Beatriz Rivas y los libros para reconciliarse con la vida
En esta entrevista, la autora mexicana habla sobre su novela "El último viaje", en la que la vejez, la familia y la memoria son temas esenciales, narrados con humor.
La escritora mexicana Beatriz Rivas nos habla de su novela más reciente, El último viaje, una novela conmovedora que aborda sin tapujos la vejez, la pérdida de memoria y esa red de cariño que llamamos familia. En entrevista con Librotea, explica por qué escribir sobre el final de la vida puede ser, paradójicamente, un acto profundamente esperanzador. Además, recomienda libros para reconciliarse con la vida.
Video: entrevista y recomendaciones con Beatriz Rivas
"La memoria es lo que nos conforma": el origen de El último viaje
Beatriz Rivas nos habla sobre su novela El último viaje un poco antes de presentarla en la Casa Universitaria del Libro, donde reunió en dos salones a numerosas personas, atentas a los pormenores de la historia. Para ella, "trata de tantas cosas que me es difícil definirlo. Me choca encasillar la novela en un solo tema, pero creo que básicamente aborda el difícil proceso de la vejez y, al mismo tiempo, la maravilla de tener una familia que te contenga, una red de cariño, ya sea sanguínea o de esas que elegimos".
La novela, explica, comienza con cuatro personajes protagonistas. El padre, un hombre de ochenta y tantos años, empresario exitoso ya retirado, acude al médico al notar que está perdiendo la memoria. Le diagnostican Alzheimer. Entonces, dice Rivas, "piensa que le queda poco tiempo con su memoria intacta, y para él la memoria es lo que nos conforma, lo que nos hace ser quienes somos; perderla es una de las cosas más terribles". Decide no contarlo a su familia, pero los invita a hacer un viaje. Con sus hijos, ya cerca de los sesenta años de edad, solía hacer road trips cada verano. Él sabe que será el último viaje; los demás no.
"En la novela vemos las relaciones familiares durante un viaje por la costa este de Estados Unidos. Los cuatro Gaspar —el padre, su esposa Antonia, su hija Roberta y su hijo Nicolás— llegan cargando maletas literales y metafóricas: secretos, culpas, remordimientos, logros y fracasos", describe Beatriz. Y añade: "Cuando una familia se ve una vez a la semana para comer, nunca termina de intimar de verdad. En este viaje, diez días viéndose las veinticuatro horas, acaban por decirse muchas cosas, hacerse reclamaciones, contarse sus secretos y los pesos que cada uno carga".
Escribir sobre la vejez suele tener diversas razones de fondo. En este caso, la también autora de Voces en la sombra confiesa que fue una experiencia personal la que detonó todo. "El año pasado cumplí sesenta. No lo noté mucho, pero tres meses después fui al médico, llené la ficha y al poner '60' dije: '¿Qué?'. Toda mi vida vi a la gente de sesenta como viejitos. Yo no me siento así, aunque el espejo y mis rodillas digan lo contrario. Pero comienzas a pensar: ¿cuánto tiempo me queda? Te das cuenta de que te quedan menos años por delante que por detrás. Sentí que era un tema que tenía que abordar".
Además, detalla: "Entras a los sesenta cuando tus padres están más allá de los ochenta. Tienes que asimilar que tú entras oficialmente en la senectud —yo ya tengo mi credencial del INAPAM—, que ya te pueden ceder el asiento en el transporte público y, al mismo tiempo, que tus padres están muy cerca del final. Es horrible decirlo, pero es la verdad. Son duelos cotidianos".
"La única manera de escribir es sentarse y no parar": consejo de una tallerista literaria
La escritura de esta novela, asegura Beatriz Rivas, fue casi involuntaria: "La novela salió sola, casi no la decidí; ella decidió que yo la escribiera. Es la más rápida que he escrito: en tres meses o menos".
El libro ha tenido buena recepción: "Afortunadamente se está leyendo mucho, y la mayoría de la gente me dice: 'Yo soy Roberta', 'yo soy Antonia', 'mi papá es igualito a Gaspar'. Son temas muy cotidianos y universales porque todos envejecemos". Y aunque al principio temía que fuera una lectura muy dura, la construyó con humor: "Hay capítulos muy divertidos y eso la hace más llevadera. Es una novela que produce empatía, cualquiera se reconoce, y es muy esperanzadora".
Además, como ella misma asegura, sus personajes son universales. "Es un libro autobiográfico, pero quienes protagonizan la historia no se parecen en nada a mi familia. Nos tocan, en general, a todos. Hay detalles que nos recuerdan a alguien". A la vez, es una novela cotidiana, y en eso radica el éxito que está teniendo. La escritora no quería ofrecer una historia dura, sino cariñosa, que hiciera reir.
Por décadas, Beatriz Rivas ha dirigido talleres de escritura de los que han salido novelas premiadas y reconocidas. Cuando le pedimos un consejo para quienes quieren empezar a escribir, es contundente: "Mi consejo es que no escuchen a nadie, a menos que los anime. Hay mucha gente que desanima. Es difícil ser escritor, empezar una novela, más difícil terminarla, mucho más difícil que quede bien, y casi imposible que te publiquen. Pero no importa. La única manera de escribir es sentarse a escribir lo que quieres y necesitas decir, y no parar hasta terminar".
¿Qué lee Beatriz Rivas?
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Les recomiendo esta gran novela de Tatiana Tibuleac. Es excelente.
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Me gustó mucho Hamnet. Ahora que se hizo la película se volvió famosa, y no importa si la vieron. Lean la novela.
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Hay una escritora en mis talleres que me gusta mucho. Es Camila Villegas y no sé si pueda decir que su novela es preciosa, porque es dura, pero a la vez está muy bien escrita.