Libros sobre misterios familiares: entrevista con Bárbara Colio
En esta conversación, la escritora y dramaturga habla sobre su novela "Con todas mis letras", llena de misterios familiares, amistad y el nombre como identidad inalterable.
"Los libros nos ayudan a resolver quién diablos somos", dice la escritora y dramaturga Bárbara Colio al hablar sobre su más reciente novela, Con todas mis letras. En esta conversación Para Librotea, la autora profundiza sobre los temas que cruzan su historia sobre misterios familiares. Además, recomienda lecturas esenciales y revela cómo esta novela nació a escondidas del teatro.
Video: entrevista con Bárbara Colio
“Siempre va a haber una parte de ti que quieres resolver”: identidad, nombre y letras perdidas
La trayectoria de Bárbara Colio es vasta: ha escrito más de 30 obras de teatro que se han estrenado en España, Portugal, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Argentina, Perú, Costa Rica, Panamá, Colombia y en diversos lugares de México.
Cuenta con varias publicaciones, entre las que destaca De Familias y otras catástrofes. Además, ha recibido importantes premios nacionales e internacionales, ha sido escritora residente en Nueva York, España, Singapur y China y en 2013 fundó su propia compañía, BarCoDrama, con la que genera proyectos creativos, de divulgación y producción teatral. Además, ganó el Premio Dolores Castro 2024 por su novela Con todas mis letras, que fue finalista del Premio Amazon Primera Novela 2025 y ahora publica Hachette Livre México.
“Pues mira”, comienza la autora al hablar sobre su libro, “la historia sigue a Lena, que es la protagonista, una chica que vive por el centro de la Ciudad de México, en la calle de Isabel la Católica. Es maestra en una escuela secundaria pública, maestra en matemáticas. Y cada domingo suele pasarlos con su padre. Desde hace tiempo su familia solamente es su padre y ella. Lena está a punto de cumplir 30 años. La semana que entra cumple 30 años”, explica, “que es una edad en la que te empiezan a venir todas las preguntas, todas las crisis. Está muy estigmatizado que a los 30 ya tenemos que tener demasiadas respuestas. Justamente Lena está en ese momento”.
En ese marco, Lena va un domingo con su padre a una exposición de asesinos seriales. Dentro de la exposición, dice, “hay como unos nichos que recrean el lugar o la casa de estos asesinos, como Elizabeth Bathory y Charles Manson. Cuando están en el nicho de Ed Gein, hay una fotografía de él de bebé, que se volvería un asesino serial del cual se han hecho muchas películas, incluso Psicosis está basada en él, y El silencio de los inocentes, tal cual. No todo va bien”, advierte, “hasta que el padre súbitamente le pide que se robe la fotografía del bebé. Ella no sabe muy bien por qué, pero el padre asegura que ese niño que está en la fotografía es él”.
Esa foto, añade, “se conecta a una historia familiar en la que su padre siempre presumió que siendo bebé, llegaron a decir que hacía milagros, aunque se tomaba como esas leyendas, cuentos, historias familiares que los padres se inventan. Eso desata una serie de cosas entre la vida de Lena y su padre: cosas no resueltas, misterios no aclarados, el no saber realmente por qué la madre un día, un domingo, justamente después de dejar todos los platos limpios, se va de casa. Entonces Lena empieza a tomar una serie de decisiones para investigar realmente qué onda con esa fotografía, quién es su padre, quién es su madre y por ende quién es ella”.
¿Por qué eligió abordar el vínculo entre una hija y su padre, siendo un tema poco frecuente?, le preguntamos a Bárbara. Responde: “Es que siempre se habla del abandono del padre que es lo más común, y por qué el padre es el que se va. Pero finalmente al hombre siempre lo ponemos como aquel que sigue su deseo. Y en este caso, las mujeres también deben seguir su deseo. La madre de Lena se va por una razón que no revelaré ahora, pero tiene que ver con conseguir su deseo. Esto le hace cuestionarse mucho a Lena durante la novela: ¿Será que la maternidad es un asunto súper sobrevalorado? ¿Será que el amor nos han dicho que es un asunto súper sobrevalorado? ¿Será que la amistad, será que todo lo que nos han dicho son sentimientos sobrevalorados y tenemos realmente que indagar qué es lo que más nos importa a nosotros, a nosotras?”.
