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Libros, selva y mente: el viaje vital del laureado poeta Efraín Bartolomé

De la mística de la selva Lacandona al rigor de la consulta terapéutica, el gran poeta chiapaneco nos habla de su trayectoria y la reedición de su manual de salud mental.

Libros, selva y mente: el viaje vital del laureado poeta Efraín Bartolomé. Foto: Verónica Maza
Libros, selva y mente: el viaje vital del laureado poeta Efraín Bartolomé. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

En los años noventa, en la colonia Roma de aquella Ciudad de México que tenía un gran aire bohemio, mi amigo Ilya de Gortari —fundador del entrañable Café de Nadie— puso en mis manos un libro que me marcaría para siempre: Agua lustral. Poesía 1982-1987. Así descubrí a Efraín Bartolomé. Años después, la vida me regalaría el privilegio de cruzar el umbral de su casa en Chiapas y constatar que, junto a su amada Guadalupe, el poeta es exactamente como sus versos: un territorio cálido, generoso y habitado por una luz preciosa.

Hoy, Efraín atraviesa un momento igual de luminoso. Este muchachito nacido en la selva Lacandona celebra sus 75 años rodeado de un abrazo intercontinental que da cuenta del poder de su palabra. Su obra cosecha laureles en geografías  diversas: desde Nueva York, donde fue invitado de honor para leer en el prestigioso ciclo The Great Hispanic Writers Series, de la Hofstra University, hasta Montevideo, Uruguay, que lo recibirá en octubre con los brazos abiertos para distinguirlo como Poeta Laureado del VII Encuentro Internacional de Poetas Esteros y después en Salamanca, España, donde será uno de los poetas homenajeados del XXIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos

Pero Efraín no solo ha dedicado su vida a que los seres humanos descubran que tienen alma a través de la poesía; también lleva más de medio siglo aliviando el dolor mental.

A propósito de la nueva edición de su libro Educación emocional en 20 lecciones (Grijalbo), conversamos con el poeta y terapeuta sobre la urgencia de educar sobre lo que sentimos en un mundo que parece haber olvidado cómo hacerlo.

Efraín Bartolomé: el arte de curar la mente con la poesía y el estoicismo
Efraín Bartolomé: el arte de curar la mente con la poesía y el estoicismo

El pionero de la mente: curar en el país de la prosa

"Por culpa de la poesía siempre desdeñé la prosa", confiesa Efraín con esa sonrisa dulce que le caracteriza, un rato antes de la presentación de su libro en la librería Gandhi, en la colonia Del Valle. 

Sin embargo, la realidad de la práctica clínica se impuso. Bartolomé fue un pionero de la psicoterapia cognitivo-conductual en México, introduciendo y enseñando esta corriente en la UNAM y entrenando a las primeras generaciones de psicólogos clínicos en las entonces Escuelas de Estudios Profesionales (hoy FES) Iztacala y Zaragoza. En aquellos años setenta, fusionar el rigor científico con la calidez de la consulta era abrir una brecha en piedra dura.

El salto del consultorio a la página escrita no fue un impulso fortuito, sino un acto de responsabilidad con el tiempo. Tras casi tres décadas de escuchar el sufrimiento, de ver desfilar dolores y transformaciones en pacientes mexicanos, Efraín se hizo una pregunta inevitable: "¿Qué va a suceder con toda esta experiencia adquirida si no la registro?". Así, robándole horas al silencio, dedicó dos años y medio a escribir Educación emocional en 20 lecciones, probando cada capítulo en la trinchera de su consulta,refinando los conceptos con la precisión con la que se pule un verso hasta dejarlo limpio.

El trayecto editorial del libro es la prueba de su insistencia. Nació en 2006 bajo el sello Paidós, acumulando rápidamente cinco reimpresiones y convirtiéndose en libro de texto universitario. En 2015 llegó su segunda edición con el mismo éxito, seguida por una versión de bolsillo en 2021. Ahora, el destino lo llevó a la editorial a Penguin Random House, donde en apenas seis meses el libro cobró una nueva vida a dos tintas, listo para seguir siendo un faro en momentos de tormenta emocional.

Para Efraín, la etimología es siempre un puerto de claridad: la palabra emoción viene de mover, del motor que nos activa para resolver dificultades cuando la vida o nuestros afectos peligran. El problema ocurre, comparte, cuando la intensidad nos desborda y caemos en la "emoción neurótica", esa que nos inmoviliza o nos genera más conflictos de los que ya teníamos. El libro es, en esencia, un mapa para transitar esa intersección donde en un extremo habita la ira destructiva, en el otro la tristeza que se hunde en depresión, y en el restante la ansiedad, que escala hasta el pánico.

