Rosa Luisa Guerra Vargas: cómo perder el miedo a escribir
La autora y editora nos presenta su libro El poder de escribir bien, reflexiona sobre la escritura frente a la inteligencia artificial y sobre el poder de los libros de Historia.
Con una trayectoria que abarca la docencia universitaria en la Ibero y la UP, la divulgación histórica y la creación de cerca de 20 libros de texto, Rosa Luisa Guerra Vargas ha dedicado su vida a tender puentes entre las personas y las palabras. Hablamos con ella sobre su más reciente libro, El poder de escribir bien, una guía cercana que busca desarmar los temores hacia la hoja en blanco y recordarnos que la escritura es una herramienta al alcance de todos.
Video: entrevista con Rosa Luisa Guerra Vargas
La escritura como pensamiento y la voz propia frente a la IA
Quien ha trabajado escribiendo guiones, artículos y libros comprende bien que redactar va mucho más allá de seguir reglas ortográficas rígidas: es una forma de estructurar la mente. Por ello, Rosa Luisa Guerra Vargas decidió compartir la redacción desde la planeación previa y por qué, en una era dominada por las herramientas digitales, aprender a dominar el lenguaje es vital para no sonar como un algoritmo desabrido.
Rosa Luisa, ¿qué vamos a encontrar en las páginas de El poder de escribir bien?
Es un libro que no es académico. Trato de que sea cercano a todos, que quite ese miedo que muchísima gente tiene a escribir y que se diviertan un poco.
Si no aprenden nada, por lo menos que dos o tres chistes los diviertan. Y si logra el propósito del libro, que la gente se enamore de las palabras, de la escritura y también de la lectura como un medio de comunicación que es para todos, se darán cuenta de que todos tenemos ese poder.
¿Por qué es importante aprender a escribir bien?
La primera razón es la que se destaca: la comunicación. Escribimos mucho más de lo que creemos; el WhatsApp, los correos y las redes sociales al final están siendo escritura. Eso es básico, es una estrategia fundamental que necesitamos.
Por otro lado, la escritura está muy relacionada con la capacidad de pensamiento. En general, no hay que olvidar que si eres capaz de argumentar por escrito es porque fuiste capaz de pensar y de crear una serie de razonamientos que te llevan no solo a argumentar, sino a exponer, contar, describir y narrar, porque también te ayuda a estructurar tu mente. Son esas dos cosas súper importantes.
El libro fue escrito antes de este momento, en el que la inteligencia artificial nos hace sombra, pero creo que incluso ahorita, en lugar de resultar esa sombra que pensé en un primer momento, va a ser todavía más importante aprender a escribir porque vas a tener tu propia voz. Vas a encontrar tu forma particular y no vas a sonar como una máquina de organizar palabras, que al final viene siendo la inteligencia artificial.
Pensando en la Inteligencia Artificial y sus características en español, ¿qué pasa con la escritura?
La IA ya llegó a nuestras vidas y no hay que quejarnos de ella. Es más un instrumento para juntar información o buscar fuentes.
Sin embargo, sí tiene errores. Estamos en un momento en el que no sabemos qué va a pasar porque, una vez que un error que dijo la IA se reproduce en un artículo porque alguien solo lo copió y no lo verificó, vamos a llegar a un punto en el que no sabremos qué fue verdad y qué no. A lo mejor regresamos a los libros en la biblioteca.
Independientemente de eso, va a tener un impacto en la medida en que la gente haga ese acto de escribir como suyo. Si simplemente seguimos copiando, vamos a llegar a algo superaburrido, falto de emoción e igual. Por eso creo que es todavía más importante que antes que encuentres tu propia voz, y eso lo vas a encontrar en el momento en que entiendes cómo funciona el idioma y puedes jugar con él de maneras infinitas. Hay una oportunidad para cada uno de nosotros de disfrutar el lenguaje y de evitar que la inteligencia artificial sea como un café desabrido.
¿Cómo está estructurado el libro?
Es un libro dividido en secciones con nueve capítulos. Viene desde cosas básicas para quien dice: "Yo la ortografía la domino o en la acentuación no tengo ningún problema, mi problema está más bien en la redacción". Pongo una tabla al principio del libro donde digo: "Si tu problema principal es este, vete a tal capítulo; si tu problema principal es este otro, vete a aquel".
El libro está hecho para tratar de enfocar y llevar explicaciones sencillas y básicas. A lo mejor si me lee alguien de la academia me va a quemar en leña verde, pero mi propósito es que la gente se sienta cercana a las normas, a cómo usarlas y a facilitarlas. Tenemos desde acentuación y ortografía hasta otra sección donde explico el enunciado en todas sus variantes. ¿Por qué te importa entender el enunciado? Pues porque vas a crear párrafos. Y de los párrafos, cómo usar las comas y los signos de puntuación, que son los que te estructuran los párrafos para pasar a los distintos tipos de texto.