Sobre las lagunas que todos tenemos en la vida familiar, reflexiona: “Yo creo que es algo de lo que nadie se salva de esos misterios familiares. No creo que ninguna familia tenga absolutamente claro de tus abuelos para acá. Ahora, espérate, de antes de eso solo Dios sabe qué sucedió. Creo que la familia es un recurso literario eterno que no se va a acabar nunca porque tiene que ver con la pregunta fundamental, original que todo ser humano tiene, nadie se la dicta, es una pregunta que surge de nosotros mismos siempre: ¿quién diablos somos?”.
"Las amigas son personajes fundamentales"
Sobre el papel de la amistad en la novela, Bárbara Colio comenta: “Yo creo que las amigas en la vida de cualquiera son personajes fundamentales. A mí me gusta que mis personajes tengan amigas. Por muchísimos años, los personajes femeninos de la literatura universal son huérfanos, abandonados, sin una amiga con quién hablar, pero yo creo mucho en la amistad, para mí es muy importante". Por su parte, el padre, que es un hombre ya mayor de 70 y tantos años, también tiene amigos. Los amigos de toda la vida.
Cuando le preguntan por el peso del nombre en la historia, responde: “¿Sabes que el título de la novela me llegó a la cabeza casi al terminar la novela? Porque iba yo acompañando al personaje y fui comprendiendo también con el personaje que en el camino iba perdiendo sus letras o las iba escondiendo y se le iban olvidando dónde se quedaban”. Explica: “De una manera muy metafórica, esto de las letras del nombre tiene que ver con lo que somos, lo que reconocemos de nosotras mismas. Luego a las mujeres nos da mucha gente por ponernos apodos, sobre todo diminutivos”.
Y concluye: “Vayas a cumplir 30 años, 40, 50, 60, siempre va a haber una parte de ti que quieras resolver, que quieres indagar, que quieres ver qué sucede. Son letras que puedes ir recuperando, pero también nuevas letras si quieres ir sumando a tu vida y a lo que eres, a tu propio reconocimiento de ti misma. Se trata de aprender a bailar con todas sus letras”.
¿Qué lee Bárbara Colio?
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Yo les recomendaría a una autora que me gusta mucho, que es Janne Teller, autora de Nada y de otra novela que se llama Todo. La manera en que maneja el ritmo, la creación de imágenes, la creación de personajes, los va a tener como al filo de la silla. Es una autora muy buena, búsquenla.
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Natalia Ginzburg es una autora italiana que leí hace mucho tiempo, un libro de ensayos que se llama Las pequeñas virtudes y habla del proceso de escritura. Es un libro de ensayos de mucha observación de la vida. Creo que es muy padre dialogar con ella a través de sus libros.
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Un libro que a mí me gusta mucho de Leila Guerriero y que lo cito bastante es Zona de obras, una serie de escritos sobre los procesos, sobre cómo a través de la entrevista y el reportaje crear perfiles de personajes que existen vivos, pero cómo también transformarlos a través de la ficción y la no ficción. Los libros que más me gustan son los que me hacen pensar, los que me hacen cuestionarme acerca de lo que veo, de la vida.
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Desde niña, a mí lo que más me gustó leer fue teatro. ¿Por qué? Porque en el teatro yo encontraba que cuando lo leía tenía toda la libertad de imaginar mil cosas. No me decían mucho qué pasaba y por eso tenía la libertad de imaginar. El teatro es muy rico de leer, aunque mucha gente no lo considere así. Pero parece que después de Shakespeare nadie volvió a escribir nada. Si gustan, pueden entrar a mi página, que es www.barbaracolio.com, y ahí en la sección de Obras se pueden bajar los PDF de varias de mis obras de teatro. Van a ver cómo es bien sabroso leerlas.
