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Xavi Ayén y los libros épicos de ganadores del Nobel

El redactor en jefe de Cultura del periódico La Vanguardia habla sobre su libro "Planeta Nobel", incluyendo la complicada entrevista a García Márquez y cómo consigue acceder a los grandes autores.

Xavi Ayén y los libros épicos de ganadores del Nobel. Foto: Sandra Bautista
Xavi Ayén y los libros épicos de ganadores del Nobel. Foto: Sandra Bautista
Verónica Maza Bustamante Américas /

¿Qué se esconde tras los libros más célebres del mundo? Durante veinte años, el periodista Xavi Ayén ha emprendido una búsqueda sin igual, persiguiendo a los Premios Nobel de Literatura por todo el planeta, para ir más allá de la obra y conocer a la persona. En esta entrevista revela cómo ha logrado llegar a ellos y recomienda libros épicos de ganadores del Premio Nobel.

Videoentrevista con Xavi Ayén

Xavi Ayén: el periodista que ha entrevistado a 30 Premios Nobel
Entrevista con Xavi Ayén: el periodista que ha entrevistado a 30 Premios Nobel

La entrevista imposible: Gabo y la maleta de 45 kilos

Xavi Ayén es una de las figuras más sólidas y reconocidas del periodismo cultural en español. Redactor jefe de Cultura en La Vanguardia, medio al que está vinculado desde 1991, ha dedicado su carrera a explorar y narrar el universo literario con profundidad y rigor. 

Su especialización en el fenómeno del Boom latinoamericano quedó consagrada en el libro Aquellos años del boom, ganador del Premio Gaziel, pero es su labor como entrevistador de grandes autores la que ha marcado su huella única: es reconocido como el periodista que ha entrevistado a más ganadores de Premios Nobel de Literatura en el mundo, un trabajo recogido en libros como Rebeldía de Nobel y su reciente Planeta Nobel, sobre el que charló con Librotea.

Xavi, ¿qué vamos a encontrar en tu libro Planeta Nobel?

En el año 2005, o sea, hace justo 20 años, me obsesioné con ir persiguiendo a los Premios Nobel de Literatura alrededor del mundo. Después de tanto tiempo, yo soy el primer sorprendido de haber visitado a 30 de ellos.

En sus casas, en sus ciudades de residencia, realizando paseos con ellos por los lugares que son importantes en su vida o que aparecen reflejados en sus obras; he estado en África, en América, en Asia, en Europa, y esta especie de vuelta al mundo a través de los Nobel es un recorrido por los universos de aquellos que están considerados como los grandes autores de nuestro tiempo.

¿Cuál es el significado más profundo del premio Nobel? 

Alfred Nobel, que es quien fundó esos premios, los que llevan su nombre, tenía mala conciencia porque él era un humanista, era una persona de profundas convicciones éticas, pero a la vez había inventado la dinamita y era consciente de que gracias a su invento había muerto mucha gente.

Entonces, quiso legar en su testamento unos premios que distinguieran a lo mejor de la humanidad en diversos ámbitos que inequívocamente significaban un progreso: en la ciencia, en la economía y en la literatura. El Nobel de Literatura es el único de todos los premios Nobel que conceden los propios miembros de la Academia Sueca, porque son los mayores expertos en lengua y en literatura que hay en Suecia. Lo que hacen es intentar interpretar ese testamento de Alfred Nobel y premiar lo mejor la excelencia literaria en el mundo.

¿Cuáles han sido tus principales retos para cumplir esta labor?

Perseguir a los Nobel por el mundo tiene mucha dificultad, porque algunos ya no dan entrevistas. El más difícil de todos, lo tengo que confesar, fue la que hice, justamente en México, a Gabriel García Márquez, que llevaba más de 20 años sin hablar con un periodista y yo me colé en su casa llevándole una maleta con los regalos de Navidad de su amiga Carmen Balcells.

Carmen Balcells era su agente literaria y vivía en Barcelona. Me dio una maleta que pesaba 45 kilos, y lo sé porque me la pesaron en el aeropuerto. Llegué a su casa del Pedregal de San Ángel como un amigo de Balcells que le llevaba la maleta con los regalos. Una vez dentro de su casa, Mercedes Barcha, su esposa, se dedicó a convencerlo intensamente de que me tenía que recibir y darme una entrevista. Yo estaba esperando en un salón muy nervioso, sudando, no sabía si tenía que volverme de vacío a Barcelona, si me iban a despedir por haber hecho un viaje a México tan largo y volver sin nada. Al final, después de una hora de tensa espera, García Márquez aceptó que entrara.

