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La mujer policía que atrapó al estrangulador de Tacuba, en novela de Norma Lazo

La escritora habla sobre su más reciente libro, "La visible oscuridad", y cómo aborda la nota roja desde la mirada femenina, sacando a la luz una historia del México de los cuarentas.

La historia de la mujer policía que atrapó al estrangulador de Tacuba, por Norma Lazo. Foto: Verónica Maza
La historia de la mujer policía que atrapó al estrangulador de Tacuba, por Norma Lazo. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

Adentrarse en las capas de la violencia no solo requiere rigor, sino también una postura ética para no convertir la tragedia en espectáculo. Norma Lazo la contempla en La visible oscuridad (Lumen), una novela negra que vuelve la mirada a 1942 para desenterrar del archivo la figura de Ana María Dorantes, la olvidada agente del Servicio Secreto Mexicano que atrapó al célebre Estrangulador de Tacuba.

Video: entrevista con Norma Lazo

Norma Lazo: El estrangulador de Tacuba y la agente que lo atrapó, en su nueva novela
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De la nota roja a la modernidad: el retrato de una época convulsa

Nacida en Veracruz en 1964, Norma Lazo tiene un lugar importante en la narrativa mexicana contemporánea. Ensayista, novelista y guionista, ha explorado a lo largo de su trayectoria los pliegues de la condición humana, la cultura popular, la música y el terror. Autora de libros como El mecanismo del miedo, El horror en el cine y la literatura y el volumen de cuentos La tiniebla, la escritora ha mantenido un vínculo constante con el estudio del crimen y la nota roja. En su novela La visible oscuridad la escritora regresa al México de los años cuarenta para ajustar cuentas con la historia oficial.

Desde la primera pregunta sobre la trama, Norma deja claro que la premisa va mucho más allá del morbo policiaco habitual. La novela está inspirada en un caso real que fue sumamente mediático en México en 1942: el de Goyo Cárdenas, conocido como El estrangulador de Tacuba, un feminicida cuando aún no existía ese término en nuestro lenguaje, pero cuya sombra ha sido profundamente narrada en la cultura popular. 

Sin embargo, comparte, a ella le interesó más "la figura de la mujer agente del Servicio Secreto Mexicano que fue parte del equipo lo apresó. Era una pareja de agentes, José Acosta Suárez y Ana María Dorantes; esos son sus nombres reales y en la novela los ficcioné. Haciendo una crónica sobre nota roja, que a mí me interesaba mucho en una época, ver en los periódicos que había una mujer en esa pareja de agentes me voló la cabeza. Pensar en una mujer en 1942, en un México revolucionario todavía más machista, dedicándose a esto fue rarísimo para mí". 

Por eso, Lazo quiso saber más de ella, "pero no encontré nada. Así que pensé que la historia de Goyo Cárdenas ya estaba contada muchas veces y que ahora había que contarla del otro lado: del lado de esta mujer agente que lo atrapó y del lado de las víctimas, que generalmente en aquella época ni siquiera eran mencionadas ni buscadas porque sus primeras víctimas eran chicas muy jovencitas que se dedicaban a la prostitución. Solo cuando se metió con la hija de un general surgió la investigación."

El escenario donde transcurre esta cacería no es neutro. La Ciudad de México de los años cuarenta operaba como un territorio de marcados contrastes, un cruce donde el cine, la investigación policiaca y la política se entrelazaban. Norma describe ese México como una época convulsa, con la Revolución mexicana a la vuelta de la esquina y "un país predominantemente rural que al mismo tiempo albergaba pretensiones de progreso y una constante emulación de la cultura francesa".

Era un pastiche de arquitectura y comportamientos donde, señala, "a pesar de existir ya la figura de un presidente de la República, el poder real lo ejercían los generales revolucionarios que se dividían el pastel, arrastrando una historia de corrupción muy profunda". A la par de esa tensión, la vida cultural emergía en el cine y en las letras, huyendo en un país que aspiraba a la modernidad pero que mantenía una enorme deuda de justicia social.

