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Diversidad lingüística y resistencia social con Yásnaya Elena Aguilar Gil

La autora habla sobre sus libros "Un nosotrxs sin Estado" y "Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística", haciendo una crítica al Estado-nación y el lugar de las lenguas indígenas en la literatura y la vida.

Diversidad lingüística y resistencia social con Yásnaya Elena Aguilar Gil. Foto: Verónica Maza
Diversidad lingüística y resistencia social con Yásnaya Elena Aguilar Gil. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

Un nosotrxs sin Estado y Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística son dos libros que, desde distintas trincheras, interpelan al lector con una pregunta incómoda: ¿es el Estado-nación la única forma posible de organizar la vida en común? Yásnaya Elena Aguilar Gil explica, en entrevista con Librotea, los ejes de su pensamiento con la contundencia de quien escribe desde el territorio, la memoria, la resistencia social y una tradición de la palabra que no cabe en los géneros convencionales. Además, nos recomienda libros con una apuesta radical por la vida. 

Video: entrevista con Yásnaya Elena Aguilar Gil

“Los más poderosos van a preferir darle agua a ChatGPT antes que a la gente”: Yásnaya Aguilar Gil
“Los más poderosos van a preferir darle agua a ChatGPT antes que a la gente”: Yásnaya Aguilar Gil

El estado como monocultivo: otras formas de organización son posibles

Escuchar y conversar con Yásnaya Elena Aguilar Gil es hermoso y adictivo. Lingüista, escritora, traductora, activista de derechos lingüísticos e investigadora ajuujk, lleva años realizado proyectos que atienden a las necesidades de los hablantes cuya lengua corre el riesgo de desaparecer.​

La entrevistamos en los jardines del Hotel Real de Minas en San Miguel de Allende, a donde asistió para brindar una conferencia magistral en el marco del Festival Internacional de Escritores en San Miguel de Allende. Ahí nos habla del origen de Un nosotrxs sin Estado, publicado por la editorial autónoma OnA Ediciones. 

Tiene ciertos valores de publicación que son distintos a los de las editoriales independientes y a los de la gran industria editorial transnacional”, señala. El libro reúne tres ensayos en los que, como explica, se habla sobre la relación entre los pueblos indígenas y el Estado y se invita a pensar en qué otras maneras de organización son posibles.

Frente a la naturalización del modelo Estado-nación, Yásnaya sostiene que a lo largo de la historia ha habido otras maneras de organizarse y que “hay una diversidad sociopolítica" sobre la que podríamos reflexionar con mayor interés. Para ilustrarlo, recurre a una imagen poderosa: “Pienso el Estado como un monocultivo sociopolítico que está en todo el mundo”, afirma.

En uno de los ensayos, la autora despliega una metáfora central: la milpa. “A diferencia de un monocultivo, es un cultivo que permite la diversidad”, explica. “Este sistema agroecológico mesoamericano que lleva miles de años, en donde no solo está el maíz, sino hay frijol, hay calabaza. El frijol fija el hidrógeno necesario para alimentar al maíz. Además hay otras hierbas que son comestibles que no se siembran”. 

Para Yásnaya, la milpa es una metáfora de que “el mundo también puede ser diverso sociopolíticamente”, frente a un Estado que “solo permite esa forma de organización”, mientras “hay otras maneras sobreviviendo y planteando otras formas de organizar la vida en común”.

Al preguntarle por qué es importante hablar de diversidad y hacer crítica al Estado, Yásnaya responde con una genealogía contundente: “El Estado-nación nació en todo el mundo por un deseo patriarcal, es decir, no es producto del deseo de las mujeres. Las mujeres ni siquiera fueron consideradas ciudadanas. Tuvieron que salir a las calles para siquiera tener derecho al voto”. Añade que el Estado-nación también es “un modelo administrativo muy funcional al colonialismo” y “al capitalismo”, y subraya que “una de las funciones principales del modelo Estado-nación es la protección de la propiedad privada”.

Yásnaya desmonta además la idea del “Estado ligero”. Comenta que “adelgaza toda la parte de protección social y se vuelve muy pesado en términos de la represión. No hay tal cosa como un Estado ligero”, dice. Incluso en los modelos de Estado de bienestar, advierte, “la misma arquitectura del Estado permite la concentración del poder y la corrupción”. Concluye: “El Estado se ha vuelto un campo de batalla entre dos o más posturas, pero por su propia arquitectura termina siempre concentrando el poder y por lo tanto corrompiéndolo”.

Frente a ello, propone mirar hacia otras formas de gestión de lo común. “En muchos casos de pueblos indígenas, sobre todo en Oaxaca, históricamente hemos tenido otra forma de organización sociopolítica”, dice, y añade que “se puede incluso en entornos urbanos crear una administración de lo común”. Habla de una tercera vía: “Entre lo público y lo privado, entre el mercado y el Estado, una tercera vía, que es la vía de lo común”.

La conversación deriva hacia la emergencia climática, que, apunta, "es como una enfermedad, pero la fiebre que genera es solo el síntoma de una enfermedad mucho más fuerte, que es el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo juntos". Por eso sostiene que “no es solo una entre muchas luchas, sino me parece LA lucha ahora”. Y alerta: “Si estás en el activismo por las mujeres o en el feminismo, te interesa la emergencia climática, porque las más afectadas vamos a ser mujeres pobres, racializadas. Si te interesan los derechos de las infancias, te interesa la emergencia climática. Si te interesa la literatura, te interesa la emergencia climática”.

Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística

Ää: manifiestos sobre la diversidad lingüística

Yásnaya Aguilar
Editorial Almadía

La palabra literaria, la memoria y la apuesta por la vida

Con una mirada lúcida sobre los límites materiales del capitalismo tecnológico, Yasnaya advierte: “A veces pensamos que el futuro ahorita con la IA va a ser un futuro hipertecnologizado, pero a veces se nos olvida que la tecnología tiene hardware, no solo software. Pensamos que el internet, como es wifi, pues está en el aire, pero en realidad está sustentado en un montón de servidores, en un montón de cables que necesitan energía, que necesitan recursos naturales, que necesitan minería”. 

Y lanza una frase que condensa su diagnóstico: “Yo creo que los más poderosos van a preferir darle agua a ChatGPT antes que a la gente que necesita agua. Eso ya está empezando a pasar. Necesitamos articularnos hacia estructuras que permitan atravesar la crisis y plantear otro mundo posible”.

Cuando se le pregunta cómo llegó la palabra literaria a su vida, Yasnaya remonta a su infancia en un entorno donde abunda “lo que llaman tradición oral, que yo prefiero llamar tradición de la memoria, porque su soporte no es la oralidad, es la memoria”. Recuerda a su abuela, que “tenía un gran amor por las palabras y un uso del mixe en un nivel poético muy impresionante”, y a su abuelo escribano, en un tiempo donde saber leer y escribir “era un oficio muy respetado”. 

La materialidad de la escritura la fascinó desde pequeña: “La primera vez que vi en la ciudad de Oaxaca a mujeres que usaban máquinas de escribir, me voló la cabeza”. Por eso, cuando le preguntaban qué quería ser, respondía: “Secretaria”, para escribir.

Estudió literatura, aunque confiesa que la carrera “me sacó de la literatura”. Fue en ese desvío donde encontró la lingüística y la gramática, que para ella son “un tipo de poética”. Y ahí se encontró con su propia lengua materna: “Yo no sabía cuántas vocales tenía la lengua que yo hablaba todo el tiempo”. Más tarde, un viaje a pie por la región mixe durante tres meses, recopilando “tradición de la memoria”, y un blog que escribió en mixe y español, la llevaron de vuelta a la escritura. 

Finalmente, ante la pregunta sobre cómo promover la diversidad lingüística, Yásnaya propone un primer paso sencillo y radical: “Es muy difícil apreciar lo que no se conoce. Yo creo que una de las primeras cosas que invito a las personas a hacer es, por ejemplo, responderse cuál es la lengua indígena más cercana al lugar donde vive. Conocer cuáles son los nombres, en dónde están”. 

El segundo paso, dice, es “unirse al movimiento por los derechos lingüísticos”. Y propone transversalizar la perspectiva lingüística: “Así como en ciertos espacios se tiene una perspectiva de género, también tener una perspectiva lingüística en todo proyecto”. Pone ejemplos concretos: “La Secretaría de Comunicaciones y Transportes tiene que poner señalética en territorios de pueblos indígenas que contemple que ahí se hablan otras lenguas”. Y cierra con un señalamiento directo al campo literario: “Todo proyecto literario que no contemple que México es diverso lingüísticamente está perpetuando el borramiento de la diversidad lingüística del país”.

¿Qué lee Yásnaya Elena Aguilar Gil?

¿Qué lee Yásnaya Elena Aguilar Gil?
¿Qué lee Yásnaya Elena Aguilar Gil?

  • Colonialismo energético

    Colonialismo energético

    Josefa Sánchez Contreras y Alberto Matarán Ruiz

    OnA Ediciones

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    Quería recomendar Colonialismo energético, que también está en OnA Ediciones, de la investigadora y luchadora del pueblo zoque, Josefa Sánchez, donde nos explica cómo esta supuesta transición verde o transición a energías renovables se está haciendo para seguir alimentando el capitalismo y sacrificando territorios de pueblos indígenas. En este caso, el caso del Istmo, que es donde está ella, y nos explica más qué es esto del colonialismo energético en términos de la emergencia climática que estamos viviendo.

  • Naxiñá' rului'ladxe' / Rojo Deseo

    Naxiñá' rului'ladxe' / Rojo Deseo

    Irma Pineda

    Pluralia Ediciones

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    Les quiero recomendar un libro sobre poesía erótica escrito en zapoteco por la gran poeta zapoteca de Juchitán, Irma Pineda. Generalmente pocas veces se habla de todo el erotismo de los pueblos indígenas. Rojo deseo lo pueden encontrar en Plural y edición; es un poemario que les recomiendo muchísimo.

  • CH'ULELAL

    CH'ULELAL

    Cristina Patishtán López

    Secretaría de Cultura

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    Les recomiendo en narrativa el libro Ch'ulelal, de Cristina Patishtán. Son cuentos de una mujer tsotsil bastante inquietantes, que rayan en lo fantástico y también en el terror, escrito en tsotsil y en español.


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