Irene Reyes-Noguerol recomienda libros breves y potentes
La autora sevillana, seleccionada por Granta, desgrana los secretos de su libro "Alcaravea", defiende el cuento como género total y comparte su visión personal de la literatura.
Irene Reyes-Noguerol nos sumerge en los relatos de Alcaravea, su nuevo libro publicado por Páginas de Espuma. Con la narrativa breve como bandera, la ganadora del reconocimiento de Granta desvela cómo construye universos desde el detalle, defiende el cuento como un género completo y comparte la literatura como la compañía más fiel. Además, recomienda libros breves y potentes que, como la planta de su título, condimentan la vida.
Video: entrevista y libros recomendados de
Irene Reyes-Noguerol
"No es un ejercicio, es un género completo": Irene Reyes-Noguerol sobre el cuento
Irene Reyes-Noguerol llega a las librerías con Alcaravea, su nuevo libro, publicado por Páginas de Espuma, en un momento de reconocimiento unánime, avalado por su selección entre los mejores narradores jóvenes en español por la revista Granta.
Graduada en Filología Hispánica con Premio Extraordinario, la autora sevillana ya había publicado los libros de cuentos Caleidoscopios (2016) y De Homero y otros dioses (2018). Su nueva obra, cuyo título hace referencia a una planta silvestre de propiedades medicinales, culinarias y relajantes, se presenta como una colección de relatos que buscan, precisamente, cicatrizar heridas emocionales, ofrecer un sabor agridulce y proporcionar un bálsamo narrativo.
El eje de estos cuentos, según explica la autora, es una exploración compartida de la vulnerabilidad. "Pues creo que lo que es común a todas las historias que aparecen en Alcaravea, es que siempre me interesa tomar a los personajes en determinados momentos de fragilidad, de vulnerabilidad, de inflexión emocional, es decir, independientemente de dónde procedan esos personajes, de su extracto social, de su zona geográfica, incluso del momento histórico al que pertenezcan", afirma Reyes-Noguerol.
Para ella, este enfoque revela un núcleo humano común. "Todos ellos comparten esta humanidad que igualmente nos identifica a nosotros, tanto como autora como lectores. Es decir, todos tenemos en común esta sensibilidad, compartimos las mismas alegrías, los dolores, las inquietudes, las tristezas".
Esta búsqueda la lleva a defender con pasión la narrativa breve, un género que considera esencial y a menudo malinterpretado. "Para mí la narrativa breve tiene un peso fundamental y además siento que es muy necesario defenderla y reivindicarla", sostiene. Frente a la idea de que el cuento es un mero paso previo a la novela, ella argumenta: "Creo que el cuento es un género completo en sí mismo, que tiene la misma dignidad que la novela".
Para ilustrar su esencia, propone una potente metáfora náutica. "Cuando pienso en lo que es el cuento, siempre me gusta hacer una comparación respecto a la novela y es que si la novela es una travesía horizontal en barco por el océano, porque tenemos este desarrollo cronológico del arco del personaje, frente a ello, el cuento es una especie de ejercicio de inmersión".
Profundizando en esta imagen, detalla: "Tenemos un momento un instante muy concreto en la vida de un personaje. No se nos va a contar qué es lo que ha sucedido antes tampoco que es lo que sucederá después, pero contamos con la oportunidad de profundizar de manera vertical, es decir, de agotar las posibilidades de ese instante y de comprender al máximo cuáles son las motivaciones y cuál es la psicología de este personaje". Esta concisión es, en su opinión, una virtud creativa máxima. "La brevedad del cuento... Yo creo que verdaderamente es una virtud porque permite también hacer un ejercicio de exploración lingüística formal, de investigación respecto al estilo".
En este proceso, el poder de aquello que solo se sugiere es fundamental. "Sí que hay un mundo que se va levantando poco a poco donde hay mucha importancia también de la sugerencia, de los silencios, de todo aquello que no queda explícitamente enunciado, pero que sabemos que está ahí".
