Especial José Manuel Cuéllar Moreno: una novela sobre espiritismo y rituales en el poder
Conversamos con el escritor y filósofo mexicano José Manuel Cuéllar Moreno, quien a través de sus investigaciones se ha adentrado en la mística que une a la historia con la ficción. En esta entrevista, nos revela los misterios detrás de su novela Bucareli 158, un viaje gótico por los rituales de poder, el ocultismo, la brujería y el espiritismo en México. ¿Te atreves a entrar en sus páginas?
Video: entrevista y recomendaciones con José Manuel Cuéllar Moreno
El misterio oculto en las paredes de Bucareli 158
Para entender el origen de Bucareli 158 hay que caminar por una de las avenidas más magnéticas y antiguas de la Ciudad de México, una frontera histórica que data de 1778. José Manuel Cuéllar Moreno, el autor de esta novela, nos advierte que "quien se atreve a cruzar los umbrales de esta casona ubicada en la calle de Bucareli número 158 y las páginas del libro, lo que se va a encontrar es la historia secreta, la historia subterránea de México, la que guarda relación con el espiritismo, el ocultismo y los rituales del poder de la política mexicana, los que ocurrían antes y no sé si todavía ocurren en la actualidad".
Su formación académica juega un papel crucial en este hallazgo. "Yo soy filósofo de formación, entonces tengo ahí una veta en la investigación detectivesca, y todo empezó hace años cuando yo estaba paseando por la calle de Bucareli", relata, recordando el impacto visual de una arquitectura decadente llena de dolor y sufrimiento.
"Una casa en particular me llamó la atención, ubicada en el número 158, con esa fachada descarapelada, ventanas rotas que invitaban a asomarse, a preguntarse qué ha pasado entre estos muros. ¿Qué secretos se quedaron impregnados aquí? ¿En qué momento los habitantes decidieron abandonar esta hermosa casona? Y esa es un poco la premisa de la que parte mi novela".
Dentro de esos muros habita Ifigenia, una ciudadana común y corriente de 60 años que trabaja para la misteriosa y despótica señora Eulalia Madero. El hallazgo fortuito de un diente humano oculto en un algodón dentro de una pared desata lo espectral: "A partir de ese momento la casa comienza a revelar su otra historia, sus secretos, comienzan a aparecer de manera espectral varias historias. Estoy hablando de historias de médiums, de sesiones espiritistas en Palacio Nacional, de misas negras que siempre confluyen en Bucareli 158".
Ocultismo, política y la tradición del terror latinoamericano
El trasfondo histórico de la novela se nutre de la realidad de los círculos liberales de México. "Francisco Madero, nada menos que nuestro apóstol de la democracia, fue un gran espiritista, recibió muy bien la filosofía espírita de Allan Kardec", explica el escritor, señalando que esta fascinación por la inmortalidad y el control del tiempo continuó en las cúpulas del poder "hasta el presidente José López Portillo y seguramente hasta más recientemente". La novela también entreteje figuras oscuras como el Monstruo de Tacuba: "Yo lo pongo como un estudiante de medicina, muy brillante, muy inteligente, que en un rapto de ira, él se sentía habitado por fuerzas oscuras que ni él mismo sabía explicar, comete una serie de crímenes... pero eso no es lo más perturbador, sino que practicaba experimentos sobre estos cadáveres para devolverles la vida".
Todos estos hilos, incluyendo el de un médico catalán del siglo XVII juzgado por la Inquisición, confluyen en un enigma central: Nicolás de Rocabertí. Para construir este universo, Cuéllar Moreno se sumergió en archivos de prensa, teosofía y esoterismo. Conforme el relato avanza, los planos temporales se desarticulan y la casa cobra vida. "Quise recuperar este recurso, muy utilizado en la literatura gótica, de las casonas como personajes... es una criatura viva, palpitante, es un lugar que además existe en la realidad".
Al hablar de sus influencias, se inscribe con orgullo en una corriente de gran impacto en México: "No solamente la literatura gótica es mi referente. Hay novelas como Otra vuelta de tuerca, de Henry James, pero sobre todo en la literatura mexicana y latinoamericana de terror hay cosas bien interesantes. Desde Aura, de Carlos Fuentes, hasta novelas más recientes como La casa de Adela, de Mariana Enriquez, o El huésped, de Amparo Dávila, Casa tomada, de Julio Cortázar... de alguna manera quiero abonar un granito de arena en esta tradición latinoamericana de terror que está creciendo, está prosperando y a mí me da mucho gusto que esto esté sucediendo".
El lenguaje como trance
Para el autor no existe una ruptura entre su faceta académica y la ficción; lo ve como un desarrollo orgánico de sus propias investigaciones. "Dicen mis amigos que yo soy como el doctor Jekyll y el señor Hyde, es decir, me dedico de día a la filosofía mexicana y de noche a la literatura de terror", bromea.
Para lograr que la novela funcione, el manejo del lenguaje fue preciso para José Manuel, quien buscó crear un ejercicio de inmersión sensorial, porque para él "es muy importante las atmósferas, y para crear una buena atmósfera uno tiene que escoger casi milimétricamente los adjetivos, la sonoridad de la propia palabra, utilizar frases que vayan evocando, es decir, ir jugando con los distintos registros. Todas estas sensaciones son las que van a producir en el espectador esta sensación que yo busco, más que escribir la palabra 'miedo' directamente".
Además, confiesa un secreto estructural: "Las fechas de la novela, las cifras en sus páginas, tienen un objetivo; ningún número que veas en la novela es gratuito, tiene una significación astrológica. Al final, todo en la historia se rige por los ciclos saturninos".
Mirando hacia el futuro, José Manuel Cuéllar Moreno promete más "filosofía para todos, no como si fuera una torre de marfil" y, desde luego, más literatura de terror basada en el lado B de la Ciudad de México.
¿Qué lee José Manuel Cuéllar Moreno?
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Les recomiendo Una letra femenina azul pálido, de Franz Werfel, un escritor austriaco que no tenía en mi radar y me subyugó; es un librito hermoso que se lee en dos tardes.
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Los Buddenbrook, de Thomas Mann, es una saga familiar descomunal que marcó un antes y un después en mi vida y te invita a perderte en sus páginas.
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Salvador Novo es un autor latinoamericano que tenemos un poquito en el olvido. Recomiendo leerlo, lo que encuentren editado.Especialmente me gustan sus obras de teatro y A ocho columnas.