Escribir empieza desde que estás planeando el texto. Dedícale tiempo a planear y a crear qué quieres con ese texto; ya luego suéltate el pelo a la hora de escribir y después preocúpate por revisar. Si logro que la gente entienda que no es nada más el momento en el que estás escribiendo, sino un proceso mucho más amplio, obtendremos mejores textos.
Cotidianeidad para niños y nuevos horizontes narrativos
Pensando en su serie infantil Así era la vida en..., donde retrata la historia mexicana a través de la vestimenta y las costumbres, la escritora nos habla sobre la importancia de rescatar a los personajes anónimos de nuestro pasado. Además, nos adelanta los proyectos en los que trabaja actualmente: su primera novela y un libro dedicado al arte de contar historias.
Háblanos de tu colección de libros de historia para niños y niñas.
Son libros de historia de la vida cotidiana. No se trata de contar la historia de los héroes o de las stampeditas, sino la historia de la gente: cómo vivía, qué comía, cómo era la ropa, cómo eran las escuelas y los transportes. Es una manera de conectar con los niños y las niñas mucho más fácil. Es más sencillo entender que había seres humanos que iban al baño, tenían hambre y pasaban por situaciones particulares según cada época de nuestra historia. Eso es lo que me encanta de la historia de la vida cotidiana y lo que queríamos para esta colección de seis libritos.
Son seis etapas aleatorias de la vida de México con una pincelada de cada época histórica, pero enfocadas realmente en conectar con la vestimenta y las costumbres. Me parece que en esos estudios de historia hay una riqueza inmensa que quise poner al alcance de los niños y que Larousse aceptó publicar con unas ilustraciones muy bonitas que ayudan muchísimo.
Al final de cada libro hay cuatro personas destacadas, siempre dos hombres y dos mujeres de esa época, pero no los nombres de las calles principales ni los grandes héroes, sino algunos que ni calle tienen u otros de calles secundarias. Me parece importante recuperar a esos personajes que aportaron muchísimo en su época aunque no tengan la fama de otros.
¿Estás trabajando en nuevos proyectos?
Sí, estoy trabajando en dos cosas. Primero, una novela que ha estado habitando en mi mente mucho tiempo y ya es momento de empezar a cobrarle renta o sacarla de mi cabeza. Segundo, un libro sobre el poder de contar historias, un tema que me apasiona tanto en la parte escrita como en la comunicación verbal. Quiero abordar ambas cuestiones: cómo contar historias por escrito (personajes, estructura, etc.) y cómo comunicarlas a través del discurso escrito u oral para conferencias y ponencias.
¿Qué lee Rosa Luisa Guerra Vargas?
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Mujercitas, de Louisa May Alcott, es un clásico de clásicos para todas las mujeres y para quienes nos gusta la escritura. Fue muy importante para muchísimas personas de mi generación y ojalá se siga extendiendo a otras. Aunque se escribió hace ya muchísimos años, sigue teniendo una visión de la mujer muy completa. Cuando uno lee las versiones integras, descubre que tienen muchísimo contenido y que Alcott escribía muy bien. Volver a Mujercitas, leerla o recomendársela a las nuevas generaciones es un básico.
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El ejército ciego, de David Toscana, me sorprendió mucho. Había leído a Toscana en otros libros, pero me gustó mucho la forma coral de abordar a cada personaje para contar este evento real: el enfrentamiento entre Bulgaria y el Imperio Otomano, donde el ejército búlgaro regresa con 15 000 soldados a los que dejaron ciegos como una forma cruel de vulnerar al enemigo dejándoles una carga. Sin embargo, en el modo en que David nos lo cuenta, estos hombres encuentran una manera de resignificar su ceguera. Es una reflexión muy interesante sobre las capacidades humanas de adaptación, lo que implica ver, no ver y los demás sentidos.
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Wilkie Collins es un autor del siglo XIX inglés al que no se le suele destacar tanto, pero pertenece a la generación de Charles Dickens y fue su amigo. Tenía este libro grueso guardado y cuando lo retomé me pareció un autor muy contemporáneo, con una habilidad increíble para crear intriga y una gran prosa. Lo recomiendo ampliamente.
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Me parece que lo que hace Sofía Segovia al recuperar la época de la Revolución Mexicana (hacia 1917 y 1918) en el norte del país, a través de un personaje entrañable, es sensacional. Es una novela que siempre recomiendo, engancha desde el principio y destaca la gran calidad de la escritura de las mujeres mexicanas.