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Libros y obsesión: Antonio Malpica imagina la novela perfecta

El autor mexicano conversa con Librotea sobre su nueva novela, la obsesión literaria, la envidia entre autores, los libros que jamás fueron publicados y el placer de escribir para todas las edades.

Libros y obsesión: Antonio Malpica imagina la novela perfecta. Foto: Jesús Quintanar
Libros y obsesión: Antonio Malpica imagina la novela perfecta. Foto: Jesús Quintanar
Verónica Maza Bustamante Américas /

Hay libros que cambian una vida y otros que terminan por destruirla. En La maldita novela, Antonio Malpica imagina la existencia de la mejor novela jamás escrita: un manuscrito inédito capaz de despertar admiración, obsesión y envidia en todo aquel que lo lee. En esta conversación con Librotea, el autor habla sobre los libros que nunca llegaron a publicarse, las pasiones secretas del mundo editorial, la búsqueda imposible de la obra perfecta y la libertad de escribir para lectores de todas las edades.

Video: entrevista y recomendaciones de Antonio Malpica

La novela perfecta existe: Antonio Malpica habla de obsesión, literatura y envidia
La novela perfecta existe: Antonio Malpica habla de obsesión, literatura y envidia

La envidia: el sentimiento secreto del mundo literario

Hay algo profundamente seductor en la premisa de La maldita novela: la idea de un libro tan extraordinario que termina convirtiéndose en una condena. Antonio Malpica parte de esa obsesión para construir una historia que funciona como thriller literario, homenaje a la lectura y reflexión sobre el deseo íntimo de todo escritor: crear una obra inolvidable.

“La novela no está maldita realmente”, aclara entre risas. “Lo que pasa es que se vuelve la obsesión del protagonista al grado de terminar maldiciéndola”. Ese protagonista, conocido apenas por sus iniciales —PS—, recibe antes de una muerte un manuscrito legendario. Una obra inédita que, supuestamente, es “la mejor novela jamás escrita”.

Malpica siempre ha disfrutado jugar con los códigos del misterio literario. Todos los personajes aparecen identificados solo por iniciales, como si la historia ocurriera en una dimensión paralela del mundo editorial. El manuscrito llega a manos de PS gracias a un escritor reconocido que nunca se atrevió a publicarlo. “Su recelo nunca lo llevó a hacerle justicia”, explica el autor. Pero cuando el protagonista finalmente lee la novela, todo cambia: “Se da cuenta de que sí, efectivamente, su maestro tenía razón”.

A partir de ahí comienza un viaje donde la literatura se convierte en una fuerza emocional capaz de trastocar vidas enteras.

Después de más de 25 años publicando y 70 libros escritos, Antonio Malpica sintió la necesidad de detenerse a mirar hacia el mundo que le ha dado sentido a su carrera. “Quise hacer un alto en el camino y escribir algo sobre la literatura”, cuenta. Y el resultado es también una carta de amor a todos los actores que orbitan alrededor de los libros: autores, lectores, editores, agentes y libreros.

“El mundo de los libros me ha acogido con muchísimo cariño”, dice. “Publicar uno o dos libros ya es difícil. Yo ya me volé la barda”. Esa gratitud atraviesa toda la novela y también esta conversación, donde Toño habla del universo editorial como un territorio lleno de admiración, ansiedad, competencia y pasión.

Porque si algo le interesa explorar en La maldita novela es la pregunta que obsesiona a cualquier lector: ¿qué hace realmente grande a un libro?

La respuesta nunca es sencilla. Incluso dentro de la novela aparece otra idea perturbadora: quizá algunas de las mejores obras de la historia jamás llegaron a publicarse. “Muchísimas buenas novelas nunca llegaron al público lector”, reflexiona. “A veces por un jurado, por el correo, porque se traspapelaron entre los papeles de un editor”.

Aunque La maldita novela gira alrededor de un manuscrito impecable, el verdadero corazón de la historia está en las emociones humanas que provoca el arte. Y ahí aparece una palabra incómoda: envidia.

“Todos los artistas buscamos resonancia”, dice el también autor de El juego del protagonista sin nombre. “Nadie escribe, pinta o compone para ser despreciado”. La literatura, insiste, está atravesada por ego, frustración y deseo de reconocimiento. Y cuando alguien más parece acercarse a la perfección, inevitablemente algo se sacude por dentro.

“Claro, si el de al lado causa una reacción más favorable que tú, se despierta algún tipo de envidia”, admite. “Aunque sea tu amigo y te dé gusto por él”.

En la novela, ese sentimiento se vuelve casi una enfermedad silenciosa. Porque enfrentarse a una obra perfecta implica aceptar los propios límites: “Siempre estás buscando acercarte a la obra perfecta y cuando llega a tus manos algo ante lo que tienes que rendirte porque reconoces que tiene todo eso que tú estás buscando, aparecen emociones muy complejas”.

Admiración y resentimiento. Fascinación y rabia. Placer y derrota.