Fue una conversación maravillosa que duró más de tres horas, pero es la única de las 30 entrevistas que he hecho con Premios Nobel que no está grabada. Gabo, en su escuela de periodismo de la Fundación Gabo, tenía una norma en su decálogo que decía que un buen periodista no debía grabar nunca las entrevistas, porque decía que cuando hablamos en la oralidad no es muy bonito cómo hablamos. En cambio, si lo escribimos directamente, la sintaxis, las imágenes, las metáforas quedan mucho mejor.

No me dejó grabarla, pero se la envié luego para su revisión y él le dio el visto bueno. Es la única de la que no tengo prueba palpable de haberla hecho.

¿Cómo ha sido la logística para conseguir las entrevistas?

Yo intento entrevistarlos en su casa. En la mayoría de casos acceden y el truco que tengo para que acepten es ir con una carpetita con las fotos que hemos hecho con los otros ganadores. Al principio a lo mejor me dicen que no, están más reticentes, pero si ven que otros Premios Nobel lo han hecho y que luego eso se va a recopilar en un libro o en exposiciones de fotografía, se animan. Hicimos una exposición con las fotos de Kim Manresa, que es un fotógrafo que me acompaña siempre, en la Academia Sueca. Estuvo un año allí, toda una temporada, un curso escolar en el Museo Nobel, en Estocolmo. Eso les acaba de convencer.

Las primeras fueron las más difíciles, porque no teníamos un background que enseñar, pero ahora nos resulta un poco más fácil, porque incluso a veces los que se conocen y hablan entre ellos, se han enviado un email diciendo: "Trata bien a estos chicos, que lo van a hacer de un modo que te va a gustar".

La entrevista de García Márquez fue en la que pasé más nervios, porque no sabía si me la iba a conceder o no, hasta que no estuve dentro de su casa. Pero después, curiosamente fue la que más éxito tuvo, porque me comentó como casualmente que ya no escribiría nunca más en su vida, que había dejado de escribir. A él le habían diagnosticado una enfermedad senil y sabía que ya no estaba en capacidades de publicar nada más. Ese titular de "Gabo: he dejado de escribir" se vio reflejado en toda la prensa del mundo. Salió en el New York Times, en la CNN, en Al Jazeera. Fue la entrevista que podía haber sido el fracaso mayor, porque entré en su casa sin tenerla, y paradójicamente fue un gran éxito.


El mejor trabajo del mundo

Con una trayectoria que abarca desde la crónica y la investigación histórica hasta los guiones para documentales, Ayén se ha consolidado como un puente fundamental entre los escritores, su obra y los lectores, dedicado a revelar tanto las anécdotas humanas como los grandes procesos de la literatura contemporánea.

¿Qué te han dejado estas entrevistas, Xavi?

De los 30 Nobel que hasta el momento he entrevistado (bueno, ahora serán 31 porque ya tengo otra cita), más de la mitad ha muerto, han desaparecido. Por lo tanto, eso hace que la marca que ahora tengo no se pueda igualar. Como no quiero perderla, voy a seguir haciendo entrevistas con la nueva o el nuevo ganador de cada año, por lo menos. Hay dos o tres que me faltan todavía. El más difícil de todos es Bob Dylan, pero voy a seguir intentándolo y voy a estar ahí hasta que las fuerzas aguanten.

¿Qué ha sido lo más fascinante de este trabajo?

Lo más fascinante de los Premios Nobel, aparte de su obra —que la puedes conocer desde el sofá de tu casa teniendo sus libros, leyéndolos, y eso es muy enriquecedor—, es ver cómo viven, cómo pasan el día. Siempre que podemos intentamos que el encuentro no sea de solo un día, sino repartirlo en diferentes jornadas para ver diferentes aspectos de su cotidianidad.

Eso es fascinante, porque son personas muy diferentes entre ellos, pero que lo han sacrificado todo a favor de su vocación literaria. No todos los escritores lo hacen, pero ellos han sacrificado, en algunos casos, hasta su libertad: algunos han estado encarcelados o han sido perseguidos políticamente en sus países; otros han sufrido serios problemas económicos, porque antes de ser Premios Nobel no se ganaban la vida escribiendo.

Por ejemplo, el autor chino Gao Xingjian, cuando ganó el Premio Nobel y todos los periodistas del mundo fueron a su casa, el portero dijo: "No, aquí no vive ningún escritor", porque no sabía que escribía; sabía que se ganaba la vida pintando, vendía sus acuarelas en París y eso era su medio de vida. No escribía para vender, escribía para expulsar lo que tenía dentro.

