Mariana Alcántara: la ilustradora mexicana premiada en Bolonia, celebra con libros mágicos el Día del Niño
En vísperas del Día del Niño, la ilustradora mexicana habla sobre Río viento, el libro con el que triunfó en la Feria de Bolonia, su manera de entender la ilustración y los libros-objeto que acercan la literatura a los primeros lectores.
En los libros de Mariana Alcántara el viento mueve las páginas, la luz revela secretos y el agua transforma las historias. La ilustradora mexicana, reconocida en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia ha construido un trabajo donde los libros no solo se leen: también se tocan, se giran y se exploran. Aquí habla sobre Río viento y los retos de la ilustración infantil, para celebrar el Día del Niño y de la Niña.
Video: entrevista y recomendaciones de Mariana Alcántara
“Quise pintar con el viento”: los libros de Mariana Alcántara como juego y movimiento
Hay libros que se leen y otros que se recorren como un paisaje. Para Mariana Alcántara, cada proyecto nace como un juego: uno donde el papel, el color, la textura y hasta el movimiento físico del libro forman parte de la historia.
Al hablar de Río viento, publicado por El Naranjo, la ilustradora recuerda que todo comenzó con una sensación física: “Tras leer lo escrito por Adolfo Córdova, quise pintar con el viento”. La experiencia de conocer el río Magdalena, en Colombia, se convirtió en una búsqueda visual donde el aire, el agua y el movimiento debían sentirse dentro de cada página.
“Ese viento tan penetrante, que te despeina, que se siente también en la ropa, lo quise llevar a las pinturas”, explica. Para lograrlo, trabajó con gotas de pintura y espátulas que arrastraban el color sobre el papel, intentando que el gesto mismo quedara registrado en las ilustraciones. “Quería que el movimiento estuviera representado en la imagen”.
"Entonces, Río viento es un libro que empieza vertical, siguen diferentes imágenes hasta el punto de quiebre donde se vuelve horizontal frontal y entonces, en ese momento, los personajes continúan nadando. Una vez que termina el libro y quieres volver a empezarlo, viene de nuevo el giro. Es un libro que se mueve", comparte.
Mariana Alcántara nos habla de varios de sus libros: "Uno de los más recientes es El libro mentiroso, con el Fondo de Cultura Económica, donde también yo soy la autora. Para mí es una oda al dibujo, sobre dibujar, sobre ensuciar, sobre hacer travesuras". Nadadores es uno de sus primeros libros. Además, ha publicado varios de María José Ferrada".
Entre sus trabajos se encuentran libros mágicos que se ven a través de la luz, un libro con secretos, una enciclopedia de medicina fantástica, libros de adivinanzas. "Me gusta mucho cambiar de un libro a otro porque yo creo que cada uno tiene una voz, y mi trabajo es encontrar esa voz a través de texturas, colores, personajes. No temo que cada libro sea diferente. Para mí cada uno es un juego".
La ilustradora mexicana comenzó su camino profesional después de estudiar diseño industrial y entrar, en 2015, al diplomado de ilustración en la Academia de San Carlos. Pero, en realidad, siente que empezó mucho antes: “Crecí en una casa donde estaba permitido pintar, ensuciarse, coser, expresarse”.
Ese vínculo libre con los materiales sigue presente en sus libros, muchos de ellos concebidos como objetos interactivos.
“Me parece fascinante inventar juegos que viven dentro de un libro”, dice. Y esa idea atraviesa toda su obra: libros que cambian, se despliegan, esconden secretos o invitan a mirar de otra manera.
“Ser genuino es la mejor manera de hacerse un camino”. El premio en Bolonia y los libros para las primeras infancias
Aunque hoy su trabajo circula internacionalmente y varios de sus títulos han sido traducidos al inglés por Tapioca Stories, Mariana Alcántara reconoce que la ilustración infantil enfrenta muchos retos.
“El primer reto es la página en blanco”, confiesa. “A veces se me olvida incluso cómo dibujar”. Sin embargo, esa sensación también representa una oportunidad de volver a empezar y descubrir nuevas formas de trabajar. “La acción de dibujar se vuelve infinita”.
La creadora considera que otro desafío importante es encontrar un espacio propio en un mundo donde cada vez hay más ilustradores publicando. Pero insiste en una idea: “Ser genuino con lo que uno hace y con lo que uno dice es la mejor manera de ir haciéndose un camino”.
También habla de la importancia de que los libros lleguen realmente a los lectores: librerías, bibliotecas y primeras infancias. “Pensar que estos libros van a primeros lectores me parece realmente un honor”.
El reconocimiento recibido en la Feria del Libro Infantil de Bolonia como Mejor Libro del Año para lectores de cero a tres años marcó un momento importante en su carrera. Mariana Alcántara lo entiende como “una luz en el camino”.
“Todos los premios me dicen: ‘Sigue, vas por buen camino”, cuenta.
Pero el reconocimiento, asegura, no pertenece solamente a ella. También representa una visibilidad importante para la literatura infantil mexicana y latinoamericana. “Lo que hacemos vale, tiene sentido”.
La ilustradora también habla de la responsabilidad que implica este momento profesional, especialmente porque actualmente da clases en el Diplomado de Ilustración y Libro Álbum en la Academia de San Carlos. “Me parece importante estar trabajando, seguir aprendiendo y luego regresar con ellos. Enseñarles cosas, pero también aprender de ellos. Es un ir y venir”.
En vísperas del Día del Niño, la obra de Mariana Alcántara recuerda que los libros infantiles también pueden ser espacios de exploración, juego y asombro: objetos vivos donde el viento, la luz y el agua terminan convirtiéndose en historias.
¿Qué lee Mariana Alcántara?
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Cómo ser un explorador del mundo es muy bueno para sacar ideas. El autor es Keri Smith y es un libro de fotografías, de ideas, para escribir, para dibujar.
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Bueno, los libros de Joaquín Camp me encantan. Publicados con el Fondo de Cultura Económica está El robo, que me gusta mucho; El salto también es de mis favoritos.
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Proyecto Toshima, de María José Ferrada, que es un libro sobre la inteligencia artificial y sobre cómo hablar con robots, y está ilustrado por Isidro Ferrer. Es un libro mágico que representa, o simboliza, cómo el futuro nos alcanza; cómo la ciencia ficción existe en los libros, pero también cómo en estos tiempos acelerados ya es algo con lo que convivimos todos los días.
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De Yael Frankel, recomiendo El ascensor. Es uno de mis favoritos. También es una autora amiga, maravillosa. Cada libro que saca lo veo, pero El ascensor es de mis favoritísimos.
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Mi pequeño gran papá es de una autora ilustradora que me gusta ver cómo dibuja porque me parece que tiene puntos de coincidencia con mi trabajo gráfico, pero también cosas muy diferentes. Entonces me inspira mucho ese libro, Mi pequeño gran papá.