Ignacio Peyró

Ignacio Peyró

Los libros de Ignacio Peyró

Lo que opina Ignacio Peyró

  • Ignacio Peyró

    Los diarios de Andrés Trapiello son una de esas maravillosas locuras que a veces tiene la literatura y premia la vida. ¿Lo mejor de su autor? Para qué enredarse en discusiones: siquiera por volumen, cabe toda nuestra época. Más que el retrato, sin embargo, gusta la sensibilidad -humor, ironía, ternura, misantropía- del retratista.

    Ignacio Peyró sobre El Gato Encerrado
  • Ignacio Peyró

    Le doy la palabra a José Carlos Llop: “Si alguien duda del valor de los diarios íntimos, se le puede argumentar que Samuel Pepys, el más extenso de todos los diaristas, escribió en el suyo sobre la peste del siglo XVII y el incendio de Londres”. Su libro, abandonado durante siglos en una biblioteca de Cambridge, tiene algo de mito justificado, como está justificado convertir a Pepys en el londinense por antonomasia.

    Ignacio Peyró sobre Diarios 1660-1669
  • Ignacio Peyró

    Pese a sus destacados puestos institucionales, Juan Manuel Bonet parece haber nacido para ponérselo difícil -tanto se oculta y tanto oculta y dispersa su obra- a archiveros, estudiosos y biógrafos: en el futuro, para recorrer todo Bonet harán falta varios Bonet, como él infatigables a la hora de peinar las librerías. “La ronda de los días”, tan europeo, tan lírico, tan siglo XX, es un catalizador de no poco de lo mejor del gusto contemporáneo.

    Ignacio Peyró sobre La Ronda De Los Días
  • Ignacio Peyró

    Hay magníficos diarios de mujeres, de Woolf a la Sontag. En los suyos confiesa Sylvia Plath que, para ella, haber nacido mujer tuvo algo de “tragedia” a efectos literarios. No es difícil pensar en alguna relación entre este sentimiento de Plath y que hayan llegado a nosotros menos diarios de mujeres.

    Ignacio Peyró sobre Diarios Completos
  • Ignacio Peyró

    Hay una conexión cierta entre los diarios y los versos, y José Luis García Martín lo prueba, como también prueba lo libresco del género el hecho de que sea crítico: muchos diarios tienen algo de depósito de lecturas, y estos en concreto se alimentan a medias de la sensibilidad de su poesía y del filo de su crítica. Este diarista no bebe, no trasnocha, y apenas sale de los confines de una ciudad tranquila: para ser interesantes, unos diarios no tienen por qué ser los de Talleyrand o Mick Jagger.

    Ignacio Peyró sobre El Arte De Quedarse Solo – Diarios 2015-2016
  • Ignacio Peyró

    José Carlos Llop ha demarcado un terreno propio en nuestra literatura: una sensibilidad aprendida en los clásicos, ambición estilística, buen sentido mallorquín, tradición mediterránea -y también muy mallorquina-, arraigo y apertura. Como narrador, articulista o poeta, ese terreno es perfectamente reconocible, estimulante y confortable. Todo Llop suena a Llop, y eso es un elogio, aunque en los diarios hay un don de cercanía muy propio del género.

    Ignacio Peyró sobre Diarios, 1986-1995
  • Ignacio Peyró

    Valentí Puig es poeta y narrador, ha sido articulista -de nacional e internacional- durante décadas y sigue siendo un crítico al que encomendarse a ciegas. Es posible con todo que su mayor fama le venga del diario, del que es justo decir que fue -en el esquinazo de los setenta y ochenta- en buena parte introductor en nuestro país con Bosc endins, traducido como Dentro del bosque para la editorial Trieste. Ahí estaba ya, jovencísimo, el Puig de preocupación española, sensualidad mediterránea, lecturas francesas y temperamento inglés. Un maestro.

