Sinopsis
«¿Cómo serían los libros sin los editores? Mi caso es sencillo: no habría libro alguno. Yo no hubiera sido escritor. Esto no significa
que mi editor escriba los libros por mí, pero sí que sus reflexiones, contribuciones e instintos son indispensables para que sean escritos. Cuando es editor de otros escritores, su contribución es diferente. Por lo tanto, el trabajo del editor es idealmente indefinido y abierto, dependiente de las necesidades de cada escritor, de sus aspiraciones, de su talento e integridad. En primer lugar, está basado en la confianza y depende más de las características personales y del entendimiento humano que
del talento literario formal.» —Karl Ove Knausgård
Este inusual ensayo muestra al autor no como una figura de autoridad, sino como alguien que duda, que tropieza con ideas a veces contradictorias que lo impulsan a ponerse en manos de su editor. Y al editor como alguien que tiene claridad, que posee una mirada total y puede imaginar un proyecto de escritura y publicación a largo plazo. El texto es importante para Gris Tormenta porque dio origen no solo al concepto de la colección Editor, sino a su tamaño, diseño y tono característicos, aunque se publique casi una década después, con veinte títulos que lo preceden y que, sin que nadie pudiera adivinarlo, se han desprendido de lo que su lectura había evocado en nosotros la primera vez, cuando no había nada más que una intuición. Un libro inaugural, representativo y esencial para la editorial en estos primeros diez años.