Asumir la escritura de un thriller desde la mirada femenina implicó para Norma un ejercicio de autoconciencia generacional. "Con todo lo que sabemos hoy sobre la misoginia y los feminicidios en México, mirar hacia atrás demuestra tristemente que el problema sigue siendo el mismo: una estructura que no ha cambiado", comparte.

"Yo soy de una generación que quizás no tenía tan claro y tan presente la manera en que se narraban las historias policíacas. Las leía como cualquiera, imbuida en resolver el caso. Pero con toda la literatura que hay ahora sobre la violencia contra la mujer, para mí fue un reto escribir desde otro lado, tratando de colocar esta visión sin caer en lo panfletario, porque no creo que la literatura sea eso, pero sí pensando estos códigos de otra manera. Lo que más me salta al comparar la novela negra de antes con la actual, preferentemente la escrita por mujeres, es el tratamiento del cuerpo femenino. Cómo pasa de ser solo un cuerpo que detona una historia a encontrarte con que ese cuerpo tiene un nombre, una historia y muchas cosas que narrar alrededor de la violencia que padeció. Para mi generación crecida con otro tipo de novela negra, esto sí representó un reto".

El horror como coraza y el respeto hacia el abismo

Escribir sobre el crimen no significa rendirse al morbo. Para Norma Lazo, la literatura de horror y misterio funciona como un refugio antes que como un simple medio de evasión. Apoyándose en una reflexión de su amigo el divulgador Roberto Coria, la autora sostiene que la literatura de monstruos y vampiros termina por convertirse en un oasis, un espacio de fantasía que nos desconecta del horror real que habitamos a diario.

Si bien ha sido una lectora y estudiosa constante de la nota roja y de aquellas mentes que ejecutan crímenes de odio que desafían la empatía básica, aclara que su aproximación siempre es respetuosa. Su objetivo jamás ha sido convertir al criminal en una estrella carismática, rechazando la fascinación romántica que a veces rodea a figuras como Hannibal Lecter.

Para Norma, escribir terror o cuentos duros sobre la actualidad mexicana —como los reunidos en su libro La tiniebla, sobre el que hablamos hace algunos meses también en entrevista— es una forma de acercarse a lo terrible usando una coraza, una suerte de blindaje narrativo que le permite procesar la realidad sin ser destruida por ella. 

"Esa es mi forma de trabajar, igual no es muy lógica, pero como autoras cada quien va encontrando sus maneras", finaliza.

¿Qué lee Norma Lazo?

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  • Un acto de amor

    Un acto de amor

    Tania Tinajero

    Nitro-Press

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    En esta ocasión les recomiendo Un acto de amor, de Tania Tinajero. Es una novela policíaca que me gusta mucho porque, independientemente de que está buena y muy bien narrada, te mantiene enganchada con la historia. Para mí es una clase de cómo escribir novela negra con respeto hacia el tratamiento de los cuerpos de las mujeres, que generalmente son ignorados en el tratamiento que se le da en la novela policíaca.

  • Meridiano de sangre

    Meridiano de sangre

    Cormac McCarthy

    DEBOLSILLO

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    El segundo libro es Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy, de esas novelas que me recuerdan aquella frase de Freud: "Si no quisiéramos ser tan buenos seríamos mejores". Es como una mirada a lo más crudo de la dureza humana. Es una de mis novelas preferidas.

  • Carnicero

    Carnicero

    Joyce Carol Oates

    ALFAGUARA

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    Otra novela es Carnicero, de Joyce Carol Oates. Hablando otra vez de lo mismo, es una historia de terror, pero del terror real, no del terror fantástico; sobre un hombre que según él estaba haciendo avances para la ciencia médica en el cuerpo de las mujeres en específico. De verdad es brutal, es muy fuerte y van a entender por qué la novela se llama Carnicero. Es una gran novela, no se la pierdan.

  • El visitante

    El visitante

    Stephen King

    PLAZA & JANES

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    Y la última novela que les recomiendo es una novela de Stephen King que no es nueva, pero es buenísima, que se llama El visitante. También muy siniestra, con un tipo de atmósfera ominosa desde la página uno. Se las recomiendo mucho si les gusta el género y si no les gusta, también.


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