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Antolina Ortiz Moore: libros que flotan entre el thriller y la historia

La autora habla de su novela "El día que no paró de llover", una historia coral ambientada en la inundación de 1951 en Ciudad de México.

Antolina Ortiz Moore: libros que flotan entre el thriller y la historia. Foto: Verónica Maza
Antolina Ortiz Moore: libros que flotan entre el thriller y la historia. Foto: Verónica Maza
Verónica Maza Bustamante Américas /

Hay libros que flotan como islas en medio de la memoria colectiva, y otros que, como las vecindades, abren sus puertas para que las intimidades se toquen. El día que no paró de llover, la más reciente novela de Antolina Ortiz Moore, logra ambas cosas. Sus páginas te llevan del thriller a la historia de la Ciudad de México, cuando aconteció la gran inundación de 1951. Aquí habla al respecto y recomienda libros sobre la ternura y la realidad.

Video: entrevista con Antolina Ortiz Moore

Thriller histórico, migración y ternura: entrevista con Antolina Ortiz Moore
Thriller histórico, migración y ternura: entrevista con Antolina Ortiz Moore

“Somos todos humanos, todos tenemos una historia”: la vecindad como territorio narrativo

Antolina Ortiz Moore es mexicana, aunque radica en Canadá desde hace 25 años. Vino a México para ser parte del profesorado del Festival Internacional de Escritores y Literatura en San Miguel de Allende, donde Librotea tuvo la oportunidad de hablar con ella sobre su proceso de escritura, las migraciones que atraviesan su obra y de cómo los libros se convierten en un idioma propio para narrar lo que somos.

La conversación arranca con la propia autora definiendo el punto de partida de su novela: “El día que no paró de llover es mi primera novela publicada con Tusquets. Es una novela que está basada, al telón de fondo, en la última gran inundación de la Ciudad de México en 1951, que fue también una época de muchísimo movimiento en México a nivel artístico, político y social”. 

Ese contexto, dice, le pareció el momento ideal “para tomar todas estas historias y hacer una novela coral”. Así surge una serie de personajes con personalidades e intimidades muy distintas que terminan encontrándose en una vecindad del centro histórico. 

Para Antolina, la vecindad no es un escenario más: “Es una isla en medio de la inundación y también es un lugar donde las intimidades se tocan. Lo característico de una vecindad es que hay un patio al centro; la gente se escucha a través del patio, aunque vivan en espacios distintos. Se huele, se siente, se escucha, se comparte de alguna manera. Somos todos humanos, todos tenemos una historia", dice. Y convierte a la vecindad en un territorio narrativo

La autora comparte que este microcosmos le permitió explorar algo más profundo: “Cuando decimos ‘soy mexicano’ es una abstracción. En este pequeño ecosistema que es la vecindad, analizo un poco las diferentes vetas del diamante que es ser mexicano: todas esas migraciones, porque el mexicano, finalmente, es migrante para dentro y para fuera del país desde siempre”.

Aunque la novela se sitúa en 1951, Ortiz Moore subraya la vigencia de aquella época: “Es la época en la que nuestros papás o abuelos vivían. En mi caso, es la época en la que mi papá era joven en la Ciudad de México. Aunque es ficción histórica, muchas de las historias están basadas en investigación y entrevistas que hice a gente que vivió ese México, así como en investigación documental. Tiene muchísimo de histórico”. 

Y añade: “Lo impresionante es que muchas de las cosas que vemos en la novela, de hace 75 años, las seguimos reconociendo. De alguna manera, sí es raro, pero no tanto: si siembras una semilla de aguacate, 70 años después ya tienes tu árbol, y es de aguacatea. No hay que sorprenderse de que tengamos esto”.

