Héctor Toledano convierte la memoria adolescente en literatura
"Práctica preliminar" reúne 19 relatos autobiográficos que, entrelazados, conforman una novela de iniciación sobre la adolescencia en la Guadalajara de los años setenta.
El escritor y editor mexicano Héctor Toledano regresa a sus años formativos en Práctica preliminar (Random House), un libro que desdibuja las fronteras entre el cuento, la crónica y el ensayo para contar, desde la distancia de la madurez, el vértigo de crecer Guadalajara cuando estaba en plena transformación.
En esta entrevista para Librotea Américas, desgrana los mecanismos de una historia de iniciación a la vida que nace de lo autobiográfico pero aspira a la literatura. Además, reflexiona sobre el oficio de escribir sobre uno mismo sin idealizar ni traicionar los hechos.
Video: entrevista con Héctor Toledano
Un libro de la juventud escrito desde la madurez
Héctor Toledano nació en la Ciudad de México en 1962, pero fue en Guadalajara, durante los años setenta, donde su curiosidad por el lenguaje encontró su primer territorio. Estudió psicología, economía y letras modernas inglesas, una combinación que revela a una persona que no se conforma con una sola mirada sobre el mundo.
Fue editor en Clío, en el INAH, en El Colegio de México y en el IIE-UNAM, y tradujo a Graham Greene, Dylan Thomas y T.S. Eliot, oficio que afiló su oído para las resonancias de las palabras.
En 1986 ganó el Premio Nacional de Cuento Universitario y fue finalista del Premio Grijalbo de Novela en 2012. Ahora, con Práctica preliminar, Toledano vuelve a sus años formativos para construir, desde la distancia de la madurez, un libro que desdibuja las fronteras entre el cuento, la crónica y el ensayo, indagando en la memoria con la precisión de quien sabe que las palabras, bien colocadas, pueden reconciliarnos con el pasado.
Héctor, ¿qué vamos a encontrar en sus páginas?, le preguntamos. "Un conjunto de 19 relatos. Cada relato es una historia en sí, pero de algún modo todos están conectados y cuentan una historia más larga", responde.
El escritor explica que los relatos tienen una base totalmente autobiográfica. "Todos han salido de cosas que me sucedieron en mi adolescencia, cuando estaba creciendo en Guadalajara, en la segunda mitad de los años 70 del siglo XX, cuando la ciudad estaba creciendo rápidamente".
El hilo conductor es la voz narradora. "Básicamente soy yo, y de pronto me pregunto si sigo siendo yo. Por una parte lo conozco perfectamente, pero por otro lado ya tengo la suficiente distancia para verlo como algo que no me compromete del todo, que ya lo puedo entender desde afuera", explica.
El libro tiene esa particularidad porque es un libro de la juventud, pero escrito desde la madurez: "Una de las historias es tal vez hacia los 12 años, y la última historia es hacia los 20 años. Abarca este arco narrativo más amplio, pero en vez de estar escrito como una novela, está escrito a partir de estos episodios".
En el libro prevalece una hibridación de géneros, porque hay partes "que son crónicas tal cual, hay por ahí una especie de fábula, hay otros que son cuentos y hay otras que son más bien como ensayos. Además, varias de las piezas tienen un poco de todo. Como yo me propuse apegarme a los hechos, eso crea cierta problemática para resolver las historias, porque algunas empezaban y acababan muy bien, casi por sí mismas.
"Muchas de estas historias empezaron siendo una especie de narrativa oral, cosas que cuentas muchas veces. Trabajé de esa forma, porque en realidad son cosas más bien extraordinarias que me sucedieron, en las que pasó algo fuera de lo común. Cada historia tiene su tratamiento, su registro de lenguaje, pero de todos modos hay una unidad, y a fin de cuentas el libro sí se lee como una novela, nada más que a partir de estos modulitos."
