Carlos René Padilla: cuento y novela negra del norte mexicano
Hablamos con el escritor sobre la descentralización de la literatura mexicana desde la perspectiva sonorense y el papel del cuento en la literatura actual.
Conversamos con el escritor sonorense Carlos René Padilla sobre la potencia de la narrativa norteña y los libros que configuran la violencia en nuestro país.
Se agradece su mirada crítica, que huye de los tabúes institucionales y la explicación que nos da para entender la geografía de las letras mexicanas contemporáneas, porque el norte de México no solo se habita, también se narra con una cadencia propia.
Carlos René Padilla nos presenta, además, Comala y otros relatos, su libro más reciente, publicado por el Fondo de Cultura Económica. Se trata de un volumen que rescata tres cuentos de su libro Bavispe.
"Es una colección muy democrática que llega a muchos lugares de México", explica el autor la colección Vientos del Pueblo, que edita esta antología que reúne "Comala", "Aquella noche" y "Plañidera". A través de ellos, el lector se asoma a una geografía herida, susurrante e inquietante.
"Comala atraviesa un poco esta terrible tragedia que tiene que ver con los desaparecidos, con jóvenes que tienen que intentar ir a buscar un mejor destino y que no les queda otra que hacerlo a la aventura". Por su parte, "Aquella noche" aborda la migración fronteriza, mientras que "Plañidera" utiliza el humor negro para desentrañar un trasfondo doméstico: "Es un poco la cuestión de la violencia de género que sufre de puertas para adentro en su casa".
La geografía norteña y el imperativo de contar la realidad
Como promotor incansable de la literatura policíaca, ¿qué opinas del género en la actualidad?, le preguntamos al también autor de Yo soy el Araña.
"Es como una pieza de baile: de repente damos dos pasitos para enfrente, otros dos pasitos para atrás y ahí está. Ha habido festivales y ferias del libro que han abrazado al género. Sin embargo, también ha habido otros espacios que se han ido cerrando porque malamente creen que hay una apología del delito o algo así", señala.
"Lo que he estado viendo es que la criminalidad va abarcando ya muchos espacios y muchos géneros. Ya no solo se habla de narcotráfico, de secuestros o de la forma de delinquir; estamos hablando de violencia de género, de madres buscadoras, de un sinfín de problemas sociales que nos afectan como país".
Al hablar sobre el auge de la literatura del norte, Carlos René Padilla reconoce que, aunque siempre existieron grandes exponentes, hoy las editoriales muestran una mayor apertura hacia estas historias. La violencia y el narcotráfico siguen presentes porque, como señala, "son temas con los que tenemos lidiando desde que yo nací, ahí están".
Lejos de agotarse, la temática se expande: "De alguna forma nos siguen golpeando, nos siguen molestando primero como ciudadanos y luego nos siguen exigiendo como creadores acercarnos a esos temas". Sin embargo, celebra que las nuevas generaciones de personas que escriben miren hacia la corrupción o la migración, generando un fenómeno de grupo similar al que vivió Monterrey en su momento. "Ese mismo fenómeno está sucediendo con Sonora. Ahora lo que toca de este lado es mantener la calidad, mantener la disciplina y la creación de estas historias para que sigan llegando a más lectores".
Criado en Agua Prieta, recuerda una época donde cruzar a Estados Unidos era cotidiano, una dualidad que nutre su prosa frente a la incomprensión de las autoridades centralistas que intentan invisibilizar el dolor del país. "Cerrar los ojos a una realidad no va a hacer que desaparezca", sentencia. Defiende el género policíaco y criminal como un espejo social indispensable que hoy habitan con maestría las mujeres escritoras: "Más que juzgarlo por el tema, habría que juzgarlo por si está bien o mal escrito, si hay un cuidado del lenguaje, de la prosa y si la historia está bien contada".
El valor del cuento y los mapas de lectura del autor
Frente al prejuicio de que el cuento es un arte menor debido a su brevedad, el escritor es categórico: "Mucha gente cree que por la brevedad del género es más fácil, pero es mucho más complicado". Formado como lector gracias a las antologías de ciencia ficción y terror que compraba en un pueblo sin librerías, defiende el relato breve como la herramienta perfecta para capturar nuevos lectores en tiempos de atención dispersa.
Para él, el ecosistema del cuento goza de excelente salud, y para muestra, el reciente galardón internacional a Samanta Schweblin: "Creo que también es muy representativo que se lo hayan dado a un libro de cuentos, el único que estaba concursando con estos grandes escritores y escritoras", explica.
Y finaliza afirmando que estos reconocimientos "también sirven muchísimo para refrescar miradas y formas de abordar las historias, la reconstrucción de personajes. Nutren mucho el género y a la literatura en sí misma".
¿Qué lee Carlos René Padilla?
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Hablando de cuentos, hay un autor que a mí me gusta mucho que es Donald Ray Pollock. Su libro se llama Knockemstiff y se lo recomiendo muchísimo.
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De Eduardo Antonio Parra, la antología de todas sus obras reunidas, que se llama Sombras detrás de la ventana, no tiene desperdicio. Creo que él es uno de los cuentistas vivos más importantes ahorita aquí en México.
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Hay otro libro de cuentos que me gusta: Las cosas que llevaban los hombres que lucharon. Es un libro de cuentos de soldados que regresaron de Vietnam y es impresionante. Justo ese cuento que le da título al libro nos permite ir conociendo a los personajes a partir de la descripción de los objetos que llevan en su mochila como soldados. Hay mucha maestría en esas historias; es algo que me encanta.