El escritor entiende perfectamente esas contradicciones porque, antes que escritor, sigue sintiéndose lector. “En este libro está más el Antonio Malpica lector”, confiesa. Por eso la novela está llena de homenajes a autores que lo han acompañado a lo largo de su vida. Cada capítulo abre con anécdotas, curiosidades o referencias a escritores admirados por él, como una forma de recordar que detrás de cualquier libro siempre hay una persona enfrentándose a sus propios fantasmas.

“Todos pasamos por esas mismas pasiones”, dice. “Y al final ya es un milagro poner un libro en el mundo”.

“Hay que perderle el miedo a los libros para niños”

Aunque el nombre de Antonio Malpica está inevitablemente ligado a la literatura infantil y juvenil, el escritor rechaza las etiquetas rígidas. Para él, leer debería ser una experiencia mucho más libre.

“Mi mejor consejo es quitar la etiqueta a la literatura infantil y juvenil y comenzar por ahí”, afirma cuando le pedimos que comparta un consejo para quienes gustan de leer o quieren hacerlo por primera vez. 

"Son libros para todo público. Es decir, si tú eres un adulto que perdió el callo en la lectura, no recomiendo que te vayas directo a leer a Borges o algún premio Nobel, sino al contrario, que vayas a la literatura para niños y luego para jóvenes. Que vayas sintiendo cómo va creciendo la exigencia. Luego ya llegas a la mesa de novedades", explica.

Por eso defiende tanto la literatura infantil y juvenil: porque tiene la capacidad de reconectar a los lectores con el asombro. “Los que escribimos para niños y jóvenes disfrutamos muchísimo esos libros”, explica. “Y los adultos también pueden hacerlo”.

Esa libertad es justamente la que ha marcado toda su trayectoria, pues ha escrito libros de los géneros de terror, fantasía, novela policiaca y literatura para adultos con la misma naturalidad con la que escribe para niños pequeños. “Lo que más me gusta es contar historias”, resume.

Tal vez esa sea una de las claves secretas de La maldita novela: detrás de la reflexión sobre el arte, la obsesión y la envidia, permanece intacto el placer de alguien que sigue profundamente enamorado de los libros.

¿Qué lee Antonio Malpica?

¿Qué lee Antonio Malpica?
¿Qué lee Antonio Malpica?

  • El sueño de los héroes

    El sueño de los héroes

    Adolfo Bioy Casares

    DEBOLSILLO

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    Pues voy a empezar recomendando el último libro que me encantó, que no es un libro reciente. Se llama El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares. Me sorprendió muchísimo porque involucra realidad y fantasía de cierta forma, y no te lo esperas.

  • Cien años de soledad

    Cien años de soledad

    Gabriel García Márquez

    Cátedra

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    Sonará demasiado obvio tal vez, pero hablando, por ejemplo, de esa obsesión en mi libro La maldita novela, me parece que Cien años de soledad sigue siendo una obra cumbre y si alguien todavía no lo ha leído, tiene que hacerlo. De Gabriel García Márquez, por supuesto. Me parece un libro muy difícil de superar, tan difícil que ni él pudo superarse a sí mismo.

  • Peter y Wendy

    Peter y Wendy

    J.M. Barrie

    PENGUIN CLASICOS

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    Un tercer libro, hablando de literatura para niños y jóvenes, sería Peter y Wendy. Me gusta recomendarlo por su nombre original, que es ese, el nombre que le dio J. M. Barrie. Después, por cuestiones más mercadotécnicas, decidieron dejarlo como Peter Pan.<br><br>Es un libro lleno de belleza y fantasía, muy bien escrito, y probablemente es la piedra angular de todo lo que después nos permitimos hacer los autores de libros para niños: inventar cualquier cosa. Poner una isla quién sabe dónde y poblarla de hadas, piratas y personajes maravillosos.<br><br>Además, lo recomiendo porque es uno de esos libros que todo el mundo cree haber leído porque vio las películas, pero vale muchísimo la pena acercarse al texto original.

  • ¡Casi medio año!

    ¡Casi medio año!

    M. B. Brozon

    EDICIONES SM

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    Creo que vale mucho la pena acercarse a Casi medio año, de M. B. Brozon. Es un libro para niños, pero perfectamente lo puede disfrutar cualquier lector.<br><br>Acaba de cumplir 30 años y llegó para quedarse porque marcó un hito en la literatura infantil mexicana. Es el diario de un niño muy divertido, contado en primera persona, que además menciona sitios de la Ciudad de México. Uno se divierte muchísimo leyéndolo.

  • Venus triste

    Venus triste

    Ana Romero

    GRIJALBO

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    También recomiendo un libro de mi colega mexicana Ana Romero: Venus triste, que recientemente ganó un premio de novela histórica.<br><br>Cuenta la historia de la primera Miss México, quien además terminó convirtiéndose en homicida. Ana Romero narra el caso desde una perspectiva muy moderna y explora cómo esta mujer llegó al extremo de asesinar a su marido, las razones detrás del crimen y el juicio que enfrentó después.<br><br>Es un episodio de la historia mexicana muy rico y muy interesante.


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