Memoria, nostalgia y el oficio de escribir sobre uno mismo
Para Héctor, Práctica preliminar integra memoria, pero no esta seguro de si tiene que ver con la nostalgia, porque para él es un viaje en el tiempo que idealiza las cosas. En cambio, se propuso hacer lo contrario: "Mi intención al retomar este material literario era que ahí podía haber buenas historias y lo que me propuse fue hacer un buen libro, que este trabajo acabara siendo buena literatura. No partí de un ánimo confesional ni testimonial, pero indudablemente todo eso está ahí".
Además, visualizó el libro como un proyecto en conjunto. "Sí fui trabajando cada pieza por su lado con una intención muy específica, pero desde el principio me lo planteé como un proyecto de conjunto, como una obra, no una colección de relatos. Por eso también en ciertos momentos están estas partes para ubicar al lector en el tiempo, en las costumbres, en la geografía de ese momento en particular".
El proceso de escribir, y particularmente este título, involucra diferentes cosas para el escritor: por un lado, la escritura como tal, cuestiones técnicas, horas de trabajo. También una labor personal, meterse en sí mismo, "una dialéctica entre lo que está dentro y lo que va saliendo. Eso te cambia".
"Debo decir que fue, a fin de cuentas, en muchos momentos difícil: algunas de las historias son bastante escabrosas, no siempre quedamos con la mejor de las ondas, no éramos los mejores chicos siempre, y algunas cosas que pasan son fuertes. Pero creo que en gran medida me ayudó a reconciliarme con cosas, y creo que eso es algo que debe seguir siendo fundamental en el arte, tanto para los que lo hacemos como para los que lo consumimos. El arte tiene que tener algo —por usar esta palabra actual— de sanador: tiene que ser un vehículo para hacer conexiones, reconciliaciones, para unir y consolidar."
¿Por qué escribes?, le preguntamos.
"Esa es una pregunta que yo me hago mucho, porque ciertamente no es por dinero. Aunque siempre dices: 'Pues a lo mejor este sí, a lo mejor este sí conduce aunque sea a un poquito de dinero'. Pero en realidad yo siempre he escrito porque no puedo no escribir. Siempre he tenido la cosa de la lectura. Creo que todos los que escribimos lo hacemos porque estamos enganchados en la lectura. Tu vida empiaza a girar en torno a la idea de los libros y es natural que te den ganas de escribir. Esa es la única manera de contestar a tu pregunta de por qué escribo, porque realmente no encuentro otra razón. Es algo a lo que me siento obligado, algo que no puedo dejar de hacer, aunque no lo haga todo el tiempo y aunque no siempre me resulte fácil", finaliza.
¿Qué lee Héctor Toledano?
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Creo que mi libro, aunque va por un lado diferente, sí tiene cierta deuda con José Agustín, que fue alguien que trajo esa inmediatez del presente a la literatura y esta idea de que se podían escribir historias desde tu cotidianidad. No creo que haya sido el primero que lo hizo, pero para nuestra generación fue muy importante. Se está haciendo tarde es un libro que se puede recomendar y que conecta con este libro.
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También hay un libro que más bien casi todos hemos visto como película, que es Trainspotting, que también siento que tiene que ver con el mío. Es un libro narrado desde la juventud y un poco desde la marginalidad y desde cierta contracultura. Por ahí están conectados.
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En cosas un poco más distantes, y tal vez un poco más de alta literatura, yo creo que Dublineses, de James Joyce, tiene que ver con mi libro, porque también son cuentos que están muy ligados a la realidad y que finalmente se leen como un conjunto. Yo siempre lo he visto como una unidad, no como cosas sueltas.
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Este libro de Turguénev, que también se conoce como Bocetos del diario de un cazador, integra historias de un joven ruso que se intuye que es de una familia medio noble, porque se dedica a salir de cacería, y en esas salidas le pasan cosas y acaba escribiendo esas historias tomadas directamente de la realidad. También son como un corte transversal de la sociedad en la que vive, porque hay historias desde palacios de otros nobles donde llega en sus caminatas y lo acogen, hasta chozas de campesinos y cosas que le suceden por el camino. Ese libro lo leí con mucho cuidado mientras estaba escribiendo el mío, porque me dio muchas rutas de por dónde abordar las cosas. Creo que es un escritor muy refinado, además de muy divertido y muy interesante.