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Olivia Teroba y los libros que respiran bajo el agua

"Respirar bajo el agua", su libro reciente, sumerge en la narrativa de la interioridad femenina. Además, recomienda libros de fantasía y ciencia ficción.

Olivia Teroba y los libros que respiran bajo el agua. Foto: Verónica Maza
Olivia Teroba y los libros que respiran bajo el agua. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

Los libros que exploran el interior de la mujer encuentran en Olivia Teroba una voz potente y necesaria. La escritora mexicana, autora de Respirar bajo el agua, nos habla de su más reciente obra, un conjunto de cuentos protagonizados por mujeres en entornos contemporáneos que indagan en esos procesos internos que nos transforman. Además, nos recomienda fantasía y ciencia ficción.

Video: entrevista con Olivia Teroba

Entrevista con Olivia Teroba: narrativa femenina, símbolos y el arte de contar lo íntimo
Entrevista con Olivia Teroba: narrativa femenina, símbolos y el arte de contar lo íntimo

"Hay un acercamiento narrativo más amplio: se piensan sensaciones, se piensan emociones, pero desde una colectividad"

Este libro es un libro de cuentos sobre distintas protagonistas. Todas son mujeres en un entorno contemporáneo y, "la verdad, los cuentos tratan mucho sobre su interioridad", explica Olivia Teroba al inicio de la conversación con Librotea. La autora, nacida en Tlaxcala, presenta Respirar bajo el agua, su más reciente obra publicada por Sexto Piso, donde lo que ocurre afuera es importante porque constituye la historia, pero el verdadero peso recae en los procesos internos. 

"Hay, por ejemplo, un cuento sobre una ruptura, sobre una mujer que se va lejos de la ciudad y se encierra a escribir un diario. Pero, en realidad, la intención de los cuentos tiene mucho que ver con reflejar los procesos que ocurren en el interior de una persona y cómo van transformándonos", detalla.

Cuando se le pregunta si su literatura puede considerarse un acto de resistencia, Teroba asiente: "Creo que hay mucho de resistencia y también de transgresión, de pensar de otra manera la narrativa. Yo creo que la escritura brinda muchísimas posibilidades". 

La autora recuerda su formación, donde la teoría estructural del cuento imponía ciertas reglas: "Incluso dentro de la teoría estructural del cuento te dicen: 'Tiene que haber un conflicto'. Cuando hablas de una novela te dicen: 'Tu personaje va a evolucionar, ¿cuál es su antagonista?'" Frente a esa tradición,  propone una mirada distinta: "En estos cuentos intento hablar de pequeños momentos de la vida que pueden resultar muy potentes, que tienen mucho potencial narrativo".

Fue después de escribir el libro cuando descubrió a Ursula K. Le GuinLa teoría de la bolsa de la ficción. "Ella también se pregunta estas cosas: qué es lo que narramos. Muchas veces se piensa en términos del viaje del héroe, que es quien parte de casa. Y ella se preguntaba: '¿Qué pasa con quien se queda en casa? ¿Qué está ocurriendo ahí adentro?'" Para Teroba, esa intuición ya estaba presente en sus cuentos: "Aunque en ese momento no conocía la teoría, sí había una intuición de pensar en todo lo que se puede narrar dentro de un entorno muy cercano o en la misma cotidianidad".

La vivencia erótica en su obra, explica, es también una forma de volver al cuerpo. "Incluso, tratar de plasmar, en la medida de lo posible, cómo percibo yo el mundo. Y en las conversaciones que tengo con otras personas, la experiencia directa con el mundo es con el cuerpo. Las emociones también atraviesan el cuerpo", señala. 

Al hablar de los cuentos que conforman el volumen, destaca la importancia de que forma y fondo se entretejan. "El cuento con el que abre el libro se llama 'Los días del huracán'. Trata de una familia, de un hecho muy grave que ocurre en el entorno familiar. Gracias a la narradora, nos vamos enterando de lo que piensa cada uno", describe. "Hay un acercamiento narrativo más amplio: se piensan sensaciones, se piensan emociones, pero desde una colectividad".

El cuento que da título al libro, "Respirar bajo el agua", ofrece una experiencia distinta: "Lo que encontramos es la historia de una vida, desde la infancia hasta la madurez, en primera persona, un monólogo interior mientras camina por la playa". La autora admite que le cuesta hablar de sus propios cuentos, pero sintetiza: "Pienso en momentos transformadores para los personajes, cómo irlos desplegando y cómo contarlos quizá de otra manera, de una manera no lineal".

"El agua, que se menciona en la interpretación de los sueños y en el tarot, representa el subconsciente. Eso implica el título"

Sobre el contexto generacional de las escritoras en América y España, Olivia observa: "Nos ha tocado un momento donde muchos referentes han cambiado. Nos ha tocado lidiar con rezagos y pensar las imágenes de otra manera, los textos mismos, la forma en que nos expresamos. Eso también ha cambiado la manera de ver la literatura y no me extrañaría que haya una constante de afianzarse en los símbolos".

En su caso, los símbolos tienen una presencia fundamental. "Yo leo el tarot desde hace mucho y también me interesa la magia, la tradición. Pienso en alquimia, pienso en referentes de distintas culturas, como el I Ching, y tengo un diccionario de símbolos", revela. Y establece un vínculo directo con su obra: "El agua, que se menciona muchísimo en la interpretación de los sueños y en el tarot, representa el subconsciente. Eso implica el título, o eso implicaba para mí: ver cómo los personajes se van adentrando en sí mismos. A veces es por voluntad propia, pero muchas veces el entorno nos empuja a reencontrarnos o a pensarnos de otra manera".

