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Edmundo Paz Soldán: libros sobre mutaciones y extinciones

El autor boliviano conversa sobre "El comienzo del paraíso", reflexionando sobre la mutación como regla, la naturaleza intervenida por la tecnología y el clima.

Edmundo Paz Soldán: libros sobre mutaciones y extinciones. Foto: Ariel Ojeda
Edmundo Paz Soldán: libros sobre mutaciones y extinciones. Foto: Ariel Ojeda
Verónica Maza Bustamante Américas /

Libros mutantes, libros que persisten. En El comienzo del paraíso, Edmundo Paz Soldán presenta un mundo donde la naturaleza ya no es la que era: intervenida por los humanos, desestabilizada por la convulsión climática, da lugar a frutos extraños y animales que van de mutación en mutación. En estos cuentos de ágil ritmo narrativo, todo parece amenazado por la extinción, aunque la vida se las ingenia para persistir. Además, recomienda libros extraños y novedosos.

Video: entrevista y recomendaciones de Edmundo Paz Soldán

Edmundo Paz Soldán recomienda libros extraños y novedosos
Edmundo Paz Soldán: “El comienzo del paraíso” y libros de lo extraño


"Siento que los géneros especulativos son muy útiles para narrar este momento que estamos viviendo."

En El comienzo del paraíso, de Edmundo Paz Soldán, la mutación se vuelve regla y todo parece amenazado por la extinción, aunque la vida se las ingenia para persistir. Aparecen en sus páginas peces monstruosos de las profundidades abisales, árboles estranguladores y animales de una península devastada. El resultado es un libro profundamente marcado por la mutación como regla, en el que, sometidos por fuerzas incontrolables, todo parece estar amenazado al mismo tiempo que la vida se las ingenia para persistir. 

En esta conversación con Librotea, Paz Soldán —profesor de Literatura Latinoamericana y director de la Facultad de Estudios Románicos en la Universidad de Cornell, autor de once novelas y ganador del premio Juan Rulfo de cuento y del Nacional de Novela en Bolivia— reflexiona sobre cómo, al cambiar lo que nos rodea, nosotros también nos hemos vuelto seres extraños en este planeta.

Comparte que su libro es de "cuentos de estilo especulativo, a medio camino entre la ciencia ficción, el fantástico, incluso hay algo de horror. Tratan sobre las mutaciones, la transformación que está ocurriendo en nuestro mundo. Siento que debido a la devastación ecológica hay cosas que están cambiando. No quería que fuera una cosa apocalíptica o distópica. Siento que el final de una forma de entender el mundo, de relacionarnos con la naturaleza, también va a dar lugar al origen de otra forma de entender ese mundo."

Los cuentos, explica, intentan atrapar ese momento preciso de transformación, ese umbral en el que un mundo se acaba y otro comienza. Y en ese pasaje, lo que le interesa no es sólo la experiencia humana, sino cómo esa experiencia está acompañada por todo lo que nos rodea en un ecosistema. "No quería que sea solamente la historia de la experiencia humana en la tierra, sino ver cómo esa experiencia humana está acompañada por todo lo que nos rodea en un ecosistema."

Para ilustrarlo, Edmundo recurre a una imagen concreta, casi insólita. "Hay un cuento que se llama 'Yo soy una tortuga', que nace de una noticia que leí de una tortuga matamata —esas que ves en internet, parte de los humedales del Amazonas en Bolivia— que un día apareció en una ciudad, en el patio de un vecino en Roboré, muy lejos de su ecosistema, de su hábitat. ¿Cómo hizo una tortuga que no es un animal muy rápido para desplazarse tantos kilómetros hasta llegar a esa casa? Obviamente era un momento de sequía, de incendios en esa región. Y yo me preguntaba si podía contar esa historia. Quizás esto me podría decir algo de ese desequilibrio, esa desarticulación de los sistemas que está ocurriendo hoy."

La pregunta lo llevó a una convicción: el realismo, aunque tiene sus estrategias, no le servía del todo para narrar ese momento. "Siento que los géneros especulativos son muy útiles para narrar este momento que estamos viviendo." Así, la historia de la tortuga se convierte en emblema de la devastación ecológica y también de ese nuevo paraíso —entre comillas— que está apareciendo en nuestro imaginario.

Paz Soldán también es profesor y, como él mismo dice, su cabeza no funciona a través de compartimientos estáticos. "Muchas veces los temas que surgen para enseñar un curso vienen de los estudiantes. En los últimos años noté un mayor interés en cuestiones ambientales. A partir de ahí me puse a leer, a tratar de armar una genealogía para pensar un curso en la literatura latinoamericana desde finales del siglo XIX hasta el presente. Y cuando ocurre eso, el curso a veces da lugar a comenzar a imaginar cuentos o novelas, y a veces viceversa: los cuentos o novelas me inspiran un curso."

