Sinopsis
Todo cambió el día en que la señorita Edelmira Casanova anunció, con el dedo en alto, que el Día de la Madre era la fecha más importante del año. Yo, Clara, no podía contener las ganas de morderme la lengua: “Eso no es cierto —murmuré—. Algunas tenemos la suerte de tener dos mamás”. Y así dio inicio esta historia, cuando algunos meses antes mi papá había llegado a casa con una mujer de pañuelos estrafalarios y una maleta llena de misterios. Se llamaba Luisa y se suponía que debía convertirse en mi “casi casi mamá”. Lo interesante es que Luisa no era una mujer común. Era actriz, coleccionista de turbantes imposibles y escondía un gran secreto que yo descubrí una noche, espiando por una rendija. Y entonces llegaron las tiendas de pelucas, los viajes a Egipto, los pasteles de María Antonieta y una frase que cambió mi destino: “¡Luces, cámara y acción!”