra a un villano que se enmascara, dando forma a una doble moral. 

Villanos y manipuladores

La representación del mal tiene muchas formas. Una de las más seductoras es la que nos muestra a personajes perversos que poseen cualidades especiales. Genios perversos, refinados en su arte, que nos repelen a la vez que nos intrigan. Moriarty, el adversario de Sherlock Holmes, sentó las bases del arquetipo de una mente criminal brillante. Tom Ripley, la creación más famosa de Patricia Highsmith, es un ejemplo de complejidad y encanto que oculta una profunda oscuridad. Y el psicópata moderno, en su versión más refinada, no sería igual sin Hannibal Lecter y El silencio de los corderos.

Otras formas del mal

Los libros con los mejores personajes malvados tienen también funciones diversas. Pueden encarnar los males de nuestro tiempo, como el totalitarismo, e incluso no ser humanos. El Napoleón de Rebelión en la granja es el ejemplo de cómo la sátira sirve para explicar nuestra sociedad. Otras veces, el mal es casi abstracto, adoptando diversas formas, como nos muestra Stephen King en It. Por último, también representan, de la manera más gráfica posible, la brutalidad del ser humano, apartado en el que podemos encontrar al Juez Holden de Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy. 

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