El estancamiento emocional frente al abismo del siglo XXI

Resulta paradójico: la humanidad ha sido capaz de vencer casi todos sus límites físicos y sensoriales. Diseñamos telescopios para mirar el confín del universo y hoy podemos dar terapia en línea a pacientes en Nueva York o Europa en tiempo real. "Superamos los deficits de acción y de percepción a través del pensamiento y la imaginación", reflexiona Efraín. "Pero donde la puerca torció el rabo fue en el asunto de las emociones".

"Nos enteramos todos los días de nuestra capacidad de destrucción. Basta con abrir la nota roja para ver crímenes pasionales de todo género o asesinatos por motivos económicos. ¿Qué demonios sucedió ahí? ¿Por qué avanzamos tanto en otros campos y nos estancamos de esta manera en el manejo de las emociones?", se pregunta.

Mientras la tecnología vuela, el manejo de lo que sentimos parece atrapado en la barbarie. Efraín nos recuerda que la respuesta no es nueva; los estoicos ya lo sabían hace dos milenios. La diferencia es que hoy, gracias a la investigación científica de la conducta, no necesitamos pasar una vida entera en el desierto para alcanzar el autodominio: podemos aprenderlo con herramientas breves y accesibles.

En un país donde la salud mental sigue siendo un lujo fuera del alcance de las mayorías en el sector público, Educación emocional en 20 lecciones funciona como un terapeuta de bolsillo, un auxilio que viaja de Chihuahua a Mérida para enseñarnos que, como decía Epicteto, lo que nos perturba no son las cosas que pasan, sino lo que nos decimos sobre ellas.

La poesía como el redescubrimiento del alma

Resulta imposible separar al psicólogo del creador de Ojo de jaguar. Cuando le pregunto de qué manera la poesía nos recuerda lo que implica estar vivos, su respuesta es radical: "La poesía hace que un ser humano redescubra su alma o descubra que tiene una".

"No se me olvidará nunca, Verónica, aquel texto tuyo donde contabas cómo tu entrañable amigo Ilya de Gortari puso en tus manos mi primera antología, Agua lustral. Eso es lo que nos va pasando como lectores a lo largo de la vida: de pronto, encontramos zonas de la realidad que no habíamos visto o apenas intuíamos, y descubrimos que alguien las nombró antes que nosotros", me dice. Me lleva a rememorar mi juventud. Mi amor por la palabra escrita. Por la poesía, que es un regalo inabarcable. 

Efraín evoca su propia infancia, cuando a los ocho años memorizó aquel poema de Rubén Darío que dice: "No hay dolor más grande que el dolor de ser vivo / ni mayor pesadumbre que la vida consciente". Tuvieron que pasar tres décadas para que el terapeuta y el hombre terminaran de asimilar la profundidad de esos versos. 

Para eso sirve la poesía, repito en mi mente: para darnos el oro más pulido del espíritu humano, ese que Efraín Bartolomé sigue esparciendo con generosidad en cada consulta, en cada libro y, como hoy, en cada tarde compartida.

¿Qué lee Efraín Bartolomé?

¿Qué lee Efraín Bartolomé? Libros para sanar el alma y la mente
¿Qué lee Efraín Bartolomé? Libros para sanar el alma y la mente

  • Enquiridión

    Enquiridión

    Epicteto

    José J. Olañeta Editor

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    Empiezo con este: el Enquiridion, ya citado, del gran Epicteto. Yo hice una versión para mis pacientes, una selección de las máximas que más me impresionaron. Debe tener unas 100 páginas, se lee con una gran facilidad y nos enseña cosas que están perfectamente vivas ahorita. El ser humano no se perturba por las circunstancias, sino por lo que piensa de ellas, esa es la base. Lo que ahora llamamos locus de control interno sobre las emociones.

  • Pensamientos para mí mismo

    Pensamientos para mí mismo

    Marco Aurelio

    Errata Naturae Editores

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    Recomiendo los soliloquios de Marco Aurelio. Le tocó una época difícil: defender el Imperio Romano y estar en la guerra; por las noches escribía, no para lectores que ni siquiera imaginaba que iba a tener, sino para sí mismo, sus reflexiones cotidianas. Y lo seguimos leyendo después de dos mil años.

  • Sobre la ira y la serenidad

    Sobre la ira y la serenidad

    Lucio Anneo Séneca

    Editorial Alma

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    Una buena selección de las cosas de Séneca siempre vale la pena, pero particularmente recomiendo el Tratado de la ira. Es absolutamente maravilloso

  • Prosas profanas y otros poemas

    Prosas profanas y otros poemas

    Rubén Darío

    Austral

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    Y ya que cité a mi maestro Rubén Darío, diría que lo que lean de Rubén Darío es magnífico, pero si alguien lee el Coloquio de los Centauros en Prosas profanas, yo se lo explico si quiere, como lo he hecho a lo largo de muchísimo tiempo. Es un gran poeta. Rubén Darío admiraba a nuestro Salvador Díaz Miró y a su vez Rubén Darío era admirado por dos buenos muchachos llamados Federico García Lorca y Pablo Neruda; poetas de ese tamaño.

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