Su doble faceta como editora y escritora le ha enseñado lecciones valiosas. "He aprendido a respetar los tiempos de la edición y de la propia escritura", afirma. "Lo he visto con quienes trabajo, autoras y autores, pero también se acaba reflejando en mí. A veces una —me pasaba más antes— se pone metas irreales, como 'voy a acabar dos libros en un año', que para mí es imposible". 

La pregunta sobre cómo saber cuándo un libro está terminado la lleva a una reflexión honesta: "Realmente eso no ocurre nunca, siempre dan ganas de agregarle más. Pero también hay que aprender a soltar. Son varios procesos que se van dando a la par, que he visto en otras personas y que han contribuido a cómo lo llevo conmigo misma".

Al abordar el tema de los apoyos a la literatura en México, es contundente. "Me interesa pensar que la relación entre los apoyos y los mecenas ocurre desde el principio de los tiempos de las artes. Porque a veces pareciera que necesitar un apoyo para escribir podría no ser algo honroso, pero la realidad es otra", plantea. 

"La realidad, volvemos al cuerpo, es material. Una no puede estar pensando y escribiendo si no tiene para pagar la renta". La presencia o ausencia de apoyos, dice, se nota: "Yo puedo identificar ciertas tendencias que van a la par de un concurso que se abrió. Cuando el concurso se cierra, hay menos, por ejemplo, de crónica. Cuando está abierto el concurso, la gente escribe más crónica. Hay una incidencia fuerte".

La autora decidió visibilizar esta problemática en su propio libro. "A mí me interesó poner eso en el libro; de hecho, está en mi semblanza. Porque siento que estamos en un momento donde están faltando estos apoyos, están faltando mucho estos recursos. Y eso se nota. No es que la gente esté desanimada, sino que a veces a las escritoras no les alcanza para participar en tal festival porque tienen que pagar su pasaje, o están haciendo doble jornada. Y eso va pesando. Siento que en este preciso momento hacen falta más apoyos".

Finalmente, su origen en Tlaxcala marca una perspectiva única. "Ha sido crecer desde un espacio alejado del centro, donde la literatura no parecía algo alcanzable y tampoco había acompañamiento para alguien que quiere dedicarse a escribir", recuerda. Aunque aclara que esto ocurre en muchos lugares, no solo en la periferia, también reconoce que ha configurado su manera de entender la literatura, su oficio y propuesta estética: "De una forma en la que me gusta, muy abierta. Hay símbolos, hay capas de significado; me interesa mucho plasmar el lenguaje de la cotidianidad", finaliza.

¿Qué lee Olivia Teroba?

¿Qué lee Olivia Teroba?
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  • El ángel de Nicolás

    El ángel de Nicolás

    Verónica Murguía

    Ediciones Era

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    Antes que nada, recomiendo El ángel de Nicolás de Verónica Murguía es un libro al que le tengo mucho cariño por todo lo que hace dentro del género del cuento, muy apegado a una tradición oral. Tiene esta manera de contar historias fantásticas, narrar grandes mundos en un espacio muy breve, y además con muy precisas referencias históricas. Espero que sea una obra que vale mucho la pena conocer, que además es muy cercana a nosotros porque ella es mexicana y es contemporánea.

  • El nombre del mundo es Bosque

    El nombre del mundo es Bosque

    Úrsula K. Le Guin

    Minotauro México

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    Otra recomendación sería la que mencioné hace rato: Ursula K. Le Guin. Yo creo que el libro para entrar con ella, para mí, es El nombre del mundo es bosque. Es un libro pequeño y donde podemos ver varios de sus recursos para narrar, también para crear mundos, porque ella escribe ciencia ficción. Además de hablar de habitantes de otros planetas y todo esto que relacionamos con la ciencia ficción, ella está muy interesada en nuestra relación con el entorno, con lo natural, con cómo dialogamos con los otros seres que cohabitan nuestro planeta.

  • Piranesi

    Piranesi

    Susanna Clarke

    SALAMANDRA

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    Les doy una recomendación que, de hecho, me hizo Verónica Murguía: Piranesi, de Susanna Clarke, que es una locura, la verdad. Es un libro que todavía sigo procesando. Susanna Clarke es escritora de fantasía y tiene, un libro sobre dos magos, que es muy grande. Lo interesante es que después de la publicación de este libro, que fue muy extenso, ella empezó a padecer fatiga crónica, relacionada al mundo del libro. Entonces se planteó esta nueva novela, que es Piranesi, y se trata de un personaje que está perdido en un laberinto. Y es un poco, me imagino, la manera en que se sentía la autora en ese momento. Me parece muy relacionada a esta idea de cómo entendemos el mundo que nos rodea, cómo podemos despertar la sensibilidad a estos otros seres, cómo podemos —también pienso en Donna Haraway— seguir con el problema.

  • La parábola del sembrador

    La parábola del sembrador

    Octavia E. Butler

    Capitán Swing Libros

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    Y otro libro —ya ahora recomendé pura fantasía, ciencia ficción, porque soy muy fan— es La parábola del sembrador, de Octavia Butler. Además de que tiene todo este planteamiento acerca del destino de la humanidad y de cómo sería el fin del mundo, todo está narrado mediante un diario, y es un formato que a mí me gusta mucho. Hablamos de la intimidad, de cómo narrar grandes sucesos desde una perspectiva muy íntima. 


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