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Majo Delgadillo y los libros que desobedecen los cuentos de hadas

La escritora mexicana presenta "Ratones", una novela que se reapropia de los cuentos de hadas con perspectiva feminista y horror. Además, habla del deseo, el terror y el oficio de escribir.

Majo Delgadillo y los libros que desobedecen los cuentos de hadas. Foto: Verónica Maza
Majo Delgadillo y los libros que desobedecen los cuentos de hadas. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

En esta entrevista para Librotea Américas, Majo Delgadillo nos habla de Ratones (Lumen), su novela más reciente, que revela su fascinación por los relatos clásicos, aunque la desobedicencia que bulle en su ser la llevó a ver a los ratones como los de la Cenicienta de otra manera, pues quería que una mujer tuviera la voz y el poder en su historia.

Video: entrevista con Majo Delgadillo

¿Por qué reescribir los cuentos de hadas? Majo Delgadillo y su novela Ratones
¿Por qué reescribir los cuentos de hadas? Majo Delgadillo y su novela Ratones

Una noche, una mujer, una historia que desobedece

Majo Delgadillo escribe sobre cuerpos, memoria, cultura pop y sobre cómo estos ámbitos se entrecruzan. Ha publicado la pieza digital machine3.xyz, el libro de cuentos Lullabies for the End of the World, con su traducción al español: Canciones de cuna para el fin del mundo (Paraíso Perdido, 2022), y la novela Cómo no ser vista (Los aciertos, 2026).  

Actualmente enseña literatura latinoamericana contemporánea y escritura creativa en la Universidad James Madison de Virginia, Estados Unidos. 

Ratones, novela publicada por Lumen, es una reapropiación de los cuentos de hadas con una perspectiva feminista y una pizquita de horror. 

"Narra una noche en el que una mujer habla y le cuenta a un hombre que está en su casa y no puede salir, la historia de su vida y lo que le va a pasar en las horas que transcurren durante esa noche", explica.

La idea nace de su propia infancia.

"Yo, como todas las chicas de mi edad, crecí con Disney, con los cuentos de hadas. No hay negación ahí. Pero mientras fui creciendo empecé a cuestionar la idea del final feliz, del príncipe y demás. Lo primero que se me vino a la mente fue el sonido de los ratones corriendo por las paredes como sus uñitas y también una casa por abajo de la tierra, oscura, casi como una madriguera, una ratonera. Esos fueron como los dos ejes centrales. La historia ha cambiado mucho, ha mutado, pero siempre con el sonido de los ratones, que me llevan a la Cenicienta, por ejemplo."

A partir de ahí empezó a investigar.

"Me puse a estudiar los cuentos de hadas, su historia, sus funciones, qué labor han tenido social e históricamente. A través de ese estudio fue que entendí que había piezas que yo quería usar en la novela, pero los guías fueron los ratones,  fueron los que me llevaron a la historia, a la imagen y al estudio de los cuentos de hadas", explica.

En la novela hay dos personajes principales: la narradora y el hombre sin miedo. Ninguno de los dos tiene nombre propio, aunque Majo quería que la mujer tuviera la voz.

"Por un lado, los cuentos de hadas nunca se narran en primera persona y las mujeres casi no hablan, solo sufren, y yo quería que en este cuento de hadas la mujer pudiera contar la historia porque quien cuenta la historia es quien tiene el poder. También busqué que la estructura de la novela fuera circular, un poco laberíntica, donde además el sonido de la historia fuera muy abrumador."

Además de los dos personajes principales, hay otros dos más secundarios: mamá y Emmanuel, el primer amor de la narradora, quien "podría ser como el príncipe, quien le da la llave para que abra su deseo". El nombre significa Dios con nosotros, "y yo quería que hubiera un elemento además del cuento de hadas, de fervor religioso en el deseo", explica.

El deseo, el terror y el oficio de escribir

Majo Delgadillo quería escribir un cuento de hadas desobediente, que permita "imaginar una manera diferente de existir en el mundo que nos encasilla por género, habilidad corporal y demás. Y yo quería jugarle a la desobediencia. Una de las herramientas para eso era esto que nos enseñan que tiene que estar oculto, que no se puede leer, que si se lee nos hace mal a las mujeres. La exploración del deseo, de la sexualidad, del erotismo, del hambre, yo quería que estuviera como muy presente en el libro, que fuera uno de los ejes narrativos, porque eso me daba pie a esta idea de desobediencia".

La autora quería que la narradora de Ratones fuera también una criatura roedora en la oscuridad. "Y que ese existir fuera de las normas le permitiera explorar su deseo sin ningún límite, hasta donde tope, permitirse explorar el horror, porque hay una línea muy delgada en algunos casos entre, por ejemplo, el placer y el dolor. Que exista un consentimiento para saber qué pasa cuando cruzamos la línea que nos confronta con el horror y lo que reconocemos como deseable".

Majo ha pasado una parte de su vida estudiando la escritura creativa. Sin embargo, más que escritora, afirma ser lectora.

"Desde que era muy chiquitita, amaba leer y fui la niña que llevaba libros a las fiestas y así. Habiendo dicho eso, también soy una persona que ha recibido muchos años de entrenamiento académico para poder escribir. Tuve como el privilegio y la suerte de hacer una maestría y luego un doctorado, los dos en escritura creativa, uno en San Diego y uno en Houston. Entonces tengo como muchas horas de entrenamiento en la talacha de la escritura."

Para ella, la inspiración no es lo único: "El trabajo en lo cotidiano es lo que genera que las ideas sobrevivan. Creo que la lectura sí es el camino para poder escribir y para seguir escribiendo. Y yo creo que hay que leer un poco de todo, escuchar música, ver cine y arte, porque yo creo que lo que alimenta ese espacio místico de la inspiración es cómo alimentas tu propia imaginación. Hayque dejar un espacio en el que te puedes permitir soñar.

"También hay un momento en el que conectas con algo del éter y algo te habla. Luego, tienes que seguir trabajando, tienes que editar, revisar, imprimir, tachar y eliminar 100 páginas. Pero si llega ese momento de conexión que es místico, yo creo que ahí surge algo muy importante y muy bello. Creo que eso es el arte", finaliza.

¿Qué lee Majo Delgadillo?

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  • Soñarán en el jardín

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    Gabriela Damián Miravete

    ALFAGUARA

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    Les voy a recomendar Soñarán en el jardín, de Gabriela Damián Miravete, que es una colección de cuentos que son increíbles, tiernos. Yo creo que Gabriela es una de las grandes escritoras mexicanas y ya le están dando sus flores, pero creo que falta. Es uno de mis libros favoritos.

  • Dura una eternidad y en un instante se acaba

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    Anne de Marcken

    Sexto Piso

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    Dura una eternidad y en un instante se acaba, de Anne Marken, es un libro de zombies muy lírico. Es como muy existencial y filosófico sobre el hambre. El hambre es una pregunta fundamental y es un eje de mi novela Ratones. Es un libro hermoso.

  • Mi trabajo

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    Olga Ravn

    Anagrama

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    Les voy a recomendar Mi trabajo, de Olga Ravn, sobre la maternidad. Pero es un libro muy experimental, tiene una parte donde hay una obra de teatro, por ejemplo, de coro griego, tiene otra que es un poema muy largo sobre amamantar y una parte como muy de terror sobre la maternidad. Es un libro difícil, pero Olga Rab es una de las escritoras que también a mí me parecen increíbles y fundamentales.


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