"La literatura es mi compañía imprescindible"
La literatura, para Irene, es antes que nada un refugio vital. "Para mí la literatura siempre ha sido en primer lugar una fuente de acompañamiento, una compañía imprescindible", confiesa, recordando el papel de sus padres, ambos profesores, y de una tradición familiar oral.
El salto a la escritura profesional y el reconocimiento público lo vive con una gratitud que no disimula. "Yo siempre digo que es un sueño hecho realidad, algo que nunca me habría podido imaginar", comenta, refiriéndose a hitos como presentar su libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México.
Publicar con Páginas de Espuma representa la concreción de ese sueño. "Es un sueño cumplido", afirma sin ambages. "Es una editorial que yo ya llevaba leyendo desde hacía bastante tiempo, a la que admiraba muchísimo porque además creo que para los cuentistas es un referente en español". Valora especialmente el trato humano. "Ellos como equipo de trabajo... siempre están pendientes también de nosotros como autores, nos cuidan muchísimo, no únicamente a los libros, sino también a las personas que estamos detrás de ellos. Eso es algo que yo valoro enormemente".
Como lectora, reivindica la importancia de honrar el propio camino, desde los cuentos orales infantiles hasta la literatura juvenil. "Creo que todos nosotros hemos tenido nuestro proceso como lectores", reflexiona, criticando posturas elitistas. "La experiencia lectora que uno tiene cuando es un niño o cuando es un adolescente nunca más se vuelve a recuperar". Y sentencia, estableciendo la primacía de la recepción sobre la creación: "Para mí es casi más importante ser lectora que escritora, es decir, si uno no lee, si uno no disfruta, si uno no se apasiona con la lectura es muy difícil, yo creo, que pueda disfrutar luego escribiendo textos literarios".
Con Alcaravea, Irene Reyes-Noguerol plantea una defensa elocuente y necesaria del cuento como territorio literario mayor, donde la fragilidad humana se examina, se comprende y se redime a través de la precisión de la palabra.
Libros recomendados por Irene Reyes-Noguerol
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Me gustaría recomendar el libro que más he disfrutado este año, que es una especie de novela, pero tiene muchos puntos en común con el ensayo, con la crónica reflexiva, y su título es Donde el amor inventa su infinito; de un autor además de mi tierra, Iván Onia Valero y ha sido un libro que me ha resultado absolutamente apasionante, no solo por el contenido, por el tema que trata, sino que sigue la estela de Mortal y rosa, de Francisco Umbral (otro libro de cabecera que leo y releo una y otra vez porque es una de las cimas de la literatura universal). Es una obra absolutamente delicada.
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El segundo libro que quería recomendar es Como bestias, de Violaine Bérot. Es maravilloso, una novela breve, una especie de obra polifónica donde tenemos las voces de distintos personajes que nos están narrando un mismo hecho bastante fuerte, tremendo, pero que también tiene una manera de contar que a mí me resulta al mismo tiempo muy dulce y muy bella y me atraen particularmente los libros que tienen esta voluntad formal, esta indagación estilística.
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Otro libro también que destaca por la manera en la que está escrito sería Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor, un libro que me apasionó desde la primera página, porque además de tener un estilo muy bien trabajado, también a nivel estructural está muy bien compuesto y es una novela que tiene una fuerza, una potencia que yo creo que se deja traslucir en cada una de las palabras. No deja indiferente absolutamente a nadie, además ha tenido ya muy buena aceptación tanto de crítica como de público.
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Recomiendo la saga de Los gozos y las sombras, de Gonzalo Torrente Ballester, autor español. Es una novela del siglo pasado y la recomiendo mucho últimamente porque aunque sea de un autor que se estudia bastante, por ejemplo, en la educación secundaria en España, tiene esta trilogía donde consigue hacer una radiografía espectacularmente lúcida y finísima de la sociedad española en este momento en el que tenemos una aristocracia decadente y al mismo tiempo existe esta burguesía incipiente que va ascendiendo con fuerza, con muchas ganas y va tomando todos los espacios, el social, el económico, el político. De verdad que está muy bien narrado.