Luis García Montero nos habla de los libros que marcan una vida y una vocación

Luis García Montero nos habla de los libros que marcan una vida y una vocación

Luis García Montero, como decía el poema Walt Whitman, contiene multitudes. Está el director del Instituto Cervantes, en cuya sede madrileña recibió a Librotea y nos habló de la importancia de potenciar la cultura en español, y no solo para el ámbito cultural. También la persona política, comprometida con su sociedad a través de la reflexión en tiempos de inmediatez ofuscada. Desde hace poco, y como él mismo dice, está el viudo de Almudena Grandes, precisamente un día después de que se supiera que la estación de Atocha iba a tomar el nombre de la escritora madrileña. “Es muy simbólico, porque es el corazón de Madrid. Lo agradezco de manera muy emocionada, Es una estación que nos ha acompañado mucho, nos devuelve a nuestra vida cotidiana, y representa una voluntad de darle una importancia a la cultura y a la mujer en este país”, explica en esta entrevista. Pero quizás el que resume a todos ellos es el García Montero escritor y lector, dos aspectos que han estado indefectiblemente unidos desde que descubriera el poder de la palabra.

“Mi padre, que era militar, tenía una mentalidad muy lírica. Tenía la costumbre de leerle en alto a sus hijos los Mil mejores poemas de la lengua castellana, esa antología tan popular. Antes de ver el mar ya había escuchado la Canción del pirata de Espronceda. Eso me acercó a la poesía”. Ese recuerdo fundamental es el inicio de una charla en la que García Montero nos ofrece una pequeña travesía por su formación como lector, primero, y como autor.

“Mis padres eran lectores y tenían una habitación reservada a las visitas, que estaba cerrada, con una estantería. Un día me colé y descubrí la edición de Aguilar de Poesías completas de Federico García Lorca. Era casi un libro sagrado dentro de un lugar sagrado. Me encontré con un mundo mágico en el que la palabras son más que superficie”, recuerda. “Esa necesidad de preguntarme qué es lo que hay detrás de las palabras me conmovió cuando descubrí a Lorca, y a partir de ahí mi vida se convirtió en una vocación poética”.

«Preguntarme qué es lo que hay detrás de las palabras me conmovió cuando descubrí a Lorca, y a partir de ahí mi vida se convirtió en una vocación poética»

A ese descubrimiento siguieron otros, para conformar no solo al lector, sino a la persona dentro de su momento. “Siendo adolescente cayó en mis manos el libro de Ian Gibson contando la represión nacional y el asesinato de Lorca. Igual que debajo de las palabras me di cuenta que que había muchas cosas, en los 70 me di cuenta de que debajo de la ciudad por la que yo paseaba había otras”. García Montero se convirtió en “visitante asiduo de la casa de la García Lorca”, donde descubrió “una vocación humana”. “Me di cuenta de que conectar con la cultura era una forma de conectar con todo lo que había quedado silenciado por la Guerra Civil. Era un compromiso con una manera de ver la realidad. Me apasioné con la literatura a partir de entonces, y en COU cayó en mis manos Blas de Otero, que ya tenía que ver mucho con mi compromiso político”.

Sus primeros poemas, confiesa “eran verdaderos plagios de Federico García Lorca”. “Al principio uno empieza a escribir poseído por un poeta. Después, poco a poco uno va descubriendo su propio mundo. Al principio con mucha energía, después con más conciencia. Para mí, el escritor que se pasa un tiempo meditando en el adjetivo preciso representa a cualquier ser humano que no quiere hablar por hablar, sino hacerse dueño de sus sentimientos y sus opiniones. Ese es el camino en el que te va implicando en la poesía”.

«La poesía intenta añadir un poco de pudor y de dignidad, que es algo que necesita esta sociedad«

En ese camino, hubo otras figuras fundamentales. “Cuando estudio, formo parte de una generación que está uniendo el principio de la democracia con las voces de los autores que había ido al exilio, silenciados durante la dictadura”, apunta. “Empiezo a hacer una tesis doctoral sobre Rafael Alberti, que había vuelto del exilio, y tengo la suerte de que quiere establecer una relación con Granada porque tenía la promesa con Lorca de ir a visitarle. Era como conectar con el país de su juventud, el que había perdido con la guerra. Tuve la suerte de que se me bajara del altar y estableciera conmigo, un muchacho que estaba empezando, una relación muy sincera de amistad, conmigo y con otros poetas jóvenes, como Ana Rossetti o Benjamín Prado”.

Él también ejerce ese papel, no solo desde la difusión del Instituto Cervantes, sino apoyando a los poetas jóvenes. “Hay una grandísima obra poética en España. Hay momentos en los que la narrativa ocupa un mayor espacio porque permite reflexionar sobre una realidad en transformación, y otros donde la poesía encuentra más protagonismo, como ocurrió con la generación del 27. Ahora toda la transformación digital le ha dado protagonismo a la poesía en ese esfuerzo de pasar de la intimidad a lo público. La poesía intenta añadir un poco de pudor y de dignidad, que es algo que necesita esta sociedad”, apunta.

Para terminar, García montero repasó para nosotros algunos de los libros que han marcado su vida, y alguna de sus lecturas recientes favorita.

Estantería

Sobre los ángeles. Sermones y moradas. Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. Con los zapatos puestos tengo que morir (El Libro De … – Bibliotecas De Autor – Biblioteca Alberti) - Rafael Alberti

Sobre los ángeles. Sermones y moradas. Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos. Con los zapatos puestos tengo que morir (El Libro De … – Bibliotecas De Autor – Biblioteca Alberti)

Rafael Alberti

Cuando estudio, formo parte de una gente que está uniendo el principio de la democracia con las voces de los autores que había ido al exilio, silenci... leer más ados durante la dictadura. Empiezo a hacer una tesis doctoral sobre Rafael Alberti, que había vuelto del exilio, y tengo la suerte de que quiere establecer una relación con Granada porque tenía la promesa con Lorca de ir a visitarle. Era como conectar con el país de su juventud, el que había perdido con la guerra. Tuve la suerte de que se me bajara del altar y estableciera conmigo, un muchacho que estaba empezando, una relación muy sincera de amistad, conmigo y con otros poetas jóvenes. leer menos

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