Sinopsis
La incelósfera no es una subcultura marginal que el capital explota desde fuera. Es la subjetividad neoliberal llevada a su extremo en el terreno del deseo. Los mandatos de la optimización, competencia, medición y auto-responsabilización reproducen en el plano sexoafectivo las mismas lógicas que el capital produce en el trabajo. El incel no está fuera del sistema, es su reiteración.