Esta anécdota de Gao, de descubrir que todo el barrio lo conocía como un pintor y que descubrieron que era escritor el día que ganó el Nobel, multiplicada por 30, nos ha dejado muchas cosas divertidas que nos han pasado con ellos.

Háblanos de tu labor periodística en La Vanguardia.

Mi trabajo como periodista en la sección de Cultura de La Vanguardia data de hace décadas, porque yo entré como becario por ahí de 1991 y todavía sigo. Nunca creí que fuera posible que me pagaran por leer libros y escribir sobre ellos. Este es uno de los trabajos más bonitos del mundo, porque normalmente la gente labora en algo que tiene sus partes duras, pero esto, que para la mayoría es un ocio, para nosotros es trabajo

Siempre he disfrutado mucho, no solo por el aspecto periodístico de buscar las noticias, sino también por los momentos de lectura que me da. Los que trabajamos en el periodismo literario, si trabajáramos en otra cosa no podríamos haber leído tanto. Hemos de estar agradecidos al oficio, que nos ha dado esta vida.

Xavi Ayén recomienda libros épicos de ganadores del Nobel

  • La vegetariana ( Premio Nobel de Literatura 2024 )

    La vegetariana ( Premio Nobel de Literatura 2024 )

    Han Kang

    Random House

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    Yo recomendaría La vegetariana, de Han Kang, la autora coreana. Es un libro que ya causó sensación mucho antes de que ella ganara el Premio Nobel, en el que vemos a lo que puede llegar una mujer que lleva al extremo su opción de primero no comer animales, segundo no comer nada y tercero fusionarse con el mundo vegetal. Es una obra inquietante, perturbadora, que a veces en alguna escena hay que dejar el libro un poco en la mesilla para seguirlo leyendo después, pero que seguro que no deja a nadie indiferente.

  • Melancolía ( Premio Nobel de Literatura 2023 )

    Melancolía ( Premio Nobel de Literatura 2023 )

    Jon Fosse

    Random House

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    Después, del Nobel noruego Jon Fosse, yo recomendaría Melancolía, que me parece el mejor libro para empezar a adentrarse en su universo. Él tiene unas monumentales catedrales literarias (sobre todo Septología, que son miles de páginas); esta novela está basada en la vida real de un pintor noruego que existió, que era esquizofrénico. Fosse realiza una operación realmente muy difícil: meterse en la mente de una persona, de un creador, de un artista. A la vez es el summum del narrador poco fiable, porque todo lo que te está contando no sabes hasta qué punto forma parte de la realidad o de su mente torturada. Es un libro muy recomendable, una introducción perfecta para Fosse.

  • La tía Julia y el escribidor

    La tía Julia y el escribidor

    Mario Vargas Llosa

    ALFAGUARA

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    De Mario Vargas Llosa, claro, ¿cómo escoger un solo libro? Personalmente, para mí uno de los libros que más me gustan es La tía Julia y el escribidor, que no ha sido a veces del todo valorado porque tiene muchísimo sentido del humor –y el humor a veces los críticos literarios se lo miran un poco con displicencia–, pero yo creo que es una de sus mejores novelas. Además, para conocer aspectos de su biografía, está basado en algunos elementos de su vida real, de su relación con su primera esposa, que era tía política suya, Julia Urquidi. Refleja todo un mundo ya desaparecido, el de los seriales radiofónicos, aunque ahora vuelvan a tomar vida las ficciones sonoras. Es muy interesante, muy divertido, y explica un poco por qué Mario Vargas Llosa siempre ha sido un rebelde y ha ido en contra de todo tipo de convenciones, empezando por las familiares.

  • El coronel no tiene quien le escriba

    El coronel no tiene quien le escriba

    Gabriel García Márquez y Gabriel García Márquez

    DEBOLSILLO

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    Estando en México, voy a recomendar un título de Gabriel García Márquez. Para mí, El coronel no tiene quien le escriba, que es una novelita que se lee muy rápido, de las cortas suyas, condensa lo mejor de su narrativa. Está inspirada en algunas cosas reales que le sucedieron, porque él había escuchado la historia de un familiar, de alguien que esperaba una carta que nunca llegaba. Él también, cuando estuvo en París viviendo como periodista que no recibía el sueldo, esperaba que le llegaran ciertos pagos por correo que nunca llegaron. Pero la novela trasciende todo eso; es un prodigio que tiene ya lo mejor de García Márquez cuando era un joven autor. Es uno de los libros que recomiendo antes de empezar a leer sus novelas más extensas.


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