Esa doble vía lo ha llevado a conectar dos temas que en apariencia podrían parecer opuestos o contradictorios. "Por un lado está el avance de las nuevas tecnologías y el impacto en la subjetividad humana. Eso también nos está cambiando: nuestros hijos, nuestros nietos van a ser muy diferentes a nosotros. Es un momento de cambio y transformación de nuestra subjetividad, incluso de lo que se entiende por humano a partir de ese impacto. Por otro lado, el otro impacto muy grande, que no es el tecnológico pero que está conectado, tiene que ver con el cambio climático o la devastación ecológica. Mi desafío como narrador es ver cómo conectarlas, cómo la crisis o el avance de las nuevas tecnologías está relacionado también con la crisis ecológica que estamos viviendo."

La naturaleza ya no es telón de fondo

Esa conexión con el entorno ha transformado su labor como escritor de manera fundamental. "Si yo reviso lo que escribí hace 20 o 30 años, para mí la naturaleza era un telón de fondo para la aventura humana, el drama humano. Lo que me interesaba era el conflicto entre seres humanos. Todo lo demás —animales, plantas, naturaleza o paisaje— era simplemente ese telón de fondo. Creo que eso es parte de la crisis. Los narradores hemos estado siempre muy preocupados por narrarnos a nosotros mismos, por narrar nuestra experiencia. Y eso es más fácil con el conflicto con otro humano que con lo que nos rodea."

Esa relación, admite, ha sido también extractivista y utilitaria. "Por un lado está la cosa sublime de la contemplación del paisaje, pero por otro lado la cosa más extractivista." Ahora, en cambio, le interesa narrar historias que incorporen aquello que nos rodea como parte fundamental del relato. Y pone un ejemplo que le da vueltas en la cabeza: la muerte del actor Gene Hackman. "Hace unos meses murió. La cosa dramática fue que una persona tan famosa estuvo como dos o tres semanas abandonado en su casa y terminó momificado. La mujer tenía hantavirus: había estado contagiada por los ratones que vivían en esa gran finca en Santa Fe, Nuevo México. Pero también había unos perros en la casa. Uno murió de inanición porque estaba en su jaulita, acababa de ser operado y no había nadie ahí. Si yo hubiera contado esta historia hace 20 años, hubiera contado solamente la historia de Gene Hackman y su esposa, cómo murieron. Ahora me encantaría contar la historia de él, de la mujer, de los perros que fueron parte del drama y también de los ratones. Eso sería para mí ver qué ha cambiado: cómo hago para incorporar a todo aquello que nos rodea como parte central de la historia y no solamente la experiencia humana."

Esa incorporación pasa por una forma de mirar. "Para mí es parte fundamental del interés por la escritura una mirada ante el mundo. Una mirada que no naturaliza las cosas. Cuando lo haces familiar, cuando lo haces natural, ya no te llama la atención. Ahí es cuando dices: aquí no hay historia. Pero si hay algo que te choca constantemente, eso te activa la imaginación."

Paz Soldán vive hace mucho tiempo en Estados Unidos y confiesa que pensó que con el tiempo ese país se le haría cada vez más familiar. "Más bien se me hace cada vez más extraño. Estamos viviendo tiempos cada vez más extraños. Desde el punto de vista narrativo tiene un lado perverso, pero también fascinante, porque digo: esto no me parece familiar, no lo puedo aceptar como algo natural, lo que está ocurriendo en Estados Unidos. Y eso es el disparador para intentar investigar, para intentar enterarme de qué más y poder contar una historia."

Lo mismo le ocurre con los incendios en el Amazonas, en Bolivia. "La región de los bosques bolivianos es una de las porcentualmente más desforestadas del continente. Y yo no quiero que eso me acostumbre, que me haga decir: 'esto ya es tan familiar, es el incendio del año'. Más bien cómo hago para incorporar eso a una mirada sobre el mundo que me produzca el deseo de narrar, de contar esa historia. Quisiera que cada vez me interesen más cosas. Con la edad a veces ocurre al revés, que los intereses se vuelven cada vez más enfocados. Yo quisiera que fuera al revés, que se vayan ampliando."

Con esa curiosidad intacta, con esa mirada que se resiste a naturalizar el desastre y busca, en cambio, narrar la mutación como regla, Edmundo Paz Soldán sigue ensanchando los límites de su literatura. El comienzo del paraíso es una prueba de ello: un libro donde la naturaleza ya no es lo que era, y nosotros, quizás, tampoco.

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