Enzo Maqueira y su libro sobre el deseo que hackea el mandato
El escritor argentino conversó con Librotea sobre su novela "Electrónica", la música como refugio ante la alienación tecnológica y la línea delgada entre el deseo y los mandatos sociales.
En el siempre agradable entorno de la librería El Desastre, en la Ciudad de México, nos sumergimos en el universo del autor argentino Enzo Maqueira. Aquí nos habla del regreso de su novela emblemática, Electrónica, y ofrece una radiografía sobre cómo el deseo, la madurez tecnológica y la crisis generacional transforman nuestra búsqueda de la felicidad cuando se someten al mandato social.
Video: entrevista y recomendaciones de Enzo Maqueira
Del deseo a la alienación y el mandato
Doce años después de su lanzamiento original, la atmósfera de Electrónica vuelve a sacudir el presente. Enzo Maqueira, su autor, comparte lo que encontramos al abrir las páginas de esta emblemática novela argentina: "En principio, hay un deseo sexual evidente. La protagonista tiene una relación de hace muchos años en donde el deseo ya no existe y se enamora de un alumno; se obsesiona con lo que significa él, que es la vuelta de la pasión sexual". Sin embargo, el conflicto va más allá: "Detrás de la pasión sexual está el deseo de seguir viviendo y sintiendo la vida con esa intensidad de los 20 años".
Para la protagonista, una profesora universitaria en su tercera década de vida, el choque con la realidad es ineludible. Ella atraviesa "el duelo por ese deseo intenso. Va detrás de él, se acuesta con alguien y después se da cuenta de que no era un deseo real".
Esta contradicción, según el escritor, define a nuestra época, donde las expectativas externas devoran la autenticidad: "Nos pasa en cierto momento, a los hombres, a las mujeres, creer que hay deseo cuando en realidad hay hormonas o hay mandatos más que deseos. Tenemos ahora un mandato muy fuerte: del tenés que explorar tu sexualidad y tenés que divertirte y estar con muchos hombres, pero capaz que realmente no lo querés".
El peso del género también juega su parte: "Entre los hombres ni hablar; el mandato de la masculinidad de estar con muchas mujeres uno lo persigue durante muchos años de su vida y después te das cuenta de que era eso, era un mandato, que no lo hacías por calentura ni porque tenía ganas ni porque te gustaba, sino porque te dijeron que lo tenías que hacer. Entonces a veces es difícil de diferenciar deseo de mandato".
La música como guía en el camino
La música no es un simple fondo en la literatura de Maqueira; es una estructura vital. "Para mí la música es parte de nuestra vida. Yo además toco el piano desde muy chico, tengo un vínculo con la música desde ahí y por lo general en mis libros siempre aparece y siempre hay una banda sonora", revela.
En Electrónica, este recurso encuentra su ancla en un clásico de las pistas: "El hilo conductor es el adagio de Tiesto, esta versión de la composición de Samuel Barber, un compositor clásico estadunidense que Tiesto, este DJ de trance, remixa". Para la profesora, esta pieza evoca "la cumbre absoluta de sus mejores momentos en esas fiestas dentro de la burbuja del éxtasis y del amor eterno que uno siente en ese momento, y es como esa juventud perdida: están marcadas por la añoranza".
El paisaje sonoro se complementa con la melancolía británica y el refinamiento francés. Maqueira destaca que "aparece Radiohead mucho, que creo que en el 98 con Okay Computer preconfigura el mundo que estamos viviendo ahora; este mundo donde las máquinas lo tomaron todo, donde estamos tan solos, tan alienados, donde no podemos conectar con el otro, donde parece que ya no hay humanidad".
Asimismo, introduce un contrapeso: "Está también Air, este dúo de franceses que hacen música chill out, que es la música como para bajar después del descontrol". Para el autor, el género electrónico es un portal místico en un entorno hostil: "Vivimos un tiempo en donde nos olvidamos de eso que podemos llamar espíritu, alma, inconsciente... ponele el nombre que quieras de acuerdo a tu creencia, pero está y estamos cada vez más divorciados de eso. Creo que la movida electrónica en general trata de recuperar un poco ese vínculo con una totalidad, con el universo, con el más allá, y lo hace a través de la música".
