Sinopsis
¿Cómo se vive en la ciudad post-apocalíptica cuando no se tiene dinero, ni mujer, ni trabajo, ni un lugar donde quedarse?
Hombre al agua es la gozosa narración de esta larga respuesta que es habitar en la ciudad de México: quedarse aquí es la propuesta más radical, dice el narrador que carece de todo, hasta de vergüenza. Desde la distancia irónica pero también desde un profundo amor a la ciudad, Fabrizio Mejía Madrid hilvana las historias de una generación y de su curiosa visión de los distintos pasados de la ciudad (el terremoto del 85, las inundaciones de la ciudad colonial, los viajes en globo de Joaquín Cantolla, los baños de ceniza del Popocatépetl), pero también de las vicisitudes del narrador: dialogando con la virgen de Guadalupe a quien no logra pedirle un milagro, lidiando con familias de paracaidistas con derechos de propiedad centenarios, conviviendo con sus dos amigos y una profesora que planea la transgresión de todos los órdenes, episodios que sólo podrían suceder en la ciudad más grande y absurda del planeta.
Urdiendo audazmente la ficción con la crónica histórica, en esta obra cabe todo aquel personaje que creyó vivir en una ciudad que siempre tenía forma de arreglarse. Hombre al agua es una visión de Anáhuac revisitada, necesariamente cínica, pero también extrañamente orgullosa: bienvenidos al caos.