    Ignacio Peyró sobre Bosc Endins
  • Ignacio Peyró

    Lleno de despellejamientos y con no poco de “Diez minutos” de la sociedad literaria de su tiempo, Morand -el gran estilista francés- tiene al mismo tiempo una maldad aguda, una capacidad ilimitada para el chisme y la verdad vital de quien muestra su decaimiento. Morand, que murió en 1970, pidió que no se publicaran estos papeles hasta el 2000.

    Ignacio Peyró sobre El Aire De Chanel (Fábula)
  • Ignacio Peyró
    Este es un libro pequeño, concentrado y rebosante –avalado por toda la literatura imaginable, es una cartografía de todas las estéticas asociadas al vino y al viñedo. Ignacio Peyró sobre La Rose Et Le Vin
  • Ignacio Peyró
    De Perucho, como del cerdo, nos gusta todo, desde sus sabores recónditos sobre gemología a lo que tuviera que decir sobre la becada o el champán. Es inseparable de alguna manera de Luján, con quien escribió un tratado impresionante –y sabrosísimo, y elegíaco, ay- sobre cocina española. Ignacio Peyró sobre Estética Del Gusto
  • Ignacio Peyró

    Mezcla de paladar fino y estómago voraz, Liebling es un talento tan epicúreo como melancólico, imbatible –eso sí- en la observación y la sociología que también tiene la mejor escritura gastronómica. Su París sigue alimentándonos aunque sea en el mito. Y esa sabiduría por la cual recomendaba, a la hora de comer, alejarse de quienes, por beber Burdeos, se niegan a beber el Tavel.

    Ignacio Peyró sobre Between Meals: An Appetite For Paris
  • Ignacio Peyró

    Nada me hubiese gustado más que un libro íntegro de Valentí Puig sobre comida. A cambio, tenemos el solaz permanente, inextinguible, de Luján: ¡qué no hubiéramos dado por comer con él! Afrancesado, abierto, erudito, siempre minucioso en su erudición festiva. Gastronomía como arte mayor de la alegría de vivir.

    Ignacio Peyró sobre Carnet De Ruta
  • Ignacio Peyró
    Escribir sobre cocina requiere unos registros de sensualidad que Pla domina con superioridad. Yo conozco a quien ha pedido un vino como lo quería Pla: “el vino que hace percibir la eternidad de las cosas elementales: la dulzura del fuego; la fina elipse del vuelo de un pájaro; el color de un asado; el dibujo de una hoja; el perfume de una hierbecilla; el parpadeo, lejano, frío, indiferente de una estrella". Ignacio Peyró sobre Lo Que Hemos Comido
  • Ignacio Peyró
    No es que haya contradicciones entre el Scruton filósofo y el Scruton escritor, ensayista o periodista –pero es importante que el pensador no nos aleje de quien es por sí mismo un prosista extraordinario. Tiene un don para que lo profundo le quede ameno, y quizá nadie haya pensado el vino como él –don y alegría, celebración cosmológica y producto cultural casi sacral. Ignacio Peyró sobre Bebo, Luego Existo.
  • Ignacio Peyró
    Es uno de esos libros a los que nos referimos –“el Brillat-Savarin”- no por el título sino por el nombre del autor, y también pertenece a esa rara estirpe de obras que son a la vez origen y cumbre de un género. La literatura culinaria ha sido siempre caprichosa y fragmentaria y este libro lo es de modo eminente –pero, a la vez, con método a la francesa. Es curioso: el autor daría nombre a un queso, pero apenas cita el vino. Ignacio Peyró sobre Fisiología Del Gusto
  • Ignacio Peyró
    La cocina ha padecido históricamente un déficit de esa legitimidad singular que aporta la literatura. Por suerte, el siglo XX iba a conocer en la figura de M. F. K. Fisher a una escritora y cocinera que supo conciliar ambas artes con gracia, conocimiento y un hedonismo particular. También, con una prosa que nada menos que Auden equiparó a las mejores de su tiempo. Ignacio Peyró sobre El Arte De Comer

Libros recomendados