Libros que hermanan: la infancia vista por Inés Bortagaray
La autora uruguaya conversa sobre su libro "Prontos, listos, ya", reeditado por Las Afueras, y reflexiona sobre los vínculos entre memoria, imaginación y escritura.
En el mundo de los libros, las historias que exploran la memoria y la infancia ocupan un lugar especial, y Prontos, listos, ya, de Inés Bortagaray, es un ejemplo de ello. La escritora uruguaya conversó con Librotea sobre su libro, un viaje narrativo desde el asiento trasero de un auto que ha encontrado lectores en diversos países y que ahora inicia una nueva etapa en México.
Video: entrevista con Inés Bortagaray
Memorias en movimiento: el viaje como territorio narrativo
Durante su visita a México, conversamos con Inés Bortagaray en la librería El Desastre. Para ella, Prontos, listos, ya es "un libro que tiene ya unos cuantos años, que ha vivido en varias ediciones en varios países, que ha sido traducido, y ahora está en esta edición que a mí me gusta mucho de un sello que adoro, que es Las Afueras". La autora confiesa que siempre leyó y atesoró con mucha admiración este sello, por lo que "esta nueva temporada de mi libro en esta casa editora me tiene muy contenta".
La historia narra "un viaje desde la perspectiva de una niña que va en el asiento trasero de un auto, rumbo a unas vacaciones familiares". En ese espacio, comparten trayecto "un padre, una madre, y en el asiento trasero, dos hermanas y un hermano. Van muy apretados, con demasiado calor y en una disputa permanente por las dos ventanillas", lo que genera "todo un sistema de alternancia, trueques y negociaciones".
Para Bortagaray, el libro contrapone dos universos: "El de los adultos y otro que es el de la infancia. El de la infancia va detrás, y la mirada de esta niña se intenta amoldar, con más o menos esfuerzo y éxito, al tedio de este viaje demasiado largo, en una especie de fluir de la conciencia". Este flujo narrativo se atraviesa con "disquisiciones sobre los gustos, los disgustos, las memorias, la imaginación y la expectativa de esas vacaciones".
El proceso creativo: memoria, imaginación y revelación
Sobre su método de escritura, la autora explica: "Creo que hay algo en este libro que impulsó la escritura y que tiene que ver con la memoria y con la imaginación, entendiendo ambas como parte de un mismo núcleo". En su caso, impulsa a la escritura "esa disponibilidad para la memoria, para entender en la experiencia y en sus huellas algunas fuentes de impulso, de inspiración, que se nutren de la imaginación". Para Bortagaray, "memoria, imaginación e imagen son facetas de una misma noción".
El origen de la obra se remonta a un taller literario: "Yo iba al taller de Mario Levrero, escritor uruguayo que murió hace poco más de 20 años, un amigo muy querido y un autor que leí mucho".
Bortagaray recuerda haber escrito su novela "en una especie de empujón", y comparte: "Puedo decir que entendí cuál era un punto y aparte, hasta que de pronto se volvió un punto definitivo. Ahí dije: 'Ah, es acá donde termino".
La escritora reconoce que publicó tres libros a lo largo de mucho tiempo, no soy una persona muy prolífica en la edición de mi escritura, pero escribo mucho. En este libro hubo algo que ocurrió como una especie de trance".
Uno de los descubrimientos más valiosos que le ha dejado Prontos, listos, ya llegó con sus lectores: "Me ha permitido entender que hay algo con los recuerdos que genera esta verdad: hay menos recuerdos que personas. Muchas personas podemos recordar exactamente lo mismo. Hay algo del recuerdo que nos hermana y que se vuelve un punto de intersección". Esta constatación la tuvo "gracias al libro y a las lecturas que varias personas han tenido, que me han devuelto diciendo: 'Este viaje es parte de mi experiencia, es parte de mi prontuario de alguna manera, lo viví'".
Sobre sus otras publicaciones, comenta que "Prontos, listos, ya es mi segundo libro. Mi primer libro se llama Ahora tendré que matarte, y está completamente adherido a la experiencia de ese taller. De hecho, Mario Levrero fue el coordinador de esa colección que se llamó De los Flexes Terpines". Después vinieron Prontos, listos, ya y Cuántas aventuras nos aguardan, esta última "una novela editada con Criatura en Uruguay".
Prontos, listos, ya es el único de sus libros que se distribuye en México, "y eso me tiene muy conmovida e ilusionada". La autora revela su vínculo personal con el país: "Yo viví en México un año en mi juventud, a mis 21 años, en Guadalajara, pero venía mucho a Ciudad de México y recorrí mucho el país. Durante ese año fui muy andariega, anduve paseando muchísimo y tengo gente muy querida, amistades mexicanas".
Y añade un agradecimiento colectivo: "Los uruguayos estamos siempre muy agradecidos con México, porque fue un país muy hospitalario durante la dictadura. Hubo una gran cantidad de personas que se exiliaron acá, que fueron recibidas con una gran hospitalidad".
¿Qué lee Inés Bortagaray?
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Voy a recomendar un libro que también está en Las Afueras, de una uruguaya que se llama Circe Maia. El libro se llama Un viaje a Salto, y es un libro que escribe esta gran poeta. Es un libro en prosa que cuenta el viaje de una madre y su hija en tren, que sucede también en las inmediaciones de la dictadura. Es un libro muy conmovedor. Tesoro de una gran autora que recomiendo muchísimo. Además de ese libro, hay otro en prosa que se llama Destrucciones, pero toda su obra poética es maravillosa. Circe Maia vive en Tacuarembó, una ciudad en el noreste de Uruguay.
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Recomiendo a Felisberto Hernández, que es un autor adorado, venerado, uruguayo, rarísimo, un autor indescifrable. Recomiendo los cuentos, y entre ellos, en particular quizás dos que quiero mucho: El balcón y El acomodador.
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También antes hablé de Mario Levrero, de La novela luminosa o El discurso vacío. Cuando pienso en Felisberto y voy a Levrero, hay algo de lo indescifrable, de una sensibilidad, de una mirada que tiene que ver con los sueños y con los laberintos y está muy presente en la obra de Levrero.
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También me gustaría recomendar a dos autoras muy jóvenes, uruguayas: Tamara Silva y Eugenia Ladra. De Tamara Silva, Desastres naturales, por ejemplo. No es su único libro, tiene tres. Y de Eugenia Ladra, Carnada. Son dos libros que me gustan mucho, y quería recomendar pensando en autoras jóvenes. Hay muchos, la literatura en Uruguay está muy viva. Fernanda Trías está siendo muy bien leída, por suerte.
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Ahora, pensando en libros más recientes, me gustaría hablar de Rosario Lázaro, Goa y Cráteres artificiales. Es una cuentista impresionante.Y Rafaela Lahore con Debimos ser felices. Esos dos libros y esas dos autoras creo que son muy valiosas.