Especial Bolonia 2026: celebración del libro infantil y del talento mexicano
Hay ferias que venden derechos, otras que otorgan premios o son paraísos para quienes gustan de leer. También hay algunas que vibran de manera intensa pero, a la vez, relajada, como la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia, en Italia.
Es un territorio fértil donde la ilustración, la narrativa y la industria editorial se encuentran en un estado de alegría y conversación entre quienes crean. Además, la ciudad es tan hermosa que se agradece caminar por sus calles al cierre del encuentro literario.
A lo largo de cuatro días, del 13 al 16 de abril este año, la ciudad italiana se ha convertido en el ombligo del mundo para todos aquellos que creen que los libros para bebés, niños y niñas, adolescentes y jóvenes como una forma interesante y atractiva, tanto a nivel artístico como comercial, de entender la literatura. Además, este año México tuvo motivos suficientes para festejar.
En la ceremonia de entrega de los BolognaRagazzi Awards, uno de los premios más emocionantes en el sector de la edición infantil mundial debido a su complejidad (que, a la vez, requiere sencillez) es la categoría Toddler, destinada a los lectores de cero a tres años, un "público" lector con necesidades específicas y propuestas hermosas.
Este año, la medalla fue otorgada a un título mexicano: Río Viento, libro álbum escrito por Adolfo Córdova e ilustrado por Mariana Alcántara, editado por Ediciones El Naranjo.
El jurado destacó su carácter poético y refrescante. También cautivó a los expertos la forma: las páginas de Río Viento se orientan de forma horizontal y vertical para expresar el movimiento de los personajes infantiles, obligando al lector a girar el volumen y a implicar su cuerpo en la narración. No es un libro para ser leído pasivamente, sino para ser habitado. Próximamente compartiremos en Librotea entrevistas con Adolfo y Mariana.
En el marco de los PublisHer Excellence Awards —un galardón creado con una triple misión: celebrar los logros profesionales de las mujeres en la edición, defender la diversidad, la equidad y la inclusión, y promover el desarrollo profesional—, el nombre de Ana María Bermúdez resonó con fuerza en el escenario.
La editora de Penguin Random House México recibió el premio en la categoría Emerging Leader, destinada a una estrella emergente del sector que haya demostrado un liderazgo excepcional, una visión de conjunto y la capacidad de impulsar un cambio positivo.
Muchos libros, muchas realidades
La Feria Internacional del Libro Infantil Bolonia 2026 no solo fue un escaparate de triunfos, sino también un campo de batalla de ideas. Si hubo un tema que generó pasiones encontradas, discusiones al borde de los pasillos y ponencias abarrotadas hasta la bandera, ese fue sin duda el de la inteligencia artificial.
La segunda cumbre de IA de BolognaBookPlus se convirtió en el termómetro de una industria dividida. Por un lado, los tecnólogos y editores más vanguardistas, encabezados por Nadim Sadek, fundador de Shimmr AI, defendieron la IA como un nuevo medio creativo, argumentando que ya no es solo una herramienta de eficiencia, sino un nuevo lenguaje para la toma de decisiones y la creatividad.
Por otro lado, voces como la de Regina Brooks, CEO de la agencia Serendipity Literary Agency y presidenta de la Asociación de Agentes Literarios de Estados Unidos, o la del escritor polaco Rafał Kosik —autor de la serie juvenil Felix, Net y Nika y guionista del anime Cyberpunk 2077: Edgerunners— plantearon preguntas incómodas sobre el control, la compensación y los derechos creativos en la era de los algoritmos.
La ilustración como arte
El corazón de Bolonia, sin embargo, sigue latiendo al ritmo de sus ilustradores, y este año la sexagésima edición de la Muestra de Ilustradores ha batido récords que invitan al asombro. Veinte mil 790 obras presentadas por cuatro mil 158 artistas procedentes de 95 países. Cifras frías que hablan de diversidad gráfica y miradas distintas sobre el mundo infantil.
De esa avalancha de imágenes, 317 ilustradores lograron llegar a la final, y 65 de ellos, originarios de 31 países, fueron ganadores. Corea del Sur encabeza la lista con nueve seleccionados, seguida de Japón con siete y Francia con cinco.
Paralelamente, el premio Astrid Lindgren Memorial Award cayó en manos del canadiense Jon Klassen, un autor ilustrador que pertenece al catálogo de Walker Books. La noticia confirma que Bolonia no solo es el lugar donde se compran y venden derechos, sino también donde se consagran las trayectorias más sólidas de la literatura infantil global.
En el apartado de premios institucionales, la decimocuarta edición del BOP (Bologna Prize for the Best Children’s Publishers of the Year) batió su récord con mil ciento sesenta editoriales consideradas de cien países. La ceremonia en el espectacular Palacio Re Enzo ubicado en la Plaza Mayor, con la Fuente de Neptuno a un costado, fue descrita por la ministra noruega de Cultura, Lubna Jaffery, como algo "sacado de un libro infantil mágico", y tuvo un sabor especial gracias a la presencia de Noruega como país invitado de honor.
Durante las jornadas, cuando uno charla entre los estands y se mezcla con la multitud que celebra con prosecco y música, la sensación es agridulce pero esperanzadora. Agridulce porque persisten las desigualdades, porque el debate sobre la IA amenaza con dejar atrás a los más vulnerables. Esperanzadora porque iniciativas como los PublisHer Excellence Awards demuestran que hay una voluntad real de cambio.
La feria de Bolonia no es una feria perfecta. Menos aún cuando el clima, cuando ha sucedido este año, es frío y lluvioso. Pero sin duda es necesaria. Porque en un mundo donde los niños crecen rodeados de pantallas, nos tienen que recordar que un libro mexicano con páginas poéticas que se giran, con viento pintado a pinceladas sueltas, y una editora mexicana que abre camino, siguen siendo formas de inclusión. También de talento. Y eso, en cualquier idioma y en cualquier edad, siempre merece una feria entera.