Escribir en español desde Canadá: “He optado por un tono nostálgico pero muy objetivo de México”

La entrevista con Antolina Ortiz Moore se mueve hacia otros temas que cruzan su novela: la violencia, el acoso y las desapariciones de personas. Explica que en los años cincuenta “todavía se veía muchísimo acoso normalizado, totalmente aceptado socialmente”. Por eso, considera importante visibilizarlo: “En la novela, el esfuerzo era ver, desde un punto de vista muy íntimo, quiénes somos cada quién, y ver que somos todos humanos, todos personas, todos tenemos una historia”. 

Incluso uno de los personajes es la vecindad misma, que “va a sufrir toda una evolución, una historia, y vamos viendo la intimidad de la casa donde vive toda esta gente”. La clave, concluye, es la empatía: “En esta vecindad donde se juntan tantas personas diferentes, la única forma de sobrevivir a la inundación es teniendo empatía entre todos, con nuestras diferencias y con las diferencias de los personajes”.

Antolina vive en Montreal desde hace 25 años. “Yo escribo en español en Canadá. Mi relación con México es increíblemente estrecha: nací aquí, viví aquí mis primeros 30 años, voy y vengo constantemente. En mi casa hablamos español y publico en español en México, Centroamérica y España, sobre todo”. 


Sobre sus inicios, comenta: “Mi forma de salir de Canadá con las novelas era a través de concursos, porque era la manera más fácil de encontrar un editor o alguien que me publicara. Tuve muchísima fortuna. El último premio que ganó una de mis novelas fue el Elena Poniatowska en 2024, pero antes de eso hubo otros premios en España y en México”.

La también autora de Las torres de arena comparte su pasión por el idioma: “Ahora estoy trabajando de manera muy activa con el español, no solo como una forma de resistencia, sino como un idioma bellísimo que nos representa. En Canadá, estoy trabajando con la Feria del Libro en español y con el Quebec Writers' Federation, que es de anglófonos en Quebec. Son lugares de conexión e intersección entre idiomas. De alguna manera, yo soy eso: como soy migrante —mi mamá fue migrante, mis tatarabuelos eran migrantes— soy de una familia de migrantes”. Esta condición, afirma, le ha dado una mirada particular: “Al vivir en Canadá, he optado por un tono un poco nostálgico pero muy objetivo de México, país al que extraño muchísimo”.

¿Qué lee Antolina Ortiz Moore?

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  • El castillo de los destinos cruzados

    El castillo de los destinos cruzados

    Italo Calvino

    Siruela

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    Voy a hablar de los libros que recién he descubierto. El autor del que podría hablar como mi favorito el día de hoy —que mañana tal vez sea otro— es Italo Calvino. De él leí recientemente El castillo de los destinos cruzados, que es absolutamente magistral. Lo veo como un maestro.

  • Platero y yo

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    Juan Ramón Jiménez Mantecón

    Ediciones Jaguar

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    Hay un libro que había leído hace muchísimos años y estoy volviendo a leer. Me marcó profundamente por el aspecto de la ternura. Hay pocos libros contemporáneos que tocan el tema de la ternura; estamos muy inmersos en emociones muy violentas, muy fuertes, muy densas. El libro es Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Es un libro complejo, pero el tema de la ternura está presente en todo él. Es de 1914, y me maravilla encontrar libros que, aunque no son contemporáneos a mí, están totalmente vigentes.

  • Aloma

    Aloma

    Mercè Rodoreda

    Edhasa

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    Hay libros que me han acompañado desde siempre, como los de Mercè Rodoreda, autora catalana.

  • Tierno bárbaro

    Tierno bárbaro

    Bohumil Hrabal

    Galaxia Gutenberg, S.L.

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    Bohumil Hrabal, autor checo, que es lo contrario de Platero y yo: toca temas increíblemente violentos y maravillosos, la violencia cruda de las guerras.

  • Misery

    Misery

    Stephen King

    DEBOLSILLO

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    Me gustó muchísimo el libro de Stephen King que leí, que es Misery. Me interesa cómo maneja la tensión en su relato.

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