Sinopsis
"El tránsito fue lento, más solemne que de costumbre, deshaciendo paso a paso lo que había tardado tanto en ser elaborado, rememorando el efecto de la naturaleza cuando en segundos derriba con temblores lo que tardó cientos de años en edificarse, porque todo lo que hacemos los humanos se derriba en un instante, como la muerte." La Antigua, ciudad colonial con templos y conventos preservados en ruinas tras los terremotos de Santa Marta en el siglo XVIII, marca la vida del narrador anónimo y compañía: personajes que comparten en episodios memorables las huellas de su experiencia, educación sentimental y encuentro con la vocación, en un desfile de historias tiernas y emotivas de los años alucinantes, que se extienden hasta cuando tembló nuevamente la tierra, las ruinas continuaron su derrumbe y los personajes cobran conciencia del tiempo. ¿Qué conecta a los personajes con la ciudad? La fragilidad humana y la vanidad. La Antigua atrapa y expulsa. Pequeños seres habitan una ciudad enigmática que los cerca con montañas, volcanes y su propio pedazo de cielo, aislándolos del resto del mundo. Unos pocos permanecen en donde nacieron, la mayoría se marcha. El narrador cree ser inmortal, sueña con grandes hazañas, no se desalienta ni desilusiona, y los eventos que suceden a su alrededor avivan su sorpresa e identificación con las ruinas. La Antigua es su destino, pero hay que abandonarla para volver.