Traducciones canónicas

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Traducciones canónicas

Para celebrar el Día Internacional de la Traducción (30 septiembre), los miembros de la Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACETRADUCTORES, ACETT) han elaborado este listado de traducciones canónicas para Librotea. Son las siguientes:Lolita, de Vladimir Nobokov. Traducción de Francesc Roca. Es una de las mejores historias de la literatura universal cuya traducción, en este caso de Francesc Roca, merece estar entre las lecturas imprescindibles en castellano.La asesina, de Alexandros Papadiamantis, en traducción de Laura Salas Rodríguez. Obra maestra de la literatura griega, una historia estremecedora escrita originalmente en cazarévusa, lengua culta y purista, que Laura Salas ha sabido verter al español con gran maestría.El largo adiós, de Raymond Chandler, traducción de José Luis López Muñoz. Una de las pocas veces en las que la novela negra ha sido traducida sin copiar los giros importados del cine, en un español impecable y brillante.El Rodaballo, de Günter Grass, en traducción de Miguel Sáenz. En el recorrido histórico trazado por un rodaballo que viaja por el tiempo y por las cocineras que lo acompañan, Miguel Sáenz consigue transmitir la prosa vigorosa de Günter Grass ciñéndose a la precisión geográfica, histórica y gastronómica de la obra, al tiempo que es capaz de mantener el carácter juguetón y la habilidad para la creación de palabras de Grass; con ello, entre otros grandes hallazgos, el español ha ganado un verbo tan bello y sugerente como «tempotransitar».La traducción de la Divina Comedia (ca. 1306-1321) de Dante Alighieri de Luis Martí­nez de Merlo, en endecasí­labos blancos, que ofrece una versión nítida de los versos dantescos, fruto de un trabajo concienzudo y riguroso. En cuanto al original, nos hallamos ante uno de los grandes clásicos de la literatura universal, obra magna y visionaria, imprescindible en la biblioteca de cualquier lector.El difunto Matías Pascal (1904) del autor siciliano Luigi Pirandello, traducido con muy buen criterio y sólidos conocimientos por Miquel Edo. Se trata de una novela transgresora y vanguardista, cuyo autor, Premio Nobel de Literatura en 1934, muestra en profundidad la psicologí­a de los personajes y la vertiente tragicómica de la existencia humana.El gatopardo (1958) de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en la traducción de Fernando Gutiérrez, quizá algo literal o encorsetada en ocasiones pero válida, o en la de Ricardo Pochtar, más osada y sensible. La novela es un retrato brillante y lúcido de la isla en el momento de la unificación de Italia, un marco histórico y social convulso y decadente en el que conviven personajes inolvidables, unos anclados en el pasado y otros esperanzados con el futuro.La Iliada de Agustín García Calvo (Zamora, Lucina, 1995) y la Odisea de José Manuel Pabón (Madrid, Gredos, 1982) por la vibrante recreación de la palabra poética y el ritmo de los textos homéricos.Sensatez y sentimiento, Jane Austen, trad. José Luis López Muñoz. Una joya de sensibilidad traductora. Austen debería estar más de moda y hay que leerla en traducciones como la de José Luis López Muñoz, con un español rico y cuidado, y la sensación de que Jane Austen habría escrito así de saber nuestro idioma.De José Luis López Muñoz merece la pena también La señora Dalloway, Virginia Woolf. Que este traductor haga lo que hace con el inglés de dos señoras tan distintas demuestra que la creencia de que hace falta una mujer para traducir a otra (o un hombre para traducir a otro) es bastante absurda.La señora Bovary, Gustave Flaubert, trad. María Teresa Gallego Urrutia. Añadiendo a la cuestión de que una mujer puede traducir a un hombre de forma excelente, la versión de Maite Gallego es deliciosa. El cuidado con que la traductora busca el vocabulario más adecuado para reflejar la precisión de Flaubert es un modelo para el oficio de la traducción.El rey se inclina y mata, Herta Müller, trad. de Isabel García Adánez. Siempre es difícil traducir las reflexiones que un autor hace sobre la lengua en que escribe e Isabel García Adánez consigue transmitir la dulzura y la dureza de los pensamientos de Müller sin apenas notas y con un gran dominio del español.Amor, duelo, contradicciones, Erich Fried, trad. de Jorge Riechmann. Los poemas de Erich Fried están de rabiosa actualidad a pesar de los años que tienen y, pese a que su traducción no es nada fácil, Jorge Riechmann ofrece versiones que funcionan a la perfección en nuestro idioma.Jules, Émile Bravo, trad. de Fabián Rodríguez y María de la Serna. Jules es un cómic de personajes medio chiflados y divertidos, casi el Tintin de esta generación aunque con menos volúmenes, que Fabián Rodríguez y María de la Serna traducen con un lenguaje coloquial y accesible perfectamente adaptado a cada uno de ellos. La traducción hace reír al lector tanto como el original.Middlesex, Jeffrey Eugenides, trad. Benito Gómez Ibáñez. Esta es una novela que todo el mundo debería leer y la traducción le hace honor. Bien documentada, recoge las referencias del original y no frena el estilo de Eugenides.Las estaciones del comisario Ricciardi, Maurizio de Giovanni, trad. Celia Filipetto. Novela negra con un retrato de la Nápoles fascista que merece mucho la pena. Celia Filipetto refleja de forma accesible y creíble las peculiaridades culturales de las historias y el habla de sus personajes.Viajes con Heródoto, Ryszard Kapuściński, trad. de Agata Orzeszek. El español de Orzeszek hace pensar que es posible disfrutar de Kapuściński sin perderse nada del original.Bilbao-New York-Bilbao, Kirmen Uribe, trad. de Ana Arregi. Que sea Premio Nacional de Narrativa incluso traducido debería ser garantía de calidad de esta conmovedora historia.Mi padre es mujer de la limpieza, Saphia Azzeddine, trad. de Begoña Díez Zearsolo. Una novela de entrada en la edad adulta traducida por Begoña Díez Zearsolo con un lenguaje fresco y juvenil, totalmente creíble.

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