Sobrevivir en el infierno de la madurez
Enzo Maqueira recuerda la máxima que guio su escritura: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". Explica: "Yo sabía que tenía que pintar mi aldea y después no tenía mucho problema... y medio que fue así. Estoy acá 12 años después en México y los temas siguen resonando".
La vigencia de la novela radica en la crudeza con la que retrata la caída de los grandes mitos modernos. Sus personajes "viven en la incertidumbre de la política porque fueron creados de una manera y después resulta que el tiempo cambia", detalla, añadiendo el colapso de las instituciones afectivas y laborales: "Se cae el amor romántico, el amor como salvación; se cae la religión también como un lugar de donde asegurarte; el trabajo que dignifica ya no dignifica; no sabés qué hacer con tu vida".
La búsqueda de la felicidad se ha transformado en un consumo desesperado de "pastillas, fiestas, comprar lo que te dicen que tenés que comprar o consumir gente, cuerpos y experiencias".
Ante esto, Maqueira es contundente con el cambio generacional: "Las nuevas generaciones solo se pueden preocupar por sobrevivir y se tienen que estar poniendo en venta o en renta en las redes para sobrevivir porque no alcanza. El 'ya tenés todo, tenés que ser feliz', ahora viró en 'tenés todo, pero ¿te va a alcanzar? Tenés que sobrevivir'. Todo empeoró. Electrónica mostraba el purgatorio, ahora ya estamos en el infierno".
Esta mirada se conecta con su producción más reciente, Higiene sexual del soltero, una novela que explora la deconstrucción masculina: «Acompaña el desarrollo de un chico desde que lo ponen en la escuela y le ponen una corbata azul y le explican cómo tiene que ser un hombre hasta que se encuentra con el feminismo y con todo lo que significa para un hombre hoy sentir que todo eso que te dijeron que tenías que ser es lo que no tenés que ser".
Finalmente, al repensar el proceso de revisión de Electrónica junto a su editor de Editorial Dos Manos, Maqueira admite que el tiempo modificó su perspectiva sobre el estilo: "Yo lo había escrito con una idea de que la desprolijidad era una manera de mostrar la juventud de la novela. Después me di cuenta de que la desprolijidad también era un artificio que había que construir y que la fuerza la podía tener aún mejor si yo cuidaba ciertos detalles. Ganó en condensar la fuerza al justamente pulirla un poco más".
Para esta nueva edición internacional, el autor aplicó una sola gran limpieza: "Había muchas referencias a las cuestiones argentinas como figuras del espectáculo, que modifiqué porque iba a salir en España, en México, en otros países, y me pareció que ya no tenía sentido. Solamente eso se modificó y no mucho más", finaliza.
¿Qué lee Enzo Maqueiro?
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Arranco con mi autora de cabecera: Sara Gallardo. Fue una escritora argentina olvidada durante mucho tiempo que, felizmente, en los últimos años se está reeditando en toda su obra. Eisejuaz cuenta la historia de un mataco, un miembro de un pueblo originario argentino, que no sabe si salvar a su pueblo o salvar a un hombre blanco que necesita de su ayuda, y está todo el tiempo pensando qué tiene que hacer. De ella también recomiendo Los galgos, los galgos.
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Después recomiendo este libro de Mariana Travacio, colega contemporánea argentina y una genia total. Son páginas que recuerdan los mejores momentos de Juan Rulfo, dice la contraportada. Así que ya con eso les digo todo.
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Stoner, de John Williams, supuestamente estaba olvidado y apareció en Argentina hace unos diez años atrás; fue un boom total. Es el libro que se lo regalás a cualquier persona y le gusta a todo el mundo. Es la historia de un profesor universitario, en realidad el hijo de unos campesinos, que empieza a escalar socialmente y se hace profesor; simplemente va viviendo y atravesando los conflictos de cualquier vida.
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De una amiga peruana, Claudia Salazar Jiménez, recomiendo La sangre de la aurora, que entrelaza historias de diferentes mujeres peruanas atravesadas, por ejemplo, una de ellas por la guerrilla. Ganó el Premio de las Américas de Narrativa en 2013 y esta es una reedición de una editorial española que hiperrecomiendo.
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De Inés Ulanovsky, recomiendo Las fotos. Inés es fotógrafa y también escritora, y el libro tiene justamente eso: a partir de fotos va trazando ciertas memorias y ciertas ideas con una mirada muy perspicaz y con una poética muy suya.